jueves, 23 de julio de 2020

El teatro y la virtualidad: que no, no es teatro.




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Que no, no me acostumbro a esto de ver teatro en vivo por redes sociales. Que no, no es teatro. Que no, no es teatro. Porque el teatro es el arte del aquí y del ahora. Porque el teatro es y está por lo que se produce en el instante: la actuación, los espectadores, el lugar, la luz, el sonido...”

Este pensamiento lo empecé a tener desde que inició la pandemia por el Covid19. Me negaba a creer que se tomara como Teatro, aquello que estaba pasando a través de una pantalla. Aún sigo sin convencerme del hecho, sin embargo, me abrí a la oportunidad de: informarme y formarme (participar de conversatorios – webinars - , leer mucho sobre el tema; y por último: participar de la experiencia).

El común denominador de los conversatorios sobre el teatro y la virtualidad a hoy (julio 2020) es: no es teatro, es una forma de presentarlo. Así que, por el momento quienes nos dedicamos al teatro; seguimos sin convencernos del todo con esto del teatro y la virtualidad. ¡Ni qué decir desde el área pedagógica! ¿Cómo enseñar teatro desde lo virtual? ¿Cómo vivir el proceso de enseñanza/aprendizaje del teatro desde lo virtual? (casi imposible). Si bien es cierto que la tecnología, que las herramientas virtuales, que la virtualidad... y para rematar una pandemia; nos han llevado a esta situación; no quiere decir que aquello es teatro. El teatro ha sobrevivido a través del tiempo porque es esencia, es esencial (pero esto es otro tema para próximos artículos del blog).

Y ¿qué tal mi experiencia al ser parte de esto de la virtualidad y el teatro?, pues una experiencia bonita, nueva, retadora, llena de aprendizaje; pero también una experiencia que me confirma que esto: no es teatro. Es una manera de transmitir el teatro, o como lo han mencionado atrevidamente algunas personas: una forma de teatro (yo sigo sin convencerme).

He tenido la oportunidad, durantes estos meses de confinamiento, de:
1. Dar función de mi unipersonal “¡Basta ya! Alto a la obesidad”
2. Participar de dos lecturas interpretadas a través de Facebook Live.
3. Ser entrevistada por una colega.
4. “Asistir” a ver teatro a través de streaming.
5. Participar en una competancia de monólogos virtuales.

Así que, bueno puedo hablar desde mi vivencia. Desde la experiencia. Con conocimiento de causa.

Si bien es cierto, que todas estas actividades fueron emocionantes y divertidas, me hace pensar si esas emociones son solo el resultado del momento en que vivimos. Son solo emociones resultado de la tragedia que pasamos como humanidad y necesitamos sentirnos – las personas de teatro – vivas, que nuestro quehacer no muere, sentir esa vitalidad que nos produce el teatro. Sentir que en medio del desempleo obligado, seguimos siendo productivos.

Cómo directora e intérprete, sí he sacado el tiempo para ensayar antes de cada presentación (mínimo tres ensayos de dos horas para cada presentación o lectura); pero no es el mismo tiempo que se dedica para una presentación de teatro. No es la misma calidad de ensayo porque no tenés a tu equipo presente - ¿o sí? - todo es muy extraño. No podés sentir su cuerpo, su voz, su interpretación de la misma manera como si estuviéramos compartiendo un mismo espacio...concreto...real...tangible. Todo es muy extraño.

¡Y qué decir del momento de la presentación! Es emocionante sí, fue emocionante. Nos sentimos felices y agradecidas; pero no es lo mismo. Porque es en vivo, pero no. Porque es teatro, pero no. Porque te están viendo, pero no (¿o sí?). Porque terminás y...estás sola; detrás de una pantalla. Sin sentir al público, sin sentir la luz, sin sentir a tus compañeras y compañeros de escena, sin sentir a tu equipo técnico, sin sentir el aplauso y/o la burla, sin sentir las risas y/o el llanto, sin sentir las miradas atentas y/o de desaprobación...

¡No!, es que es toda una tarea titánica la de nosotras las personas de teatro que seguimos intentando realizar nuestro trabajo en estos días. Aplaudo de pie a mis colegas tanto intérpretes como docentes. Aplaudo de pie a las personas estudiantes de teatro que no se han dado por vencidas. Aplaudo de pie al teatro, el arte vivo, el arte del aquí y del ahora, el arte de la presencialidad, el arte que nos hace sentir personas vivas. Continuaré en otro momento compartiendo con ustedes mis pensamientos y sentires con relación a este tema. Por el momento termino exclamando a la vida: ¡Larga vida al teatro!


M. Ed. Katherine LaPey Peytrequín Gómez
Directora general y artística Raíz Teatro

miércoles, 15 de julio de 2020

El teatro y la vida





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El teatro ha sido mi compañero desde que tengo 15 años, desde el primer momento en el que forme parte del grupo de teatro de mi colegio, este arte se ha encargado de enseñarme mucho en distintos aspectos. Cuando era una adolescente, me enseñó sobre el compañerismo, el trabajo en equipo, el compromiso y la entrega; aspectos que no solamente funcionan para desenvolverse dentro del teatro sino en la vida en general.

El teatro tuvo un impacto tan grande en mi vida que decidí estudiar Artes Dramáticas, desde entonces mi perspectiva del mundo cambió. El teatro me ha dejado tantas enseñanzas, que sería imposible pensar que éstas se reflejan únicamente cuando estoy en un escenario actuando. El aprender desde la academia me ha brindado muchas herramientas técnicas, por ejemplo: desde la modulación de mi volumen, hasta el uso de distintos ritmos para mantener a las personas interesadas en lo que hago; sin embargo, más allá de todas estas herramientas técnicas, el teatro me ha dado herramientas para la vida.

Desde mi perspectiva el teatro es transgresor, no le importa dónde ni con quién esté, me ha enseñado que si estoy atenta a lo que me rodea, probablemente alguna cosa nueva aprenderé. Es increíble cómo el teatro nos enseña lo necesario que es estar abiertos a nuevas posibilidades y no pensar que solamente existe una única forma de accionar.

Durante mucho tiempo, me enseñaron a tenerle miedo al error, mientras que en la mayoría de mis procesos, en dramáticas, mis profesoras me mostraron que estaba bien “equivocarse”, que en el famoso error podía encontrar grandes riquezas. Es un recordatorio constante para combatir contra el chip que se nos ha inculcado, el que dice que es más importante el resultado y no el proceso.

Por otra parte, me ha enseñado la importancia de escucharme y no juzgarme, en múltiples ocasiones me ha hecho sentarme y conversar conmigo misma, en esas charlas me ha ayudado a encontrar nuevas facetas, que tal vez antes desconocía o en ocasiones ignoraba. También me ha hecho hacer las paces conmigo misma. Así como comprender lo importante que es mi voz y el hacerme escuchar; pero que primero debía escucharme a mí misma para que los demás me escucharan.

Lejos de ser algo ajeno, el teatro llega a la médula del individuo y nos hace transformarnos… Nos invita a observarnos y cuestionarnos, nos enseña a cambiar de paradigmas y a construir nuevos.

Diana Chinchilla Álvarez
Estudiante de Artes Dramáticas

miércoles, 8 de julio de 2020

Crticando Ando Teatro: Un espacio para conocer, compartir, saber y conversar sobre teatro costarricense





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¿Sabías que ya tenemos 9 meses con este espacio tan bonito que llamamos: Criticando-Ando Teatro? Un espacio donde compartimos con todas las personas intersadas en conocer más sobre el teatro costarricense.
Esencial tener más espacios para la crítica teatral en Costa Rica. Como directora general y artística de Raíz Teatro, como profesional del teatro, como gestora cultural y como profesional de la información he asumido el reto de compartir un espacio de crítica, reseña y/o resumen sobre teatro. Junto a Raíz Teatro asumimos esta responsabilidad profesional para visibilizar la actividad teatral profesional y crear memoria histórica cultural.”Katherine LaPey Peytrequín Gómez.
Te comparto una de las últimas críticas, que por cierto, es autocrítica, de un espectáculo de Raíz Teatro que presentamos durante esta pandemia del Covid19. ¡Que lo disfrutés!

¡Basta ya! Alto a la obesidad (*Auto Reseña/Crítica)

Dramaturgia: Katherine LaPey Peytrequín y Cristina Barboza
Dirección: Cristina Barboza
Fecha: 29 mayo 2020, 17 hrs
Lugar: Facebook Live de Raíz Teatro
Agrupación: Raíz Teatro
Hora de inicio: 17:03 hrs

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¿Qué hay este finde en el Teatro? Siga esta página en facebook: Teatro este finde CR https://www.facebook.com/teatroestefindecr/

¿Quiere que vaya a ver su espectáculo y escriba sobre él? Escríbame: raizteatro@gmail.com o a través de nuestro Facebook: Raíz Teatro https://www.facebook.com/raizteatro/

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Ansiedad y Asombro.

¡Basta ya! Alto a la obesidad es un biodrama que llevo presentando desde el año 2017. Lo escribimos entre Cristina Barboza (quien además es la directora del espectáculo) y yo durante un proceso de creación que duró unos 6 meses.

Llevo dos años prestándomeen diferentes lugares: sala de teatro, casas de habitación, centros culturales; y ahora: en la virtualidad. ¡Cada función es tan emocionante! Y cómo no va a ser emocionante si me expongo frente al público tal cual soy, con cada sentimiento, con cada kilo.

Particularmente haber sido contratada para esta presentación, primero me hace creer en que sí existen organizaciones interesadas en el trabajo artístico; segundo, que el trabajo de Raíz Teatro es reconocido y tercero, me vino a confirmar que estamos en un momento de cambio con el que sigo en conflicto. ¿Es teatro eso que se ve a través de la cámara aunque sea en vivo? Para mi no. Sin embargo haciéndolo comprobé que todas las tareas de producción (para hacer la presentación) y los nervios que se sienten antes de iniciar; fueron semejantes a lo todo lo que pasaba y sentía cuando se iba a salir a escena, antes de la pandemia por el Covid19.

Pero insisto que fue semejante, jamás igual. ¿Qué fue definitivamente lo que no pasó en la virtualidad que sí pasa durante una presentación de teatro (y no pongo “teatro en vivo” porque para mi esa frase es una redundancia. El teatro es vivo, es el arte del aquí y del ahora)? Pues la energía que se crea entre la persona intérprete y el público. Esa energía, esa sinergia, esa complicidad, esa compañía, esa existencia que solo se crea con la presencia de ambas partes en el mismo lugar.

En esta presentación, las acciones que no me hicieron muy feliz fueron:
Te invitamos a seguir la lectura y participar con tus comentarios en la página: https://criticandoandoteatro.blogspot.com/

miércoles, 24 de junio de 2020

El covid19 y el teatro: a través del espejo negro


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Noelia Cruz*
*Licenciada Suma Cum Laude y Bachiller en Arte y Comunicación Visual por la Universidad Nacional, Bachiller en Artes Dramáticas por la Universidad de Costa Rica. Fundadora y Directora de la agrupación La Cuadrilla Escénica.

El concepto virtual proviene del latin virtus, que significa fuerza, virtud. La cualidad de producir un efecto. Si el arte trabaja con intensidades sensoriales y conceptuales, entonces los efectos que produce la virtualidad son significantes.
Arturo Padilla

PARTE II
Por supuesto que la aceleración de la expansión de las posibilidades tecnológicas de comunicación en las autopistas de la información de las redes virtuales y el internet es algo que tenemos que abordar poco a poco en la creación de metodologías de creación artística y escénica, pero debemos pensar que esto nos coloca en un punto de no retorno que nos invita a observar el desplazamiento del valor de nuestras estéticas consolidadas.
Es por eso que nos resulta incómodo y honestamente difícil por ejemplo ver teatro grabado, es decir, una obra en cuya creación y producción nunca se contempló que el fin era ser “observada” a través de una pantalla; además cuyo universo simbólico nunca se pensó desde el desplazamiento voraz hacia un no lugar que ha implicado el advenimiento de una pandemia y la necesidad de transformar nuestra realidad en hiperrealidad.
Es importante replantearnos nuestro marco referencial para poder darnos el tiempo de pensar y de crear. Pero el cambio de paradigma, la creación de pensamiento y sus puestas en práctica y en escena no suceden de una semana a otra, nuestra tarea y responsabilidad de profundizar en la investigación artística implica tiempos de incubación, tiempo para pensar, generar, errar, intentar, sistematizar, planear, producir.
Estamos ante una nueva gramática que reelabora otra racionalización y sensibilidad artística; una gramática digital que cambia lentamente el paradigma sobre lo real, "desaparece" lo real físico poniendo en su lugar lo real virtual, conllevando a la sistemática desacralización de la realidad concreta como única fuente de conocimiento”. (Fajardo, 2010)
Mi invitación no va dirigida precisamente a producir teoría, sino a generar una manera en que podamos seguir haciendo teatro viable, digno, necesario, y contextualizado, es decir, que dialogue con nuestras realidades y que atraviese nuestras subjetividades; no olvidemos que el arte también es producción de pensamiento en su praxis, también hacemos filosofía al tomar decisiones artísticas, como dicen por ahí la estética es una ética.
Los artistas de la virtualidad se encuentran atrapados entre el dilema entre el espacio y el ciberespacio, el lugar y el no lugar, la materia y la inmaterialidad”. (Padilla, 2014: 57) La experiencia acumulada en las artes visuales son excelentes referentes en la diversidad de los caminos recorridos y construidos en su constante transformación que se disparó desde el cambio del siglo XIX al XX, hacia un proceso de desfisicalización del objeto artístico.

La flexibilización y pluralización de las búsquedas artísticas en las artes visuales y la difusión de sus fronteras con otras manifestaciones artísticas nos arrojan luces para continuar nuestras búsquedas teatrales que si bien no son ni nuevas ni novedosas, son carentes y muchas veces ausentes en el teatro costarricense. Sin embargo reitero, no es la búsqueda de nuevos medios y/o la multiplicidad de collages estéticos per se a lo que me refiero, sino a maneras de cómo hacer un teatro que se transforma hacia un convivio a través de la pantalla.
Las nociones de heterogeneidad, discontinuidad, de fragmentación, simultaneidad, diferenciación, simulación, de pastiche, bricollage y de lo aleatorio, se irán acentuando cada día más entre las producciones estéticas, ante lo cual debemos poseer una actitud despierta para observar tanto sus debilidades como sus grandezas. (...) Se impone de manera total una propuesta de efecto resemantizador de los universos estéticos. Recontextualizar, redefinir, reutilizar y deconstruir sus estructuras es el reto a que nos enfrentamos.” (Fajardo, 2010)
No solo nos toca el reto de pensar en la reorganización de la mirada y la experiencia, sino desfisicalizarla y virtualizarla, pensar en crear teatro para otras realidades. Dirigirnos hacia una estética escénica de la hiperrealidad nos lleve a desacelerar la saturación, a poetizar la entrega, a crear intensidades visuales que enlacen la psique de los cuerpos, a erotizar los sentidos sobreestimulados, a “transdisciplinarse”, a cuestionar los medios, a conocerlos, a pensar fuera de la butaca, a demoler la cuarta pared, y no, no solo se trata de “volver a ver al público”, se trata de superar a Diderot y transformarlo.
Estamos ante la posibilidad de generar un discurso procesual de la zona de experiencia poetizada, de pensar en el quehacer escénico como un modo de atravesar la subjetividad, que abre las potencialidades estéticas, que nos invita a cuestionarnos sobre los fundamentos de nuestras metodologías creativas, y a problematizar el hecho de que como medio artístico nos debemos el ponernos al día en términos metodológicos y por supuesto filosóficos.
Yo no sé si esto que he dicho es posible, pero es un camino a probar, no sé si es posible crear un nuevo concepto alrededor de la presencia y el convivio, sin embargo este es el espacio en el que caben todas las posibilidades por inventarse, pero antes, no olvidemos, pensemos en inventar. Parar y pensar.
Recordemos que el público es gente, que es sensible, inteligente, que come, que se aburre, que es adicta al zapping. Que la intimidad es un privilegio y que el gusto por el teatro está tan carcomido, que es probable que nos sigan viendo las mismas personas que consumen cultura en la “meseta central” y que todo esto implica pensarnos en una conexión-convivio que no podemos constatar. Más allá de romper la cuarta pared, es necesario atravesar el espejo negro.

Fuentes:
Aguilar García, T. (2010). Virilio, Tipler y Baudrillard: Ciberespacio y cuerpo virtual. Revista Observaciones Filosóficas [Número 10, se encuentra en https://www.observacionesfilosoficas.net/virilio.htm] [Consultado en Mayo 2020]
Dubatti, J. (2012). Introducción a los estudios teatrales. Propuedéutica. Buenos Aires, Argentina: Athuel.
Fajardo, C. (2010). Hacia una estética de la Cibercultura. Revista Observaciones Filosóficas [Número 11, se encuentra en https://www.observacionesfilosoficas.net/esteticacibercultura.htm] [Consultado en Mayo 2020]
Padilla Córdova, A. J. La virtualidad como elemento disolutivo del objeto artístico en el arte contemporáneo. Una alternativa en proceso. Obra digital: revista de comunicación [Número 6, 2014, se encuentra en https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4945229] [Consultado en Mayo 2020]



miércoles, 17 de junio de 2020

El covid19 y el teatro: a través del espejo negro


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Noelia Cruz*
*Licenciada Suma Cum Laude y Bachiller en Arte y Comunicación Visual por la Universidad Nacional, Bachiller en Artes Dramáticas por la Universidad de Costa Rica. Fundadora y Directora de la agrupación La Cuadrilla Escénica.

El concepto virtual proviene del latin virtus, que significa fuerza, virtud. La cualidad de producir un efecto. Si el arte trabaja con intensidades sensoriales y conceptuales, entonces los efectos que produce la virtualidad son significantes.
Arturo Padilla

PARTE I
En el contexto de la pandemia que estamos atravesando, nos tocó vivir la particularidad histórica de que nuestras vidas están mediatizadas como nunca antes. La nueva propuesta de realidad, que hemos estado llamando con un inédito sentimiento de ilusión: “la nueva normalidad”, nos plantea terrenos de investigación que habíamos empezado a explorar muy lentamente, pero la idea de virtualidad se expandió de manera tan acelerada hasta el punto de ser parte casi obligatoria de nuestra existencia.
En la cuarentena guardada a causa del covid19 muchas experiencias han dado un vuelco hacia la virtualidad, y en vista de que el sector de las artes escénicas fue de los primeros en ser afectados y de que su afectación ha sido tan profunda; han surgido propuestas de que el teatro puede ser “transferido” a través de las pantallas de nuestros dispositivos electrónicos.
A través” es un gran concepto en esto del ciberespacio como forma de inmersión en territorios digitales. El “a través” implica la aceptación de dos puntos de referencia distanciados por un tiempo y un espacios relativos, unidos por un medio común, que en este caso es la pantalla. Una pantalla que es un espejo por el cual se abre el portal hacia una dimensión casi inexplorada. Implica por un lado intentar comprender las contingencias del hecho escénico en un contexto de hiperespacios, y por otro lado poner en movimiento conceptos fundantes de la experiencia escénica.
Nos encontramos en la encrucijada de que nuestra noción de realidad está virtualizada, extendida, llevada más allá de la materialidad. Y por tanto muchas necesidades de nuestros organismos han mutado a funciones de cuerpos mediatizados por la cibercultura. Las relaciones conviviales se han transformado y me atrevo a decir de manera atrevida que podemos hablar de nuevos intercambios auráticos a través de la pantalla.
La experiencia escénica según Dubatti es indiscutiblemente aurática. Los espacios de expectación teatral exigen el convivio, la temperatura de los cuerpos, la presencia. Sin presencia, es decir, sin convivio, no hay teatro.
Como el mismo Dubatti menciona: “¿qué enmarca y hace posibles esas presencias en el tiempo, el espacio y el acontecer?, ¿cuál es la condición de posibilidad última de la existencia y del vínculo de esos sujetos y su dinámica?” (17, 2011)
Es el momento en que podemos tomar los valiosos aportes de este importante teórico, y cuestionarnos si los vínculos y las afectaciones conviviales pueden sobrevivir al “a través” para desauratizar al teatro y crear experiencias escénicas ciberespaciales. O si no, pues también tenemos la opción de esperar, esperar a que vuelva la antigua normalidad, pero se sospecha que ya no hay vuelta atrás, más allá de que las medidas sanitarias permitan la aglomeración humana en espacios colectivos.
Tenemos la oportunidad de pluralizar la zona de experiencia, y de pensar en cómo generar un convivio a través de la pantalla, vivo, activo, así mismo con voluntades vivas y activas que se afecten y que generen una segunda o tercera “auratización¨. “La concepción del espacio que de ello se deriva es una apuesta por la fusión de límites entre realidad virtual y física¨ (Aguilar, et al, 2010). Es hora de evaluar profundamente nuestras maneras de hacer teatro de hace unos meses si queremos sobrevivir en el, cada vez más en expansión, ciberespacio.
Nuestras metodologías creativas, nuestras referencias estéticas y nuestros planteamientos técnico-formales corresponden a un universo moderno ampliamente romantizado, y que en este momento la sobremodernidad nos empuja a construir nuevas realidades escénicas sobre esas bases. “Las hiperrealidades han generado hiperespacios que se han alimentado de los residuos que han quedado del desmoronamiento de los grandes discursos, donde los cibernautas e internautas viajan desde un lugar a un no lugar. (...) El pensamiento cibernético obliga a repensar, redefinir, recontextualizar el universo estético. El espacio se convierte en ciberespacio, la realidad en hiperrealidades, los acontecimientos en simulaciones. La realidad se pulveriza.” (Padilla, 2014: 53)
Esto implica la necesidad de que los ámbitos de la producción simbólica y de la creación artística se resemanticen en las nuevas cartografías virtuales y que nos hagan transitar a través de la multiplicación de realidades que la apertura al ciber entorno nos plantea, en una realidad pulverizada.
Desde las artes debemos asumir que esta multiplicación de la experiencia de existencia en hiperrealidades e hiperespacios, donde los límites de la operación artística se han expandido en la inmaterialidad y las fronteras de las posibilidades de creación se han difuminado con vertiginosidad.
Fuentes:
Aguilar García, T. (2010). Virilio, Tipler y Baudrillard: Ciberespacio y cuerpo virtual. Revista Observaciones Filosóficas [Número 10, se encuentra en https://www.observacionesfilosoficas.net/virilio.htm] [Consultado en Mayo 2020]
Dubatti, J. (2012). Introducción a los estudios teatrales. Propuedéutica. Buenos Aires, Argentina: Athuel.
Fajardo, C. (2010). Hacia una estética de la Cibercultura. Revista Observaciones Filosóficas [Número 11, se encuentra en https://www.observacionesfilosoficas.net/esteticacibercultura.htm] [Consultado en Mayo 2020]
Padilla Córdova, A. J. La virtualidad como elemento disolutivo del objeto artístico en el arte contemporáneo. Una alternativa en proceso. Obra digital: revista de comunicación [Número 6, 2014, se encuentra en https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4945229] [Consultado en Mayo 2020]




sábado, 13 de junio de 2020

MANIFIESTO DE ARTISTAS Y TRABAJADORES DE LA CULTURA COSTARRICENSES


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Necesitamos su firma, pertenezca o no usted del sector cultura, esté dentro o fuera de Costa Rica, necesitamos su apoyo, firmá ingresando aquí: https://www.change.org/p/presidencia-de-la-rep%C3%BAblica-manifiesto-de-artistas-y-trabajadores-de-la-cultura-costarricenses-059e4456-514e-42f0-b9ae-e9848f931a11
#ApoyoElManifiestoDeArtistas
#PorUnaLeyDeEmergenciaCultural
Queremos hacer del conocimiento público nuestra posición en relación con el accionar del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) frente a las necesidades urgentes de nuestro sector agravadas por la situación de la pandemia del Covid-19.

CONSIDERANDOS:

1- Que a pesar de las múltiples solicitudes realizadas desde los distintos colectivos del sector cultural por establecer una comunicación asertiva y por buscar caminos para iniciar un diálogo abierto y constructivo con el MCJ, no hemos recibido ni siquiera un acuse de recibo de muchas de nuestras cartas, y tampoco una respuesta satisfactoria que nos permita entender cuál es el “Plan Estratégico” diseñado por dicho Ministerio para atender esta emergencia nacional.

2- Ya han pasado tres meses desde el inicio de la crisis, el 6 de marzo del 2020, tiempo suficiente para que se hubieran ejecutado acciones significativas y desarrollado estrategias concretas que permitieran allanar el camino hacia el proceso de acompañamiento y reactivación de un sector que afronta una situación de vulnerabilidad económica como nunca se había visto en la historia.

3- El Ministerio de Cultura y Juventud, su jerarca, la señora Sylvie Durán Salvatierra y sus funcionarios, deben entender que los trabajadores del sector cultural estamos atravesando una situación de catástrofe a nivel nacional, en la que los artistas independientes, las organizaciones y los espacios artísticos, de todos los tamaños y modalidades, estamos en un grave riesgo de desaparecer. De ser así, con ello se producirá una gran pérdida del tejido cultural del país que ha costado años construir y desarrollar. Por ello, la intervención del estado es una necesidad apremiante.  Se necesita un “Plan Estratégico de Apoyo y Salvamento Cultural” que evite la deserción individual de los trabajadores, la dispersión de los colectivos y las agrupaciones, y el cierre de espacios artísticos y educativos por falta de recursos para sobrellevar estos meses de inactividad que podrían extenderse incluso por el resto del año.

4- La pandemia ha evidenciado la falta de claridad en las políticas culturales institucionales y ha agudizado una serie de problemas estructurales no resueltos que venimos arrastrando, como la precarización laboral, a la que las instituciones del propio Ministerio están contribuyendo, ofreciendo contratos con ventajas unilaterales y condiciones poco favorables a los artistas y gestores culturales, en los que cada vez hay más requisitos y exigencias legales que trasladan la mayoría de estos costos a los trabajadores independientes. Por ello, se necesita un verdadero compromiso político de nuestra jerarca para liderar de forma excepcional y con asertividad un modelo de negociación con la CCSS, el INS y la institucionalidad cultural, para hacer un análisis exhaustivo de la situación laboral del sector, buscando proteger a los creadores y fortaleciendo la interacción de forma responsable, dado que somos un ecosistema cultural con una fuerte relación de codependencia.

5- Es necesario liderar con urgencia encadenamientos productivos, acompañamientos institucionales y de cooperación internacional, cooperación pública y público-privada que permitan generar las condiciones idóneas para el sostenimiento durante la parálisis y el proceso de reactivación del sector. Es un momento para que el Estado y los líderes políticos cumplan con su responsabilidad de acompañarnos y que construyan los puentes necesarios para encontrar una salida a la crisis de la mayoría de los actores culturales. Hasta el momento no nos sentimos integrados en las soluciones previstas a nivel país, ni bien representados como sector en la búsqueda de soluciones estatales para la recuperación.

6- Consideramos que la única acción -con incidencia real- implementada hasta la fecha, son las convocatorias de fondos concursables: Aquí Cultura, Becas Creativas y Proartes que, aunque muy tarde (llegarán cuatro meses después del cese de actividades) permitirán aliviar la liquidez para la sobrevivencia a una pequeña parte del sector. Reconocemos el valor de esta primera acción, que permitirá asignar los recursos disponibles más inmediatos; pero evidentemente los C440.000.000 no son suficientes. La realidad es que su cobertura será extremadamente limitada, alcanzando a favorecer a un máximo de 1.000 artistas, cuando sabemos, según las proyecciones realizadas por el propio MCJ que somos alrededor de 30.000 trabajadores en el sector. Por otro lado, es importante considerar que este redireccionamiento de las becas viene a debilitar el capital semilla para la creación artística en el país que depende en gran medida de estos fondos. Esto significa que se reducirá la capacidad de generar nuevos productos artísticos para el ciclo 2020-2021, otro aspecto que se deberá atender con urgencia: ¿Cómo se sustituirán estos recursos de inversión en el mediano plazo?

7- Consideramos urgente que nuestro Ministerio contribuya con toda la fuerza de su institucionalidad a fomentar el compromiso solidario de los costarricenses con la recuperación de nuestro medio cultural, a través de una fuerte campaña en la que se posicione nuestro trabajo y el gran aporte que realizamos de forma permanente a la nación, dignificando y promoviendo la imagen de lo que somos: Una comunidad esforzada, productiva y creativa, que con el suficiente apoyo del país respaldando nuestro quehacer y pagando por el acceso a él, conseguirá superar la crisis y salir aún más fortalecida.

8- Por lo compleja de la realidad en las circunstancias actuales, exigimos un verdadero compromiso ministerial, evidenciado a través de acciones concretas, significativas y audaces que transformen la dinámica sectorial del presente y el futuro inmediato, y permitan al Sector Cultural participar de forma activa en la reconstrucción urgente del “Nuevo Paradigma” que los tiempos actuales demandan de la relación Arte-Cultura y Estado.

Por todo lo anterior proponemos el siguiente PLAN DE ACCIÓN:

1. Crear de forma inmediata la RED DE SALVAMENTO CULTURAL: “ACOMPAÑARTE 2020” con la presencia de representantes de todas las organizaciones sectoriales posibles, cuyos voceros sean seleccionados por ellas mismas; así como la participación de artistas autónomos que tengan algún carácter de representatividad.

2. Trabajar como prioridad en una “LEY DE EMERGENCIA CULTURAL” que permita al Ministerio y a todas las instituciones culturales tomar medidas excepcionales: tener mayor libertad de acción con sus presupuestos para mover creativamente los recursos y facilitar los procesos de acceso a ellos de la comunidad artística y cultural. Y que, además, les permita utilizar los superávits institucionales de una forma más dinámica, o reservarlos para el 2021 en caso de no poder ejecutarlos este año.

3. Declarar el 2021, en el marco de las celebraciones del Bicentenario, como: “AÑO DEL ARTE Y LA CULTURA NACIONAL”. Para que en todas las instituciones y todos los escenarios del país se abran las puertas a los artistas locales y que todos los recursos posibles se destinen a apoyar la producción, la creación y la circulación de éstos, así como a la defensa y promoción de todo lo que engloba el patrimonio cultural costarricense.

4. Generar una alternativa concreta y pública, para las actividades programadas por el MCJ para el último trimestre del año, como el Festival Nacional de las Artes, el Costa Rica Festival Internacional de Cine, el Concurso de Puesta en Escena, las giras de Érase una Vez, la Feria del Libro, entre otras, considerando que podrían no llevarse a cabo de la manera prevista y evitar que los fondos no puedan ser ejecutados y no lleguen a sus destinatarios finales, los artistas, gestores y productores artísticos.

5. Que el FIA del 2021 se convierta en un Festival Nacional de las Artes para no invertir recursos en contratación de grupos o invitados internacionales. Creemos que es momento de dirigir la mayor cantidad posible de los recursos a fortalecer a nuestro propio sector cultural y abrirlo a la mayor cantidad y diversidad de artistas nacionales, de todas las disciplinas: música, teatro, danza, circo, literatura, artesanía, artes visuales y cine, entre otras. No queremos un evento político, queremos un encuentro artístico y cultural que reconecte al país con el verdadero significado de la celebración del Bicentenario.

6. Planificar la programación de las instituciones como el Teatro Nacional de Costa Rica, el Teatro Popular Melico Salazar, la Compañía Nacional de Teatro, la Compañía Nacional de Danza, considerando aprovechar al máximo las obras de repertorio para reducir los costos de producción e invertir esos recursos en alcanzar una mayor cobertura de públicos de diferentes regiones del país que incluyan los nuevos formatos digitales; así como priorizar la generación de empleo y coproducciones con una gran diversidad de artistas independientes, de forma que se promueva una sostenibilidad económica para los artistas.

7. Construir con urgencia una plataforma robusta de convenios, alianzas y encadenamientos productivos con otros ministerios como los de Educación, Salud, Turismo, Agricultura y Ganadería, Economía, Industria y Comercio. Y con las municipalidades y muchas otras organizaciones públicas y privadas, para apoyar con nuestros conocimientos y especialidades las áreas de capacitación, entretenimiento y recreación, y acompañar al país en las nuevas necesidades de educación y salud física y mental que han surgido a raíz de la pandemia.
8. Poner a disposición de los creadores independientes y trabajadores del sector, todo el apoyo humano posible y los recursos institucionales materiales que existen en las bodegas de las instituciones culturales (Centro de Producción Artística y Cultural, el Teatro Nacional, el Teatro Popular Melico Salazar, La Compañía Lírica, la Compañía Nacional de Danza, la Compañía Nacional de Teatro y el Centro Costarricense de Producción Cinematográfica; como insumos de vestuarios, escenografías, utilerías, equipos y apoyar con el personal disponible en la construcción de escenografías y la confección de vestuarios, y de otras necesidades con las que puedan ser solidarias dichas instituciones para dinamizar la producción.

9. Colocar a disposición del sector artístico los teatros que tienen mayores posibilidades de ser adaptados a las nuevas necesidades de la programación como el Teatro de la Aduana, el Teatro de la Danza, Las Torres del Cenac, las Casas de la Cultura, las bibliotecas, entre otros espacios; y generar toda la apertura mental, la simplificación de trámites y el apoyo posible para agilizar su utilización de formas creativas y sostenibles económicamente.

10. Negociar recursos financieros específicos del fondo de Banca para el Desarrollo, con montos destinados por el estado para apoyar a las organizaciones culturales con créditos más blandos. Esta acción debe ser negociada y promovida por el MCJ y el Ministerio de Economía Industria y Comercio MEIC, de forma que se suavicen los requisitos y se haga posible acceder a los recursos de forma real.

11.Suspender el cobro del IVA para las actividades artísticas nacionales, durante el 2020 y el 2021, mientras dura la recuperación del sector, según un reglamento que lo norme.

12. Suspender el cobro del Impuesto de Espectáculos Públicos a las salas de teatro con un aforo menor a 200 personas y que alberguen espectáculos nacionales de cualquier índole, según un reglamento que lo norme.

13. Negociar con las municipalidades para que suspendan el cobro de impuestos a las salas de teatro con un aforo menor a 200 personas y que alberguen espectáculos nacionales de cualquier índole, galerías de arte y academias artísticas, según un reglamento que lo norme.

14. Que se anuncien los ganadores de la convocatoria de Proartes 2020. Así, aunque los proyectos sean ejecutados en el 2021 los ganadores y sus contrapartes podrán planificar sus actividades y evitar la pérdida de los apoyos logrados por las organizaciones; valorando, además, el esfuerzo y la inversión de tiempo y recursos para la aplicación y evitando una competencia desmedida de participantes en la siguiente convocatoria.

LA CULTURA COSTARRICENSE MERECE TODA NUESTRA PROTECCIÓN EN TIEMPOS DE PANDEMIA
Asociación de Producciones Artísticas Educarte, 6 de junio del 2020.



El rumbo de producir (Raíz Laboratorio 4)

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