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miércoles, 18 de septiembre de 2019

¿Por qué me apunté en teatro?


Fui invitada al Teatro Popular Mélico Salazar a disfrutar del cierre del Festival de Danza Contemporánea. Una vez más, solo me dejé llevar por la invitación y el amor a este tipo de danza y sin conocer la academia que se iba a presentar para hacer el cierre o la temática de la presentación, asistí al evento sin tener expectativas fijas al respecto. Y me encantó. No creo que olvide todas las sensaciones que me hizo sentir, ni la conmoción que hizo sentir a quienes estaban conmigo. Es difícil describir con palabras lo que sientes con el cuerpo, saber que esos artistas se desnudaron frente al público y quedaron vulnerables pero orgullosos de su trabajo, de su mensaje, de sus cuerpos y como al mismo tiempo hacen sentir vulnerable al público, son marcas que dejan que no se olvidan.
El arte de la representación, de la actuación, del poder recrear un momento específico en tiempo y espacio en unos cuantos minutos en el escenario, no solo la danza o el canto, sino la actuación de cada artista en el escenario y la oportunidad de verlo en vivo, de ver a cada artista darlo todo en ese instante sin importar el resto, no tiene precio.
¡Esta es la magia del teatro!
Ese súper poder de tele transportarte de la rutina del día a día y de nuestros pensamientos diarios, para llevarnos de viaje sin movernos de nuestro sitio, para explotar nuestros sentidos de maneras inimaginables, de hacernos llorar o reír, sentir miedo o expectación, angustia o ternura, estrés o incertidumbre, la capacidad de hacernos reflexionar y caer en cuenta de la realidad de otros seres humanos, ese es el SUPER PODER DEL TEATRO.
No es lo mismo tener cientos de oportunidades de grabar una escena detrás de cámaras para una película, que una sola oportunidad de crear un impacto, de despertar una emoción, así sea en un solo espectador pero que ese espectador ya no podrá dejar de pensar en cómo esa obra lo hizo sentir. La capacidad de traer un evento, una época, un escenario ya sea del pasado, el presente o el futuro a un momento de hoy, donde seamos capaces de apreciarlo en sus más mínimos detalles, de experimentarlo en vivo, de poder tener cara a cara a esa actor o actriz que lo está dando todo en ese momento frente a vos.
Poder colaborar ya sea desde la interpretación, de cómo dar el mensaje, hacer aportes de escenografía, fotografía, o recomendación de una obra, de un proyecto teatral me causa mucha satisfacción porque soy consciente de ese nivel de trabajo, de la exigencia, de ese esfuerzo que se traduce en transmitir. Si hay algo que me encanta es después de un rato de estar viendo hacia al frente al escenario, es girar y descubrir que no solo yo me siento así, que no solo yo estoy llorando, que no solo yo salté o grité o no solo yo me río a carcajadas que hasta mi estómago duele, sino que estoy acompañada de muchos partícipes más que comparten mi sentir, que saben bien cómo me siento y que me hacen sentir comprendida. Éstas son muchas de las razones por las que me apunto a trabajar en el teatro. Por las que me gusta asistir al teatro, estar presente, estar consciente de cómo cada artista se empodera y lo da todo en ese momento, en ese escenario, para vos, para comunicar, para trascender, para provocar un cambio. Eso es Raíz Teatro, CREER, CREAR, CRECER.
Marianela Pacheco
Arquitectura/Propietaria de Ceres Catering Service



miércoles, 26 de junio de 2019

¿Por qué estudié teatro?


La verdad, voy a ser sincera, cuando era pequeña quería ser actriz. Nunca había asistido al teatro pero yo quería llegar a estar en un escenario. Fue en ese momento que decidí entrar en algunos cursos libres de teatro durante las vacaciones escolares para saber si realmente me gustaba. Finalmente, cuando hice la gira universitaria que realizó mi colegio (en décimo año) para ver la oferta académica y me vi en el stand de Artes Dramáticas de la Universidad de Costa Rica. Me llevé el programa de estudio a la casa, el cual aún conservo. Cuando llegó la época de entrar a la Universidad, fui a averiguar de la prueba específica para entrar a la carrera de teatro y bueno… ¡me aceptaron!


Ese fue el inicio. ¿Cuál fue la razón? Hasta ese momento no lo tenía clara. De hecho, algunos detalles nunca los pude tener claros; sobretodo porque no tenía ni 20 años. La razón era sólo un sentir y no algo que pudiera verbalizar.

Me sucedió en algunas ocasiones que, cuando decía que estudiaba - o había estudiado – teatro; me preguntaban: “¿Eso se estudia?”, “¿No sabía que es una carrera?” Pues sí, es una carrera universitaria: 4 años para Bachillerato y 5 años para Licenciatura (como todas las carreras en la Universidad de Costa Rica).

La formación como profesional del teatro permite trabajar en: actuación, dirección, maquillaje, lo técnico en cuanto: luces, sonido, audiovisual; escenografía, vestuario, gestión y producción cultural, locución, dramaturgia (y escritura de guiones), docente en cursos como: Uso y manejo de la voz, Expresión Corporal, Teatro para: niños, jóvenes, adultos mayores; Promotor de la Salud a través del teatro; entre otros. Ser profesional del teatro requiere de: entrega, tiempo, estudio, entrenamiento, investigación, lectura, observación, disciplina y múltiples tareas más para lograr un resultado escénico.

Algunos años después de graduarme; tuve la oportunidad de trabajar con la compañía (a la cual pertenezco actualmente): Raiz Teatro. Es aquí donde logré tener más experiencia como actriz. Además con tener vivencias personales que me llevaron a encontrar razones que me hacen feliz y me llenan.

Hoy puedo decir que el teatro es un arte, un transformador social que llega tanto a quien lo hace como al que lo observa. En el, se reúnen distintas formas de expresión artística: música, vestuario, baile, artistas que interpretan, que dirigen, que escriben. El teatro es una amplia riqueza estética en una sola representación. Para mí hacer teatro es reparador, es terapéutico, es un reto, es algo que me completa, me permite entregar, recibir y sentir.



miércoles, 27 de marzo de 2019

Mi experiencia en Raíz Teatro



Iba de copiloto en una gira con Raíz Teatro a la zona sur de Costa Rica, específicamente al Territorio Indígena de Térraba. Leo la dirección dada por el anfitrión: “cuando vean un mar de piñas, doblen a la izquierda”, ¡¿Qué diablos era un mar de piñas para él?! Sobretodo porque toda la zona sur se había vuelto un mar de piñas para nosotros. En esta misma gira, nos tocó presentarnos en un espacio vacío, sucio, cayéndose, con un bombillo de luz para todo el espacio. Mientras presentábamos la obra unos niños corrían en el escenario detrás de un gato. Nos hospedaron en una casa con una familia en donde no había agua y todos queríamos ir al baño, incluyendo una de nosotras que andaba con la menstruación.
La siguiente gira, en el Pacífico Central de Costa Rica, fue todo lo contrario. Nos hospedaron en una casa cinco estrellas con piscina incluida. La función fue en el teatro COPASA, Quepos. Este espacio contaba con escenario, sonido y luces increíbles (nos sentíamos como artistas de Hollywood).
Hace 6 años empecé a trabajar con Raíz Teatro. 6 años. Cuando miro atrás todo el camino recorrido en la compañía, sólo puedo AGRADECER por tantas experiencias vividas, por mi crecimiento en el teatro desde diferentes lugares. Empecé como actriz sustituyendo a un actor en el espectáculo Viajemos en Comedia, con el cual giramos por varias partes de Costa Rica. Fueron muchas emociones juntas: retomar la actuación (estaba rezagada por mi trabajo como farmacéutica), hacer giras (de hecho nunca había tenido esa experiencia y fue, es y seguirá siendo para mí una de las mejores formas de hacer teatro y conocer diferentes realidades de nuestro país u otro país), estar en diferentes escenarios, camerinos, compartir con el grupo de teatro la experiencia juntos, el viaje en sí, la dormida y la comida, la diversión y muchas cosas más. Con Viajemos en comedia, experimenté el stand up comedy (en boga por aquel tiempo). Todo un reto, pues hacer comedia no es nada fácil.
En el 2014, entré como asistente de producción y sonido en una obra que es de mis favoritas: Triunfo. Es de mis favoritas por el mensaje que transmite, por la dirección, tan maravillosa, de Katherine Peytrequín; por la actuación de La Pey y Perssis. Con ésta obra también he experimentado momentos únicos y experiencias nuevas que el teatro me ha regalado. Hemos hecho giras a decenas de lugares: en casas de familia, en teatros, en festivales como el Festival Nacional de las Artes en Golfito (el cual lo disfruté mucho porque llevé a mi mamá conmigo y la hice viajar en una avioneta por primera vez). Las giras, para mi sorpresa, nos llevaron a dos festivales fuera del país: uno en Guatemala y otro en Miami.
Cuando fuimos a Guatemala, aún no tenía a mi hija, así que no tuve mayor problema en decir que sí iba. Allá pude ver obras centroamericanas muy buenas y nos presentamos con toda la expectativa de como iban a recibir nuestro espectáculo. Resultó que el público se sintió muy identificado con Triunfo. También nos presentamos en una iglesia, la Iglesia de San Francisco de los Frailes Menores Conventuales en el centro de Guatemala. Puedo decir que el público de esa función, ha sido de los mejores públicos que hemos tenido.
De hecho, nos hospedamos en esa iglesia. Una iglesia antigua, colonial. Nos recibió el fraile Marcos, quien nos contó un poco de la realidad nacional de aquel país; y por eso, se sintió muy identificado con la obra. Recuerdo que esa noche salimos y el fraile nos invitó a comer en un lugar súper bonito. Yo decía para mí misma: “Nunca pensé que un sacerdote me invitara a salir a comer, ni quedarme a dormir en una iglesia, ni hacer teatro dentro de la iglesia”.
Para la gira de Miami, ya tenía a mi bebé (no tenía ni un año de nacida); así que viajar con ella fue toda una aventura. Recuerdo que gateaba por todo el escenario antes de la presentación. Emma, así se llama mi hija, antes de viajar con nosotras a Miami, estuvo escondida en mi pancita durante el proceso de montaje de la obra: La Prudencia (2015).
En La Prudencia, que trabajé como actriz y estaba embarazada. No dije nada hasta que terminó el proceso, de ensayos. No quería decir que no al teatro por estar embarazada. Durante una función en el Teatro Giratablas, sentía a Emma muy viva dentro de mí; fue una función con una energía diferente ya que sentía que el personaje ese día en específico fuimos ella y yo.
Mi siguiente proceso con Raíz Teatro fue A Calzón Quita´o. En este espectáculo, donde además de interpretar, construí (junto a la directora) la dramaturgia de un unipersonal llamado: Tango y Sangre. Este unipersonal trata sobre el aborto espontáneo; un momento de mi vida oscuro y triste, el cual quise compartir con el público pues es algo de lo que se debe hablar y no se hace.
A Calzón Quita´o fue todo un reto para todas las intérpretes/dramaturgas. Construimos diferentes unipersonales partiendo del storytelling, muy personales. Alguna vez una profesora de teatro nos dijo: “el peor personaje para representar es uno mismo”; pues usualmente una no quiere exponerse, pero sí lo logramos, lo hicimos y está siendo un éxito (tanto el formato de las presentaciones como las historias).
Son tantas anécdotas. Lo más importante es que hago teatro junto con mi otro trabajo (pesado) y la maternidad (la cual me hace dudar muchas veces de seguir pues demanda mucho tiempo). Gracias Raíz Teatro, y espero seguir muchos años más.
Katherine Castro
Actriz. Farmacéutica. Madre

El rumbo de producir (Raíz Laboratorio 4)

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