Mostrando las entradas con la etiqueta Narrar. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Narrar. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Narración escénica libre… VIRTUAL

 


Seguinos por:

https://www.facebook.com/raizteatro/

https://www.instagram.com/raizteatro

www.raizteatro.com



Me han preguntado si tengo un libro con los cuentos que narro o algún otro recurso donde puedan ser leídos. Lo que sucede es que -así como disfruto de escribir prosa y poesía, y las llevo de vez en cuando a la oralidad-, la mayoría de las historias que invento son para ser contadas con la voz y no con tinta, escuchadas, observadas, vividas desde el cuerpo. Son historias que se reconstruyen cada vez que encuentran la atención de alguien. Se puede ir según lo ensayado, de pronto, se atina en la mirada o en la sonrisa de algún espectador, un elemento que no había sido contemplado; entonces, nuestra historia ahora tiene un nuevo brillo, sombra, soledad o atardecer. O bien, en esa parte triste del niño que despierta llorando por sus pesadillas, todos nos volvemos pequeños angustiados, víctimas del subconsciente, y de esta forma, nuestro personaje se fortalece… Lo digo desde mi experiencia, pues hay muchísimas maneras de vivir la narración oral.

Desde hace tiempos, me surgió la ilusión de crear un grupo de narración oral escénica en Desamparados (el cantón donde vivo), para compartir las gracias de este arte con personas que quisieran comunicarse, acercarse a otros a través de la creación e interpretación de historias. En agosto, como proyecto seleccionado en el programa “Becas Creativas” del Ministerio de Cultura y Juventud, nació NaELi (Narración Escénica Libre). El proyecto consiste en la creación de un grupo de narración integrado, principalmente, por personas mayores de cincuenta años y menores de veinticinco, con el fin de propiciar la convivencia e intercambio de experiencias entre personas alejadas por la edad. Trabajamos mediante sesiones virtuales semanales vía “zoom”, donde desarrollamos talleres sobre creación e interpretación de historias.

Cuando pensé por primera vez en el proyecto, no me pasó por la mente desarrollarlo de manera virtual, y por eso, en parte, lo había postergado, ya que, normalmente (antes de la pandemia y la cuarentena), invierto de tres a cuatro horas al día en trasladarme a mis sitios de labor; suelo disponer de muy poco tiempo “libre”. Mas ante la obligación de desempeñar nuestras actividades desde el hogar, mi horario se flexibilizó y he podido dedicarme a este gran reto. Curiosamente, casi todas las personas que participan en NaELi, tenían pensado integrarse este año a algún grupo o proyecto artístico. Algunos para darle continuidad a su experiencia en las artes escénicas, y otros, para incursionar en ellas. Planes, evidentemente, frustrados la COVID-19. Por eso, al enterarse del proyecto NaELi, decidieron apuntarse, aunque muchos no tenían idea de cómo funcionaba “zoom”, Doña Mari no sabía grabar videos con el teléfono, pero nos manda audios con sus emotivas historias, doña Grettel me manda fotos de todo lo que escribe a mano, dedicadamente, en su cuaderno. Yo solo había usado “zoom” para recibir clases magistrales en las cuales se escucha al profesor y se intercambia tan solo algunas preguntas, pero quise lanzarme y probar.

Hasta la fecha, hemos podido aprender y crear interesantes historias en equipo, material valioso cargado de emociones y experiencias con las cuales nos identificamos todos. Sin embargo, innegablemente la virtualidad está llena de limitaciones y retos. Por ejemplo, todo lo que podemos hacer con nuestro cuerpo se reduce al “cuadrito de la cámara”, de esta forma, tenemos el sol en una ceja y el suelo debajo de la barbilla; si queremos mandar un abrazo, debemos hacerlo con los codos pegados al pecho y abriendo las manos, porque nuestros brazos extendidos no caben en una pantalla electrónica. La vocalización y expresión facial, que tanto hay que trabajar, debemos cuidarlas aún más, pues no todos contamos con la calidad óptima de audio y video. Y ni qué decir de la conexión a internet. ¡Todos sudamos frío cuando aparece en la pantalla “conexión inestable”! La gracia de un ejercicio o presentación de narración puede desvanecerse con solo perderse unos segundos de audio y/o video, y eso, cuando la conexión no se cae por completo. Por otro lado, cuando se trabaja en equipo en un “escenario”, es fundamental el contacto físico con los otros, si no es directo, por lo menos sentir la energía del cuerpo del compañero… A todo esto hemos tenido que adaptarnos para poder compartir un espacio de arte, de empatía, acompañamiento, creatividad. Un espacio de vida. Admiro y agradezco inmensamente el entusiasmo de las personas que forman NaELi: doña Carmen, que pidió permiso en su trabajo para conectarse a las reuniones; Daniela, que llega del trabajo apenitas para la sesión; David, que nos acompaña desde San Cristóbal de Desamparados, allá en los distritos del sur. Juanca, Gaudy, Heidy, Christian, Angélica… los amigos artistas que han facilitado talleres, todos aportando su corazón. Muero de ganas porque podamos reunirnos en persona y trabajar con la riqueza del contacto físico, mas por ahora, solo nos queda aprovechar la cercanía que nos permiten las historias, aunque sea a través de una pantalla.

Adela Chacón Rodríguez

Estudiante de medicina y narradora oral

miércoles, 11 de diciembre de 2019

“No es para tanto”




Mi Florecita de Alelí se sienta en el banco de la cocina mientras todo da vueltas, repasando en su mente los números nueve-uno-uno, por si algo llegara a salir mal, “pero, ¿qué va a salir mal, mi niña? ¡Todo está bajo control!” Se come hasta el último granito de arroz -no le gusta desperdiciar-, pero no tiene apetito. Nadie entiende por qué está tan triste, si no es para tanto. “En todas las familias hay problemas, gente enferma, los padres pelean, se van. A veces dicen cosas que… ¡no son para tanto!, hay que entenderles. Florecita, haga como si no pasara nada y listo. La vida sigue, no hay que echarse a morir. Verá que con el tiempo irá acumulando emociones, resentimientos, antojos… quizá llegue a ser violenta con su propia familia, quizá grite, pelee, lastime o se termine yendo; porque, claramente, todos tienen problemas, es normal, no es para tanto.”
Cuando abuela, mamá o tío quisieron hablar sobre la violencia que sufrieron en distintos momentos de sus vidas, fueron silenciados; ignorados por unos, juzgados y reprimidos por otros, porque “los problemas de la familia se resuelven en la familia, nadie tiene por qué andar aguantándose sus penas”. Entonces, sus palabras transparentes se fueron ensombreciendo y los ciclos de violencia se perpetuaron. Cuando era niña, Florecita de Alelí se dio cuenta de la dolorosa herencia que traía a cuestas, y en la que ya se estaba formando.
Florecita de Alelí es la niña calladita que vive en mí, la niña que observa, escucha y llora. Me dolía su tristeza y quería salvarla. Desde el frío del hogar, comencé a escribir con los trazos de sus manitas, a recitar versos con su voz, a contar sus más dulces sueños y sus pesadillas. Florecita y yo comenzamos a decir lo que sentíamos y lo que estábamos viviendo. Contamos lo que nos pasaba, hablamos sobre el dolor engendrado en el silencio partido de las generaciones y también de las cosas simples: el perro, el jardín, el amanecer. Tuve la dicha de que alguien leyera lo que escribí por primera vez, y me alentara a seguir haciéndolo, pues con ello, Florecita y yo fuimos viendo la vida brillar poco a poco.
En el colegio, apenas comenzando, mi querido profesor de música, Alfonso, se asustó cuando leyó el poema que escribí como tarea: “ay, mijita, esto parece una carta suicida”. No puedo negar que lo fuera. Si bien no pensaba en quitarme la vida, cada vez que escribía iba matando algo en mí. Iba matando el miedo a estar en mi propia casa, mirar a los ojos a la gente y levantar mi voz. Con forme crecí y conocí a más personas, me di cuenta de que compartíamos historias similares, y muchos se veían reflejados en mi niña. Tenían sus propios niños y niñas que observaban y escuchaban, mas nunca los habían dejado hablar. También encontré a quienes se mostraban a sí mismos y pude identificarme con ellos, aprender, sorprenderme con sus historias y expresiones, crear, crecer. Supe que, definitivamente, la expresión a través del teatro y todas sus artes, es la clave para entender las realidades de otros y entendernos a nosotros mismos. Si bien, no me he dedicado al teatro profesionalmente, he ido conociendo muchas de sus cualidades y dones, y me siento cada vez más cerca.
Pienso que es difícil comprender a los demás si no vemos reflejado en ellos algo nuestro. En el teatro se utiliza la voz, el cuerpo, las palabras y el silencio que, para muchos, es tan familiar. Se utiliza todos los recursos que se pueda, partiendo de lo más íntimo. Cada expresión, cada puesta en escena es una nueva creación tanto para quienes interpretan como para quienes reciben la interpretación.
Hace poco me preguntaron por qué escribo y narro historias tan tristes. “No es bueno revivir las heridas y vivir en el pasado.” No se trata de vivir en el pasado. Me resulta extasiante cuando la interpretación de alguien me toca tanto que me hace llorar. Esto no implica que me quede atrapada en la situación representada, sino que puedo verla de distintas formas, entenderla, compartirla con otros. Cuando narro historias tristes, lo que más deseo es que otros las conozcan, las comprendan y eviten que se repitan. Y si los tocan lo suficiente para hacerlos llorar, pues lloramos juntos, entonces.
Mi Florecita de Alelí aún se sienta algunas veces en el banco de la cocina a comerse su arroz con frijolitos mientras todo da vueltas. Cuando tiene ganas de llorar y le dicen “no es para tanto, no haga drama”, yo les digo que sí. Sí es para tanto y seguiremos haciendo drama hasta que dejen de silenciar con el desprecio o los prejuicios a quienes desean salvarse de tantas formas de violencia normalizada.


Adela

El rumbo de producir (Raíz Laboratorio 4)

  Seguinos por: https://www.facebook.com/raizteatro/ https://www.instagram.com/raizteatro www.raizteatro.com https://raizteatro.blogspot.com...