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miércoles, 25 de septiembre de 2019

#Recordemos. #Opinión. Triunfo de Raíz Teatro



Ensayo crítico
Triunfo de Raíz Teatro
Dirigida por
Katherine Peytrequín Gómez.
2014
Ixmucané Hernández Morales.
Actriz Clown.
Formada en:
Colectiva Respiral Teatro Foro Clown
Escuela de Artes Dramáticas. Universidad de Costa Rica.

En los últimos 30 años miles de mujeres centroamericanas han migrado a Costa Rica en busca de estabilidad económica. Generalmente la situación política y social en sus países, las obligaron a migrar, siendo la manera menos costosa, dejar a su familia en su país de origen.

El mito de ¨La Suiza Centroamericana¨ ha calado hondo en todo Centroamérica, esto hace que los familiares de las personas que están trabajando en Costa Rica piensen que estas personas son adineradas, que viven con más comodidades que ellos, y esto genera dinámicas de dependencia brutales, que esclavizan a las trabajadoras migrantes, tanto por el lado de las familias que exigen dinero, como por parte de los patronos quienes las explotan laboralmente de múltiples formas, con extorciones de tipo legal, negándose a pagar seguro de salud, prestaciones, vacaciones y todo tipo de garantías. Hombres y mujeres viven con la constante amenaza de ser denunciadas con la policía de migración, al ser personas ¨ilegales¨ y esto les hace más vulnerables.

Según María del Carmen Cruz, una nicaragüense de Santa Teresa, Carazo, quien ejerce el cargo de secretaria de la Junta Directiva de Astradomes, la mayoría de las quejas por las que las empleadas van al Ministerio del Trabajo, se deben a que las patronas o patronos no les quieren pagar sus prestaciones, o les exigen más de ocho horas de trabajo, violentando lo que manda el Código del Trabajo. Y también hay quejas de maltrato, de discriminación y de acoso sexual.

Un 90% de nuestras afiliadas son nicaragüenses --asegura Cruz--, pero hay salvadoreñas, guatemaltecas, colombianas y dominicanas, entre otras, además de mujeres costarricenses.”

Teatro Raíz presenta Triunfo en Paralelo 60, el texto es de Claudia Barrionuevo, se llama Triunfo en Paralelo 60. Historia de un Concurso en 20 retazos de monólogos.
Tuve la oportunidad de ver la obra dos veces, la primera fue en la Sala Gráfica Génesis.

Nos recibieron dos actrices, una blanca, delgada, con nariz respingona y hacía el papel de la señora de la casa. La otra era morena, rellenita y hablaba como nicaragüense. Yo me desilusioné, pensé: -Tengo que decirle mi molestia a Katherine, no puede ser que ella, como directora, se deje llevar por estas convenciones sociales, la blanca es la señora, la morena es la empleada-…

Cuál fue mi sorpresa, mi ¨complacencia inmediata¨, cuando cinco minutos después las actrices, invirtieron los roles! ¡Y cuál fue el regocijo al ver cómo jugaron maravilloso el rol opuesto al estereotipo que según el físico de cada actriz le corresponde jugar!

Y es que en esta pequeña sociedad que es el círculo teatral, cada vez más, nos dejamos llevar por la vorágine de la producción, donde es más fácil que los papeles los represente la persona que se vea físicamente como el personaje. De esta manera, nos ahorramos tiempo y dinero en la creación de personajes. Y con esa mentalidad se niegan oportunidades a personas que no tienen físicos ideales y hacemos un teatro cada vez más obvio, muchas veces, de menor calidad.

Triunfo, es el nombre de la mujer migrante, como el Triunfo de los Fieles, del que se habla en las iglesias, así la llamó su madre. Paralelo 60, es un paralelo que se encuentra a 60 grados norte del plano ecuatorial de la tierra… ¿Cómo se relacionarán? Por que esos dos elementos juntos forman el nombre de la obra… Pero no puede ser… las personas pobres, no pueden viajar, las personas pobres no pueden darse lujos como los que se dan las personas ricas. Las personas pobres tienen que trabajar, las personas ricas tienen que descansar. Las personas pobres no comen cosas ricas, por eso en los supermercados baratos, no venden cosas ricas. Pero olvidamos ¿Somos pobres o empobrecidos? ¿La pobreza y la riqueza son materiales o del espíritu?

Esta pieza tiene la particularidad de que se pide para llevar. Si, si usted es de esas personas que tiene mucha familia y quiere llevarlos a todos al teatro, pero no puede costear una torta de esas… o si usted es de esas madres, que tienen que salir corriendo del teatro, tapándole la boca a su hijo pequeño para que no llore en los apagones, porque le da miedo la oscuridad ¡Esta es su opción!

Teatro Raíz se la lleva a su casa, sí, usted sólo se encarga de convocar a los familiares, y amigos. Créame, unas amigas y yo las llamamos y vinieron, hicieron la obra, después tomamos cafecito y conversamos con el elenco, esa experiencia no tiene precio.

En esta segunda ocasión, la experiencia fue distinta, la luz no era teatral, era la luz que entraba por la ventana, teníamos la mesita de las cosillas de picar, veíamos a la persona encargada de la música, estábamos sentadas en media luna y el escenario era la sala. Actoralmente es delicioso ver que las actrices, no hacen que hacen, sino que hacen por ejemplo, cuando miran por la ventana, ¡realmente miran por la ventana! El sonido es el sonido ambiente típico de una casa, que es el lugar donde ocurre la escena un domingo. Definitivamente es una experiencia maravillosa el teatro para llevar.
Anímese, la obra tiene una duración de sesenta minutos. El grupo es en total de cinco personas y con el apoyo de PROARTES, teatro raíz llega a su casa y a las comunidades, y los montos son absolutamente negociables. Cualquier información la puede solicitar al correo electrónico raizteatro@gmail.com

miércoles, 18 de septiembre de 2019

¿Por qué me apunté en teatro?


Fui invitada al Teatro Popular Mélico Salazar a disfrutar del cierre del Festival de Danza Contemporánea. Una vez más, solo me dejé llevar por la invitación y el amor a este tipo de danza y sin conocer la academia que se iba a presentar para hacer el cierre o la temática de la presentación, asistí al evento sin tener expectativas fijas al respecto. Y me encantó. No creo que olvide todas las sensaciones que me hizo sentir, ni la conmoción que hizo sentir a quienes estaban conmigo. Es difícil describir con palabras lo que sientes con el cuerpo, saber que esos artistas se desnudaron frente al público y quedaron vulnerables pero orgullosos de su trabajo, de su mensaje, de sus cuerpos y como al mismo tiempo hacen sentir vulnerable al público, son marcas que dejan que no se olvidan.
El arte de la representación, de la actuación, del poder recrear un momento específico en tiempo y espacio en unos cuantos minutos en el escenario, no solo la danza o el canto, sino la actuación de cada artista en el escenario y la oportunidad de verlo en vivo, de ver a cada artista darlo todo en ese instante sin importar el resto, no tiene precio.
¡Esta es la magia del teatro!
Ese súper poder de tele transportarte de la rutina del día a día y de nuestros pensamientos diarios, para llevarnos de viaje sin movernos de nuestro sitio, para explotar nuestros sentidos de maneras inimaginables, de hacernos llorar o reír, sentir miedo o expectación, angustia o ternura, estrés o incertidumbre, la capacidad de hacernos reflexionar y caer en cuenta de la realidad de otros seres humanos, ese es el SUPER PODER DEL TEATRO.
No es lo mismo tener cientos de oportunidades de grabar una escena detrás de cámaras para una película, que una sola oportunidad de crear un impacto, de despertar una emoción, así sea en un solo espectador pero que ese espectador ya no podrá dejar de pensar en cómo esa obra lo hizo sentir. La capacidad de traer un evento, una época, un escenario ya sea del pasado, el presente o el futuro a un momento de hoy, donde seamos capaces de apreciarlo en sus más mínimos detalles, de experimentarlo en vivo, de poder tener cara a cara a esa actor o actriz que lo está dando todo en ese momento frente a vos.
Poder colaborar ya sea desde la interpretación, de cómo dar el mensaje, hacer aportes de escenografía, fotografía, o recomendación de una obra, de un proyecto teatral me causa mucha satisfacción porque soy consciente de ese nivel de trabajo, de la exigencia, de ese esfuerzo que se traduce en transmitir. Si hay algo que me encanta es después de un rato de estar viendo hacia al frente al escenario, es girar y descubrir que no solo yo me siento así, que no solo yo estoy llorando, que no solo yo salté o grité o no solo yo me río a carcajadas que hasta mi estómago duele, sino que estoy acompañada de muchos partícipes más que comparten mi sentir, que saben bien cómo me siento y que me hacen sentir comprendida. Éstas son muchas de las razones por las que me apunto a trabajar en el teatro. Por las que me gusta asistir al teatro, estar presente, estar consciente de cómo cada artista se empodera y lo da todo en ese momento, en ese escenario, para vos, para comunicar, para trascender, para provocar un cambio. Eso es Raíz Teatro, CREER, CREAR, CRECER.
Marianela Pacheco
Arquitectura/Propietaria de Ceres Catering Service



miércoles, 5 de junio de 2019

Aun aquí.


Creo que hay muchas maneras de llegar al teatro. Algunos lo hacen al tener experiencias cercanas con el medio cuando eran pequeños, algunos otros pudieron estar en escuelas o colegios que ofrecieran “teatro” como una asignatura o actividad extracurricular, incluso nunca falta el grupo de teatro de la comunidad, que puede ser el de la iglesia (y que le pudo haber brindado a alguien sus primeras experiencias con las tablas).
No voy a mentir, estar en el escenario es una actividad intensa y estimulante, como enamorarse o hacer algún deporte extremo (ambas considerablemente peligrosas como el teatro). Por lo que no me resulta raro engancharse, enamorase, querer dedicarle más horas, más vida. Pero la magia para mi no radica en llegar, sino en quedarse.
El amor por el teatro puede ser mucho, pero como cualquier matrimonio relativamente funcional, el amor es solo uno de los factores que mantiene la paz en el hogar. Dedicación, reinvención, honestidad, pleitos, frustración, acaloradas reconciliaciones; todas estas son los múltiples momentos que implica un convivio prolongado con esta profesión.
Yo diría que llevo diez años de casado, pero mentiría de manera descarada. El proceso universitario y de formación se parece más a un noviazgo que a cualquier otra cosa; porque se es joven, lleno de ilusiones, planes a futuro, viajes por todo el mundo acompañado uno del otro. Un idealismo puro, como el de cualquier pareja que juega con la idea del matrimonio. Pero luego te gradúas, o sea, te casas.
Fuera de los clichés de la vida matrimonial, la experiencia académica es una etapa poblada de otras aristas que se llegan a diferenciar mucho de la realidad de un ambiente laboral, donde tus ciclos no son un conjunto ordenado de semestres, sino un sube y baja de: proyectos, trabajos a medios tiempos, vacas flacas y gordas. El afuera es una verdadera prueba de amor, sabiendo que este no desaparece, pero es incapaz de sustentar cualquier tipo de idealismo que uno pudo haber generado en la cabeza.
Quizá la realidad sea menos “romántica” pero definitivamente es más exigente y satisfactoria. El día a día es un reto, así como aprender cosas nuevas sobre este maravilloso oficio (también se aprende cosas nuevas de uno mismo). El teatro está en muchas cosas, no es un objeto intocable y místico que responde solo a lo que pasa en las tablas, sino que nos invita y exige a replantearnos nuestro quehacer. Quizá ahí está un poco la clave. Esto igual se sostiene con constantes peleas, frustraciones, momentos de separación y reconciliaciones. Es todo un tema.
No sé cuántos años más durará este matrimonio. He visto a muchos que se divorcian y logran llevar una amistad feliz, otros tantos manejan una relación abierta y les va de maravilla. Yo aquí voy, aun enamorado, un poco más cansado, pero con ganas de seguir un rato más.
Estefan Esquivel
Dramaturgo y Actor


miércoles, 27 de marzo de 2019

Mi experiencia en Raíz Teatro



Iba de copiloto en una gira con Raíz Teatro a la zona sur de Costa Rica, específicamente al Territorio Indígena de Térraba. Leo la dirección dada por el anfitrión: “cuando vean un mar de piñas, doblen a la izquierda”, ¡¿Qué diablos era un mar de piñas para él?! Sobretodo porque toda la zona sur se había vuelto un mar de piñas para nosotros. En esta misma gira, nos tocó presentarnos en un espacio vacío, sucio, cayéndose, con un bombillo de luz para todo el espacio. Mientras presentábamos la obra unos niños corrían en el escenario detrás de un gato. Nos hospedaron en una casa con una familia en donde no había agua y todos queríamos ir al baño, incluyendo una de nosotras que andaba con la menstruación.
La siguiente gira, en el Pacífico Central de Costa Rica, fue todo lo contrario. Nos hospedaron en una casa cinco estrellas con piscina incluida. La función fue en el teatro COPASA, Quepos. Este espacio contaba con escenario, sonido y luces increíbles (nos sentíamos como artistas de Hollywood).
Hace 6 años empecé a trabajar con Raíz Teatro. 6 años. Cuando miro atrás todo el camino recorrido en la compañía, sólo puedo AGRADECER por tantas experiencias vividas, por mi crecimiento en el teatro desde diferentes lugares. Empecé como actriz sustituyendo a un actor en el espectáculo Viajemos en Comedia, con el cual giramos por varias partes de Costa Rica. Fueron muchas emociones juntas: retomar la actuación (estaba rezagada por mi trabajo como farmacéutica), hacer giras (de hecho nunca había tenido esa experiencia y fue, es y seguirá siendo para mí una de las mejores formas de hacer teatro y conocer diferentes realidades de nuestro país u otro país), estar en diferentes escenarios, camerinos, compartir con el grupo de teatro la experiencia juntos, el viaje en sí, la dormida y la comida, la diversión y muchas cosas más. Con Viajemos en comedia, experimenté el stand up comedy (en boga por aquel tiempo). Todo un reto, pues hacer comedia no es nada fácil.
En el 2014, entré como asistente de producción y sonido en una obra que es de mis favoritas: Triunfo. Es de mis favoritas por el mensaje que transmite, por la dirección, tan maravillosa, de Katherine Peytrequín; por la actuación de La Pey y Perssis. Con ésta obra también he experimentado momentos únicos y experiencias nuevas que el teatro me ha regalado. Hemos hecho giras a decenas de lugares: en casas de familia, en teatros, en festivales como el Festival Nacional de las Artes en Golfito (el cual lo disfruté mucho porque llevé a mi mamá conmigo y la hice viajar en una avioneta por primera vez). Las giras, para mi sorpresa, nos llevaron a dos festivales fuera del país: uno en Guatemala y otro en Miami.
Cuando fuimos a Guatemala, aún no tenía a mi hija, así que no tuve mayor problema en decir que sí iba. Allá pude ver obras centroamericanas muy buenas y nos presentamos con toda la expectativa de como iban a recibir nuestro espectáculo. Resultó que el público se sintió muy identificado con Triunfo. También nos presentamos en una iglesia, la Iglesia de San Francisco de los Frailes Menores Conventuales en el centro de Guatemala. Puedo decir que el público de esa función, ha sido de los mejores públicos que hemos tenido.
De hecho, nos hospedamos en esa iglesia. Una iglesia antigua, colonial. Nos recibió el fraile Marcos, quien nos contó un poco de la realidad nacional de aquel país; y por eso, se sintió muy identificado con la obra. Recuerdo que esa noche salimos y el fraile nos invitó a comer en un lugar súper bonito. Yo decía para mí misma: “Nunca pensé que un sacerdote me invitara a salir a comer, ni quedarme a dormir en una iglesia, ni hacer teatro dentro de la iglesia”.
Para la gira de Miami, ya tenía a mi bebé (no tenía ni un año de nacida); así que viajar con ella fue toda una aventura. Recuerdo que gateaba por todo el escenario antes de la presentación. Emma, así se llama mi hija, antes de viajar con nosotras a Miami, estuvo escondida en mi pancita durante el proceso de montaje de la obra: La Prudencia (2015).
En La Prudencia, que trabajé como actriz y estaba embarazada. No dije nada hasta que terminó el proceso, de ensayos. No quería decir que no al teatro por estar embarazada. Durante una función en el Teatro Giratablas, sentía a Emma muy viva dentro de mí; fue una función con una energía diferente ya que sentía que el personaje ese día en específico fuimos ella y yo.
Mi siguiente proceso con Raíz Teatro fue A Calzón Quita´o. En este espectáculo, donde además de interpretar, construí (junto a la directora) la dramaturgia de un unipersonal llamado: Tango y Sangre. Este unipersonal trata sobre el aborto espontáneo; un momento de mi vida oscuro y triste, el cual quise compartir con el público pues es algo de lo que se debe hablar y no se hace.
A Calzón Quita´o fue todo un reto para todas las intérpretes/dramaturgas. Construimos diferentes unipersonales partiendo del storytelling, muy personales. Alguna vez una profesora de teatro nos dijo: “el peor personaje para representar es uno mismo”; pues usualmente una no quiere exponerse, pero sí lo logramos, lo hicimos y está siendo un éxito (tanto el formato de las presentaciones como las historias).
Son tantas anécdotas. Lo más importante es que hago teatro junto con mi otro trabajo (pesado) y la maternidad (la cual me hace dudar muchas veces de seguir pues demanda mucho tiempo). Gracias Raíz Teatro, y espero seguir muchos años más.
Katherine Castro
Actriz. Farmacéutica. Madre

miércoles, 6 de febrero de 2019

La vida de los actores y actrices


Para nuestro espectáculo Viajemos en Comedia (2013-2014), escribimos un unipersonal para contar un poco sobre la vida de nosotros los intérpretes del teatro. Hoy quiero compartirlo (un poco retocado) para reflexionar, reír, dialogar… sobre nuestras realidades. Aquí el unipersonal (interpretado por una actriz):

La vida de los actores y actrices; intérpretes; a diferencia de lo que pueden pensar muchos es muy sacrificada. Por ejemplo, ¿Cuántos de nosotros hemos sido “soyla” en los espectáculos?. Quizá ingresamos a la universidad, a la Escuela de Teatro, soñando con interpretar los mejores personajes de la dramaturgia universal; sin embargo, muchas veces (sino es que siempre) interpretamos el hermoso personaje pero también nos toca andar moviendo cajas y escenografía durante el espectáculo. Nos toca barrer, pintar, coser (y cocer); de todo.
Si los padres de alguna de nuestras intérpretes están entre el público quizá estén diciendo: “¡Ay gordo! y yo que quería que estudiara medicina”. Pero no señora, su hija se hizo actriz. Vean la dualidad a la que estamos expuestos los actores. Ahora ustedes no saben si la actriz es realmente la tramoyista o si la tramoyista está haciendo de actriz. El público queda tan confundido que no sabe si aplaudir o recomendarlas a mudanzas mundiales. O las dos cosas.
Casi todos los intérpretes tenemos dos trabajos. Yo por ejemplo soy farmacéutica y payasa para fiestas de niños. La Doctora Pastillita. Y me iba muy bien… hasta que un día me levante muy atormentada y llegue a la farmacia vestida de payasa. A los clientes no les pareció gracioso. Pero, ¿Qué iba a hacer? No podía devolverme a casa...
Las Giras. Cuando las personas ven a algún ejecutivo de gira dicen: “Vea, la compañía le da viáticos” pero cuando es un grupo de teatro el que está de gira dicen: “Vi-a-ticos en compañía”. Los intérpretes nos pasamos la vida trabajando y pasando trabajo en la vida. Y todo al mismo tiempo. Lo bueno es que te van entrenando desde la Escuela de Teatro. Hubo una época en que la Escuela de Dramáticas y la Facultad de Artes quedaban como a unos 600 metros de distancia. Cuando teníamos que ir de un lugar a otro al menos unas tres veces calculen la caminada… son kilómetros de “volada de pata”. Ya en el tercer viaje uno sentía que le gritaban: “Póngale romero, ya casi llega a Tres Ríos”. Y ojalá una cargando sólo una carterita o un bultico Jeansport chiquitillo con un cuaderno y un lápiz… jajajaja ¡No! en ese bulto además del cuaderno y el lápiz van: dos mudadas de ropa, el vestuario del personaje o los personajes, escenografía, utilería, zapatos, libros, el almuerzo, cosas de aseo… los intérpretes llevamos un casillero en la espalda. ¡Ah! y en una mano un buen café, porque si no, ¿quien aguanta? En la otra mano el texto que nos vamos aprendiendo mientras nos desplazamos.
Yo no me quiero acordar cuando a un director se le ocurrió que mi personaje saliera de un estañón. ¡Los viajes que yo di con aquel estañón en la espalda! Y en una mano el café, en la otra el texto, el bulto con todas las cosas y estañón en la espalda… Y ¿Los días de lluvias? Se vuelve todo un arte cargar todo aquello y además un paraguas o sombrilla. Cuando mas ofuscada va una repleta de chunches... de repente aparece alguien de la nada y pretende que agarrés un volante. Una lo mira procurando conservar la cordura y le dice “¿Con cuál mano mae?” En ese momento lo único que una puede hacer es gritar: ¡Sangre, sangre!
Les voy a contar algo que de seguro les resulta más familiar…
Fiesta, música, la gente de un lado a otro con su trago, saludándose. Por allá, un grupito y alguien levanta la mano y te dice: ¿Qué me dice mae? Lléguele, venga. Juepucha mae, ¡Cuánto tiempo! Esta mae fue compa mía en el cole”. Una saluda al grupo y sigue la “conversación”: Mae y ¿Usted que hizo?” Yo. Estudié teatro en la U. Otro: “No mae, en serio, esta mae siempre está en un puro chingue”. Yo: Estudié teatro. Otro: Ah! (Tienen que ver esa cara, es como si le hubiera dicho: Tengo sólo una teta. Ah!!!) Luego salta otro jetas que quiere congraciarse y dice: Cuando yo era chiquitillo hice teatro, mae; y en el cole salía en todas la obras. Yo actué en esa del mae que salva al pueblo. Mae se lo juro, yo siempre quise estudiar teatro”. ¿De verdad? Después otro por allá, bien sarcástico (el hijo de alguna madre descarriada) dice: ¿Pero mae no se mueren de hambre?” Bueno hasta ahora yo no he ido al funeral de algún colega que haya muerto por inanición. Insiste: Mae y ¿De que viven? De los chivos… ¿y quién los ordeña?” Esta es la parte en la que yo respiro… debo aplicar todas las técnicas de respiración conocidas en menos de 5 segundos para mantenerme ecuánime. Al final, la gente no tiene una pinche idea de cómo funciona la vida del teatro. Pero una aprende, ahora cada vez que me preguntan “qué estudié”, digo que estoy en el ultimo cuatri de administración, luego me voy al baño y ciao.
Lo peor es cuando la fiesta es familiar y no falta una tía que te diga: “Diay pero ¿usted no estudió teatros? ¿Por qué no hace algo?” Una solo la mira y regresa al baño.
Los problemas para los actores comienzan en la casa, cuando le decís a tus padres que querés ser Julieta. Ahí empieza a armarse el desorden. Porque ellos quieren hacerte médico a palos, pero maldito Morphy. Una se mantiene firme porque los árboles mueren de pie aunque ellos sean como los ciegos. Y es ahí donde comienza el viaje de una largo día hacia la noche. Te sentís cornudo y apaleado, y terminás durmiendo en la casa de Bernarda Alba, que es como una casa de muñecas donde no corre una gota de aire frío y no tenés idea qué meter dentro de la olla. Consiente sobre el daño que hace el tabaco, te sentás a fumar. Esperando que pase un tranvía llamado deseo que te lleve a despejar al jardín de los cerezos o a un lugar más divertido donde viven las alegres comadres de Windsor y donde no te sintás como Prometeo, encadenado; y podás disfrutar con cualquiera de las tres hermanas o con el Tío Vania, dependiendo de los gustos de cada quien, porque hay algunos que le gustan los hombres en escabeche o alguna fierecilla domada o una medea material o alguna ramera respetuosa.
Nada de eso importa ahora, porque esta noche se improvisa la comedia y así que pasen 5 años lograré ganarme el respeto del público y seguiré mi sueño de ser intérprete, aunque tenga que enfrentar la guerra como consecuencia.
Unipersonal de nuestro montaje “Viajemos en Comedia” de Raíz Teatro (2012)



miércoles, 12 de diciembre de 2018

¡Raíz!


Raíz, fem: Órgano de la planta, desprovisto de hojas y generalmente introducido en la tierra, que crece en sentido contrario al tallo y le sirve de sostén y para absorber de la tierra las sustancias minerales y el agua necesarias para el crecimiento de la planta y para su desarrollo.


¡Raíz!
En palabras menos organizadas, es sinónimo de savia madre que sostiene y da vida a la planta que se ciñe a ella.
De la misma manera, así es Raíz Teatro en la vida cultural costarricense, es una raíz con exquisita savia llena de ideas y talento, que nutre un árbol en crecimiento, en transformación y en delicado equilibrio, que busca ser abrigo y contradicción. Busca cobijar con arte la imaginación de quienes recurren a su sombra y busca ser contradicción en una sociedad cada vez más “atontada”, que no piensa y que solo consume productos fabricados en masa (desde la comida hasta el arte, pasando por el entretenimiento).
Raíz Teatro, en mi espacio personal es un lugar de encuentro, de diálogo conmigo misma y con mi entorno, es encontrar desde la belleza y magia del teatro; la esencia de la vida. Vida que corre por las venas de quienes componen Raíz Teatro, vida con TODOS sus matices, ¡con todos sus colores!
He visto en sus obras una sabiduría profunda llena de fino humor y conocimiento. En sus montajes escénicos se palpa la investigación en cada línea y en cada intérprete; quien más que interpretar, deja el alma en las tablas atravesando al espectador con su mirada, con su voz, con la encarnación de seres reales que nos rodean todos los días pero los ignoramos y Raíz Teatro los visibiliza, los trae a escena con sus luchas diarias, sus alegrías y sus tristezas.
¡El amor con que hacen las cosas, la pasión, la energía, todo lo bueno de la vida desborda en sus puestas en escena! La sinergia de muchas manos se nota y hacen que la esperanza en una humanidad renovada a través del arte, crezca y se animen las musas del teatro a crear y a mover espectadores a sus sillas.
Gracias Raíz Teatro, por llenarme de la savia tan exquisita que tienen, por llenarme de vida y por querer sembrarse en la sociedad, con talento y entusiasmo; contra viento y marea para trascender en cada persona que les ve y por llegar muy lejos en los corazones y las conciencias.
Beatríz Roldán C.
Administradora Pública y Doctora Payaso






miércoles, 19 de septiembre de 2018

Del proceso Agárrense 2016-2017 de Raíz Teatro. Parte II: La Actuación y la Puesta en Escena


Agárrense, nuestra versión, se propuso conversar con nuestros espectadores un poco sobre la masculinidad. Discutir la masculinidad sin un discurso panfletario sino más bien desde la empatía y el compartir sincero con el público; lo que nos permite llevar un mensaje claro y conciso que cala en el espectador. Esto me queda clarísimo con los comentarios de los espectadores después de la función, donde no solo se nota un agradecimiento sincero por el espectáculo (como actividad extra cotidiana y divertida) sino como una verdadera experiencia sensible y reflexiva. Diría que el público comunitario es el más sincero y del que se puede aprender más en términos de si estamos logrando nuestra tarea como artistas-comunicadores, artistas-generadores.

Agárrense, ha sido un proceso donde siempre me he sentido en disponibilidad para proponer y jugar con libertad. Esto, me hace sentir confiado y cómodo en todo momento.
P
ese a que aporté mucho durante los ensayos, creo que fuera de los horarios de ensayo pude haberlo hecho más. Es decir, quizá buscando teoría y llevando imágenes o momentos en específico, pensados para la pieza teatral.

Una producción teatral en Costa Rica requiere un alto trabajo en equipo. Por el momento, en este país, no se puede sólo actuar o sólo dirigir, todos los involucrados en el equipo deben comprometerse en varias tareas. Admito que quedé corto en la producción, no porque no crea que no colaborara; sino porque detalles como: mover públicos; no son mi fuerte. Compartí y hablé todo lo que pude sobre el montaje y sus temporadas; más reconozco que no soy tan incisivo en la venta de preventas y en el ser más insistente con las invitaciones y recordatorios para que la gente fuera a las temporadas.

Eso sí, fue un proceso de aprendizaje. Las dos grandes áreas en las que más aprendí fueron: mi trabajo como intérprete y en las dinámicas de un grupo independiente.

Como actor, el reto del monólogo me ayudó a trabajar la dosificación de la energía, la limpieza de la acción, a estar dispuesto en jugar sin que esto entorpeciera la puesta en escena. Cada función para mi sigue siendo una búsqueda de verdad escénica, de conectar realmente con el personaje y el público. Ser sincero siempre.

Y con relación a las dinámicas de grupo independiente; me refiero a que por suerte he podido trabajar con algunos grupos de teatro, pero no todos tienen tan claro el orden y la ética de trabajo como lo tiene Raíz Teatro. Orden y ética de trabajo, tan necesarios para darle peso y calidad a nuestra profesión. Esta experiencia la trato siempre de incorporar en Café a medias (grupo de teatro al cual pertenezco), ya que creo que en cosas tan simples como el orden y claridad en la gestión, o plantearse principios éticos claros y dialogados; podemos asegurarnos un entorno de trabajo saludable para todos.

Estefan Esquivel Valverde. Dramaturgo y Actor.


El rumbo de producir (Raíz Laboratorio 4)

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