miércoles, 25 de septiembre de 2019

#Recordemos. #Opinión. Triunfo de Raíz Teatro



Ensayo crítico
Triunfo de Raíz Teatro
Dirigida por
Katherine Peytrequín Gómez.
2014
Ixmucané Hernández Morales.
Actriz Clown.
Formada en:
Colectiva Respiral Teatro Foro Clown
Escuela de Artes Dramáticas. Universidad de Costa Rica.

En los últimos 30 años miles de mujeres centroamericanas han migrado a Costa Rica en busca de estabilidad económica. Generalmente la situación política y social en sus países, las obligaron a migrar, siendo la manera menos costosa, dejar a su familia en su país de origen.

El mito de ¨La Suiza Centroamericana¨ ha calado hondo en todo Centroamérica, esto hace que los familiares de las personas que están trabajando en Costa Rica piensen que estas personas son adineradas, que viven con más comodidades que ellos, y esto genera dinámicas de dependencia brutales, que esclavizan a las trabajadoras migrantes, tanto por el lado de las familias que exigen dinero, como por parte de los patronos quienes las explotan laboralmente de múltiples formas, con extorciones de tipo legal, negándose a pagar seguro de salud, prestaciones, vacaciones y todo tipo de garantías. Hombres y mujeres viven con la constante amenaza de ser denunciadas con la policía de migración, al ser personas ¨ilegales¨ y esto les hace más vulnerables.

Según María del Carmen Cruz, una nicaragüense de Santa Teresa, Carazo, quien ejerce el cargo de secretaria de la Junta Directiva de Astradomes, la mayoría de las quejas por las que las empleadas van al Ministerio del Trabajo, se deben a que las patronas o patronos no les quieren pagar sus prestaciones, o les exigen más de ocho horas de trabajo, violentando lo que manda el Código del Trabajo. Y también hay quejas de maltrato, de discriminación y de acoso sexual.

Un 90% de nuestras afiliadas son nicaragüenses --asegura Cruz--, pero hay salvadoreñas, guatemaltecas, colombianas y dominicanas, entre otras, además de mujeres costarricenses.”

Teatro Raíz presenta Triunfo en Paralelo 60, el texto es de Claudia Barrionuevo, se llama Triunfo en Paralelo 60. Historia de un Concurso en 20 retazos de monólogos.
Tuve la oportunidad de ver la obra dos veces, la primera fue en la Sala Gráfica Génesis.

Nos recibieron dos actrices, una blanca, delgada, con nariz respingona y hacía el papel de la señora de la casa. La otra era morena, rellenita y hablaba como nicaragüense. Yo me desilusioné, pensé: -Tengo que decirle mi molestia a Katherine, no puede ser que ella, como directora, se deje llevar por estas convenciones sociales, la blanca es la señora, la morena es la empleada-…

Cuál fue mi sorpresa, mi ¨complacencia inmediata¨, cuando cinco minutos después las actrices, invirtieron los roles! ¡Y cuál fue el regocijo al ver cómo jugaron maravilloso el rol opuesto al estereotipo que según el físico de cada actriz le corresponde jugar!

Y es que en esta pequeña sociedad que es el círculo teatral, cada vez más, nos dejamos llevar por la vorágine de la producción, donde es más fácil que los papeles los represente la persona que se vea físicamente como el personaje. De esta manera, nos ahorramos tiempo y dinero en la creación de personajes. Y con esa mentalidad se niegan oportunidades a personas que no tienen físicos ideales y hacemos un teatro cada vez más obvio, muchas veces, de menor calidad.

Triunfo, es el nombre de la mujer migrante, como el Triunfo de los Fieles, del que se habla en las iglesias, así la llamó su madre. Paralelo 60, es un paralelo que se encuentra a 60 grados norte del plano ecuatorial de la tierra… ¿Cómo se relacionarán? Por que esos dos elementos juntos forman el nombre de la obra… Pero no puede ser… las personas pobres, no pueden viajar, las personas pobres no pueden darse lujos como los que se dan las personas ricas. Las personas pobres tienen que trabajar, las personas ricas tienen que descansar. Las personas pobres no comen cosas ricas, por eso en los supermercados baratos, no venden cosas ricas. Pero olvidamos ¿Somos pobres o empobrecidos? ¿La pobreza y la riqueza son materiales o del espíritu?

Esta pieza tiene la particularidad de que se pide para llevar. Si, si usted es de esas personas que tiene mucha familia y quiere llevarlos a todos al teatro, pero no puede costear una torta de esas… o si usted es de esas madres, que tienen que salir corriendo del teatro, tapándole la boca a su hijo pequeño para que no llore en los apagones, porque le da miedo la oscuridad ¡Esta es su opción!

Teatro Raíz se la lleva a su casa, sí, usted sólo se encarga de convocar a los familiares, y amigos. Créame, unas amigas y yo las llamamos y vinieron, hicieron la obra, después tomamos cafecito y conversamos con el elenco, esa experiencia no tiene precio.

En esta segunda ocasión, la experiencia fue distinta, la luz no era teatral, era la luz que entraba por la ventana, teníamos la mesita de las cosillas de picar, veíamos a la persona encargada de la música, estábamos sentadas en media luna y el escenario era la sala. Actoralmente es delicioso ver que las actrices, no hacen que hacen, sino que hacen por ejemplo, cuando miran por la ventana, ¡realmente miran por la ventana! El sonido es el sonido ambiente típico de una casa, que es el lugar donde ocurre la escena un domingo. Definitivamente es una experiencia maravillosa el teatro para llevar.
Anímese, la obra tiene una duración de sesenta minutos. El grupo es en total de cinco personas y con el apoyo de PROARTES, teatro raíz llega a su casa y a las comunidades, y los montos son absolutamente negociables. Cualquier información la puede solicitar al correo electrónico raizteatro@gmail.com

miércoles, 18 de septiembre de 2019

¿Por qué me apunté en teatro?


Fui invitada al Teatro Popular Mélico Salazar a disfrutar del cierre del Festival de Danza Contemporánea. Una vez más, solo me dejé llevar por la invitación y el amor a este tipo de danza y sin conocer la academia que se iba a presentar para hacer el cierre o la temática de la presentación, asistí al evento sin tener expectativas fijas al respecto. Y me encantó. No creo que olvide todas las sensaciones que me hizo sentir, ni la conmoción que hizo sentir a quienes estaban conmigo. Es difícil describir con palabras lo que sientes con el cuerpo, saber que esos artistas se desnudaron frente al público y quedaron vulnerables pero orgullosos de su trabajo, de su mensaje, de sus cuerpos y como al mismo tiempo hacen sentir vulnerable al público, son marcas que dejan que no se olvidan.
El arte de la representación, de la actuación, del poder recrear un momento específico en tiempo y espacio en unos cuantos minutos en el escenario, no solo la danza o el canto, sino la actuación de cada artista en el escenario y la oportunidad de verlo en vivo, de ver a cada artista darlo todo en ese instante sin importar el resto, no tiene precio.
¡Esta es la magia del teatro!
Ese súper poder de tele transportarte de la rutina del día a día y de nuestros pensamientos diarios, para llevarnos de viaje sin movernos de nuestro sitio, para explotar nuestros sentidos de maneras inimaginables, de hacernos llorar o reír, sentir miedo o expectación, angustia o ternura, estrés o incertidumbre, la capacidad de hacernos reflexionar y caer en cuenta de la realidad de otros seres humanos, ese es el SUPER PODER DEL TEATRO.
No es lo mismo tener cientos de oportunidades de grabar una escena detrás de cámaras para una película, que una sola oportunidad de crear un impacto, de despertar una emoción, así sea en un solo espectador pero que ese espectador ya no podrá dejar de pensar en cómo esa obra lo hizo sentir. La capacidad de traer un evento, una época, un escenario ya sea del pasado, el presente o el futuro a un momento de hoy, donde seamos capaces de apreciarlo en sus más mínimos detalles, de experimentarlo en vivo, de poder tener cara a cara a esa actor o actriz que lo está dando todo en ese momento frente a vos.
Poder colaborar ya sea desde la interpretación, de cómo dar el mensaje, hacer aportes de escenografía, fotografía, o recomendación de una obra, de un proyecto teatral me causa mucha satisfacción porque soy consciente de ese nivel de trabajo, de la exigencia, de ese esfuerzo que se traduce en transmitir. Si hay algo que me encanta es después de un rato de estar viendo hacia al frente al escenario, es girar y descubrir que no solo yo me siento así, que no solo yo estoy llorando, que no solo yo salté o grité o no solo yo me río a carcajadas que hasta mi estómago duele, sino que estoy acompañada de muchos partícipes más que comparten mi sentir, que saben bien cómo me siento y que me hacen sentir comprendida. Éstas son muchas de las razones por las que me apunto a trabajar en el teatro. Por las que me gusta asistir al teatro, estar presente, estar consciente de cómo cada artista se empodera y lo da todo en ese momento, en ese escenario, para vos, para comunicar, para trascender, para provocar un cambio. Eso es Raíz Teatro, CREER, CREAR, CRECER.
Marianela Pacheco
Arquitectura/Propietaria de Ceres Catering Service



miércoles, 11 de septiembre de 2019

¿Por qué me apunté a trabajar en teatro?




Sí fuera un examen de respuesta corta, se resumiría en un “porque me encanta!!“ Fin.
Pero no, el teatro requiere más letras, exige ahondar en los vericuetos de una pasión! Pasión del que escribe dramaturgia, del que construye y participa desde cualquier arista, de este maravilloso arte.
El teatro es una esfera infinita, en la que el espectador se adentra y percibe cualquier idea, cualquier tema, a través de una mezcla exquisita de herramientas, técnicas y otros artes, que hacen una fusión entre el espectador y el actor, pero sintiendo la mano del director y de los secuaces tras bambalinas.
Cuando me siento a ver teatro, me emociono como una niña con mi imaginación y mis sentidos abiertos, dispuestos a recibir cada palabra, cada gesto, cada nota musical, parezco una leona atenta a los movimientos de su presa, para llenar mi hambre de arte, mi hambre de pensar y de vivir!
En mi caso el arte corre por mis venas y aunque no tuve la dicha de estudiar teatro, expreso lo que pienso o siento a través de una manifestación artística, usualmente la música. Por eso el teatro me atrapa, porque suma todo y como en un viaje me lleva a lugares, tiempos y espacios, a los que no podría llegar nunca, me enseña, me guía, me arrulla y electriza, me “espabila” el pensamiento y me marca los sentimientos.
Con los años de caminar por estas sendas de la vida, me ha regalado el destino gente de teatro, de pura cepa!! Y me ha atrapado aún más su quehacer, sus ideas, al punto de honrarme con pedir mi presencia en ensayos previos, en ensayos generales por así decirlo y de tomar en cuenta mis apreciaciones, algunas totalmente objetivas otras profundamente subjetivas, pero eso causa el teatro en mí!! Demasiado amor…
Gracias Raíz, por aumentar todo lo descrito, por hacerme parte de la familia Raíz Teatro y por tomar mi mano para caminar una senda maravillosa, que llamamos Vida!
Beatríz Roldán C.
Administradora Pública y Doctora Payaso

miércoles, 4 de septiembre de 2019

#Recordemos. #Opinión. Triunfo de Raíz Teatro




San José, 27 de Julio de 2014.

Tuve la oportunidad de ver la obra teatral "Triunfo" dirigida tan acertadamente por Katherine Peytrequín Gómez y  en equipo con sus compañeras de Raíz Teatro que protagonizan todo un espectáculo artístico. El cual me pareció sumamente didáctico, claro, preciso, con buen lenguaje y con un dinamismo que genera en el público: concentración y espíritu de admiración e interés.

Al ser el Teatro un instrumento tremendamente transformador o más bien un instrumental que permite leer la realidad con otros ojos, o como diría el gran teólogo y filosofo francés George Casalis “A veces hay que cambiar de lentes en medio de la lectura" y ello nos ayuda a ver detalles e interpretar y facilitar el reconocimiento de realidades que en general nuestra sociedad esconde.

Una sociedad  ocupada en priorizar un materialismo exacerbado para poder sostener un modelo económico que ya no da para más, una sociedad que propicia aquello que "el que más tiene es el que más vale” generando con ello una lucha sin cuartel por poseer más y lograr un nivel cada vez mas alto dentro de la pirámide usada para tales efectos. Lo anterior, propicia el irrespeto, el apego, la depresión, la poca tolerancia y la soledad aunque se esté en la urbe medio con grandes cantidades de gente.

Muchos "amigos", cientos, pero no reales y en persona, sino, por facebook ese instrumento tan útil muchas veces y tan inútil tantas otras. Las sagradas Escrituras nos recuerdan el interés de Dios por el huérfano, el desvalido, el pobre y por "el extranjero" o refugiado y los ubica como condición sine qua non para ser justo y amigo de Dios, Deuteronomio 24,17ss: "no torcerás el Derecho del extranjero ni del huérfano, ni de la viuda...”

Toda propuesta curricular ya sea para una obra de teatro, para un plan de estudios universitario, para un plan o propuesta para un trabajo “x”, debe llevar ejes transversales que son los que sostienen el edificio y estos a su vez deben estar sustentados por una correcta lectura de la realidad social, económica, cultural, política y religiosa del contexto donde se vaya a realizar dicha propuesta. Es por ello que todo el equipo de planificación, organización y ejecución de la obra " Triunfo", interpreta nuestra realidad y la coloca en nuestras manos cual fotografía a todo color para que comprenda el que quiera, oiga el que tiene oídos y  vea el que quiera ver, así como sensibilícese el que haya buscado su propia inteligencia emocional para leer el entrerrenglones de la obra.

Necesitaríamos muchas obras como esta, en lo rural y urbano que permitan ver nuestra propia sombra y explorar los umbrales de los extranjeros en tierra propia y de los extranjeros en tierra ajena, así como los pobres que son bastantitos, los niños huérfanos con padres y las abuelas llenas de soledades y de temores en medio de las inseguridades del momento presente que nos tocó vivir. Sí muchas más obras como ésta para ser más humanos, más fraternos y más justos con ellos y con nosotros mismos. Adelante “La Pey” y Raíz Teatro, también ustedes como la selección de futbol están haciendo historia. Costa Rica necesita mucho trabajo artístico en esta línea.

M.Sc  Jorge Rodríguez Arguedas
Docente Universitario

miércoles, 28 de agosto de 2019

¿Por qué estudié teatro?




Siempre me gustó el arte desde pequeña, siempre me gustó la ciencia también. Era una niña tímida, con pocos amigos, con excelentes notas en la escuela y colegio. También era muy buena en las clases (pocas clases) de arte que daban en estas instituciones públicas a las cuales asistí.
Mis padres, muy jóvenes, con muchos hijos y enfrentando la crisis de los 80’s; me dieron lo mejor que pudieron. En arte, nunca pudieron ayudarme, no había dinero, ni medios, ni algún mentor que pensara que era buena idea meterme en el arte.
Al teatro lo fui conociendo a fondo hasta mis 18 años. Era mi primer año en la Universidad, 1998, escogí Farmacia como carrera (salud y ciencias) porque también era otra parte de mi vocación. Por supuesto que todo el mundo me apoyaba. Escogí, como parte de los Estudios Generales, un curso sobre Apreciación de Teatro.
En la primera semana de la U, nos enviaron a ver una obra de teatro. Yo fui con mi padre (fue la única vez que me acompañó a ver teatro) al Teatro Giratablas, vimos unos cortos de Chéjov. En la última obra, una actriz simplemente se metió en mí, me flechó directo al corazón, quedé pasmada por su actuación, sentí una profunda conexión, sentí que alguien me entendía, me sentí reflejada en ella, era como ver mi alma en un espejo a través de su mirada. Fue amor a primera vista y para siempre con el teatro.
Ahí dije: “¡Oh dios, yo quiero hacer eso que ella hace, quiero transmitir lo mismo que ella!”
Así, sin saber bien hacia dónde me dirigía, empezó mi vida en el teatro. Ese año vi muchas obras de teatro. Fui a festivales. Aumentaba cada día mi deseo de meterme en teatro de alguna forma. Sin embargo, como era tímida, tenía mis dudas de si podría lograrlo.
El semestre siguiente matriculé un Taller de Teatro. Al fin pude estar en un escenario y con un público, por primera vez. Yo quería más, mucho más, me sentía hambrienta por aprender. Fui a hacer la prueba de aptitud para la Escuela de Artes Dramáticas de la Universidad de Costa Rica (en secreto por supuesto). ¡Y la gané! Sentí felicidad, el pecho hinchado y con el susto de cómo iba a hacer para llevar la carrera.
Al año siguiente, simplemente matriculé unos cursos de la carrera y así empecé. Estuve 3 años llevando Artes Dramáticas a escondidas de todo el mundo; matriculando 1 o 2 materias de Farmacia y llevando el bloque completo de Dramáticas.
No mentí, simplemente no dije toda la verdad. Es una de las ventajas de ser la hija del medio: pasas desapercibida. Cuando mi familia y amigos se enteraron de toda la verdad, ya era muy tarde para echarse hacia atrás. Nada me detenía en aquellos años además.
Fue muy duro. Pasé a ser una decepción, como si hubiese cometido el mayor pecado. Estudiar artes era una vergüenza. Sin embargo cuando sólo me faltaba un año para terminar el Bachillerato en Artes Dramáticas; mis padres me ayudaron un par de años más y después de eso se acabó su ayuda. Tuve que seguir sola, aprendiendo y empezando a vivir por mí misma; enfrentando al mundo y cayendo en la realidad. Una realidad cruda y cruel (de la cual ya me habían hablado) que me resistía a creer.
Me asusté, sobretodo porque: tuve un par de accidentes menores, estuve sin empleo, sin seguro médico, sin dinero para enfrentar una emergencia y ahí dudé de mis capacidades. Huí del teatro por una década y regresé a Farmacia. Mientras estudiaba en el día (tiempo completo), trabajaba en la noche (tiempo completo y fines de semana) para pagar mis estudios y vivir. ¿En qué momento iba a poder hacer teatro? No tenía tiempo, siempre tenía que trabajar.
Me perdí de mucho teatro esos años. Farmacia era algo que quería hacer también, no podía hacerlo todo en ese momento, tenía que escoger. Cuando empecé a trabajar como farmacéutica todo cambió de nuevo, un nuevo ciclo de vida comenzó, y ahí lo primero que hice fue volver al teatro. Me encontré primero con un panorama muy diferente a como lo había dejado, y segundo; empecé a trabajar con Raíz Teatro.
Hace 6 años soy miembro de Raíz Teatro y en este tiempo he ido, poco a poco, reaprendiendo y creciendo en algo que amo profundamente hacer: teatro. Es como tener una identidad oculta pues a todo el mundo le parece raro lo que hago. Tengo la percepción que cuando digo: “soy de teatro”; los de ciencias y salud me ven con menos seriedad. Y si en artes digo: “soy de farmacéutica”, también me miran con escepticismo como si para mí fuese un hobby lo que hago. Es mi percepción.
Ahora, a mis cuarenta años, quiero seguir aprendiendo y desarrollando éste hermoso arte del cual estoy orgullosa de ser parte. “Estoy jodida si lo dejo”, como diría Sara Astica. Jodida porque voy a querer siempre estar en el, y si estoy en el, también jodida porque sé a lo que me atengo. ¡Me seguirán viendo en el teatro, se los aseguro!
Katherine Castro Castro
Actriz y Farmacéutica

miércoles, 21 de agosto de 2019

¿Por qué me encanta trabajar en teatro?


¿Por qué me encanta trabajar en teatro?
María Laura Fernández
No soy actriz, pero me encanta trabajar en teatro e involucrarme con todos los otros aspectos que conlleva un montaje teatral. Las razones por las que me gusta tanto son muy diversas y aquí les comentaré algunas de ellas.
En primer lugar, la gente de teatro es diferente a la que uno se encuentra en otros ámbitos; contagian una vibra muy distinta y muy positiva. En otros contextos, el primer encuentro con una persona desconocida suele caracterizarse por una cierta dosis de formalidad y una cierta incomodidad inicial por la falta de confianza. Pero en el teatro es diferente. Las personas de teatro son muy espontáneas, muy sociables y muy llenas de energía. Desde el primer instante, hacen que uno disfrute el compartir con ellas y se sienta completamente en familia.
Otra razón por la que me encanta trabajar en teatro es la posibilidad de combinar mis gustos personales con nuevos retos. Por ejemplo, aunque suene extraño, siempre me ha gustado mucho memorizar secuencias de palabras o acontecimientos que desencadenen acciones particulares. De hecho, fui monaguilla muchos años y me sabía la misa de pies a cabeza; lo disfrutaba mucho porque, con el tiempo, había ido perfeccionando el arte de saber exactamente qué acción me correspondía realizar en cada momento específico de la gran secuencia que había memorizado. En el teatro me sucede algo muy semejante. Cuando me toca encargarme de poner pistas de audio en una obra, lo que debo hacer también es memorizar una gran secuencia. Las primeras veces estoy muy nerviosa y dependo casi totalmente de los guiones para irme ubicando pero, con el tiempo, termino aprendiéndome los momentos específicos en los que debo poner cada pista. Eso me ayuda a mantener mi mente activa, a ejercitar la memoria y a entretenerme montones.
Otra cosa que me encanta es que, cuando se trabaja en teatro, siempre se tiene la posibilidad de comunicar algo al público e invitarlo a reflexionar. Ciertamente, los que comunican mensajes de manera más directa son los actores y actrices. Sin embargo, todos los otros elementos que rodean una producción teatral (como música, luces, vestuario, etc.) también son elementos comunicativos muy poderosos; si no fuera así, ni siquiera existirían. Entonces, por ejemplo, disfruto mucho cuando una pista de audio genera sonrisas y comentarios espontáneos en los miembros del público, ya sea porque les hace gracia, les trae recuerdos bonitos de su juventud o les toca alguna fibra de su ser que ayuda a profundizar el tema que se está tratando en la obra.
Además, un motivo muy personal por el que me encanta trabajar en teatro es que me ayuda a liberarme del estrés. Quizás he tenido una semana no muy buena o me siento abrumada por múltiples preocupaciones, pero siempre que trabajo en el teatro me olvido por completo de todo lo que pasa afuera y me sumerjo por completo en el mundo de la obra. Eso me ayuda a relajarme y a tomar nuevas fuerzas para continuar con todas mis otras responsabilidades cuando regrese a mi vida cotidiana.
Finalmente, algo que también me encanta de trabajar en teatro es que siempre existe la posibilidad de aprender: aprender acerca de temas que se tratan en las obras, aprender cultura general, aprender detalles técnicos, aprender a mejorar el trato interpersonal, aprender a trabajar en equipo más eficientemente y, sobre todo, aprender que en la vida lo más importante es ponerle cariño y pasión a todo lo que se emprende.



miércoles, 14 de agosto de 2019

Ser responsables de nuestros desechos teatrales





Soy una quisquillosa cuando alguien en Raíz Teatro propone un elemento de escenografía/utilería; siempre me verán preguntando: ¿Es esencialmente necesario? ¿Qué pasa si ese elemento no está? O ¿Se podrá cambiar por otro que aporte/mejore nuestro proyecto pero también al ambiente?

En Raíz Teatro, si son observadores, usamos las mismas sillas, mesas, bancos, muebles y otros elementos desde hace años. Quizá los retocamos (maquillamos) para cambiarle un poco el aspecto y que cumplan los objetivos de la puesta en escena; pero son los mismos que venimos usando años atrás.

Sí, algo hay en que los usamos para ahorrarnos unos pesos pero confieso que es sobretodo, porque parten de una premisa mía: si están ahí, si ya los tenemos: ¿Los podemos usar? ¿Nos funcionan? Si la respuesta es sí; los reutilizamos.

Con los años he aprendido a ser consciente del basurero en que convertimos a nuestra madre Tierra a través de la la historia. Como seres humanos, parece no nos importó (importa) llenarla de basura. Por suerte, en los últimos tiempos han existido estrategias y medidas para dejar de producir tanta basura; y también, darle una mejor gestión a nuestros residuos (reutilizar, reducir, reparar, reciclar, regular). Sin embargo, siempre he notado que en mi medio profesional no existe o no es tan imperativa esa gestión de residuos.

¿Qué hacemos en el medio teatral para gestionar nuestros residuos?

¿Qué hacemos con toda la utilería, esenografía y hasta vestuario, luego de una producción teatral?

Como profesionales, ciudadanos conscientes de nuestro ambiente: ¿Tenemos estrategias para gestionar nuestros residuos teatrales de manera individual o dentro de nuestras agrupaciones?

Hace unos días, terminando el I-2019 (primer semestre), en la Escuela de Artes Dramáticas (EAD) de la Universidad de Costa Rica; se hace una “limpieza general” por parte de la Asociación de Estudiantes para sacar “toda la basura” del semestre (Foto ilustrativa de esta nota). Llevo años (cada semestre), viendo kilos de kilos de basura y deshechos que los estudiantes simplemente dejan “por ahí”. “Basura” que dejan en la EAD sin hacerse responsables de sus propios residuos.

Y así como lo veo en la EAD también lo he visto en diferentes salas de teatro cuando pregunto por “cúmulos de cosas” esquineados en algún lugar y me dicen: basura de la producción anterior. Se me parte el alma y me da pena ajena.

¿Qué podamos hacer?
¿Cómo mejorar en este aspecto?

Les dejo estas preguntas y ojalá tomemos acciones de manera individual pero también de manera colectiva para mejorar tanto nuestra labor profesional como el medio ambiente.


M. Ed. Katherine LaPey Peytrequín Gómez
Directora General y Artística Raíz Teatro

El rumbo de producir (Raíz Laboratorio 4)

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