miércoles, 27 de febrero de 2019

2019. Teatro en Costa Rica




Este año 2019 estará, sin duda, cargado de teatro para nuestro país. Aquí resaltamos que cuando decimos nuestro país no nos referimos sólo a la Gran Área Metropolitana. Por suerte, para nuestra sociedad, el teatro se da por doquier en cada provincia. Generalmente, este teatro que podemos encontrar en cualquiera de nuestras provincias es producto del trabajo de compañías teatrales “independientes” o de agrupaciones de teatro comunitario, por ejemplo.

Nosotros, Raíz Teatro, no somos la excepción. Contamos con obras de teatro en repertorio para que usted nos contacte y las llevemos a dónde deseen: comunidades, organizaciones, países. Uno de nuestros objetivos como compañía es llevar el teatro a lugares no cotidianos (fuera de la sala teatral) es decir, girar. Así que nos presentamos perfectamente en casas de habitación, oficinas, aulas, salones comunales; entre otros espacios.

Además de nuestras obras en repertorio (Triunfo, Agárrense y A Calzón Quita´o Vol. 1), para este año 2019,  tenemos dos estrenos:
Bony y Kin. Este espectáculo es resultado de nuestro proyecto: Raíz Laboratorio. Proyecto donde realizamos coproducciones con jóvenes profesionales (o recién graduados) quienes deseen producir y gestionar su primer montaje teatral. En esta ocasión, Raíz Teatro y Proyecto M unen talentos, fuerzas y trabajo para proponerle a la sociedad un espectáculo fresco con temas esenciales para reflexionar como: relaciones personales, violencia, medios de comunicación. Este espectáculo se estrenará a finales de Abril 2019

A Calzón Quita´o Vol.2. A raíz de la excelente acogida de nuestra primera versión de A Calzón Quita´o Vol.1 del 2017, nos lanzamos a producir nuevos unipersonales para “Hablar de eso que no se habla” en Costa Rica y en el mundo en general. Esta vez serán 7 unipersonales que tratan temas sobre: Ansiedad y Depresión, VIH, Educación Sexual, Pornografía, Masculinidades ficticias, Menstruación y por último, Sororidad. Este espectáculo se estrenará en Mayo 2019.

Funciones de Raíz Teatro programadas a hoy para este 2019:

8 marzo, A Calzón Quita´o Vol 1, Salón Comunal de Jardines de Moravia, 3:30 pm
23 marzo, Triunfo, La Casablanca en Santa Ana, 7 pm
29 marzo, Triunfo, Festival Nacional de las Artes: Orotina, 7 pm
30 marzo, Triunfo, Festival Nacional de las Artes: Esparza, 7 pm
11 mayo, A Calzón Quita´o Vol 1, La Casablanca en Santa Ana, 7 pm
15 junio, A Calzón Quita´o Vol 1, La Casablanca en Santa Ana, 7 pm

Sin embargo, Raíz Teatro no es sólo teatro ni  Raíz Laboratorio; también somos Raíz Blog; este espacio para documentar y a la vez reflexionar sobre el quehacer en las artes escénicas, la investigación artística, la educación no formal y la gestión cultural, nuestro blog se publica los miércoles.  Y Raíz Academia, donde facilitamos talleres de temas varios como: teatro, expresión oral, expresión corporal, gestión y producción cultural, organización de eventos, entrenamiento personal, escritura; entre otros muchos.

Aquí les compartimos nuestros links para estar al tanto de nuestras producciones y talleres:

Compartimos con alegría, información que nos facilitaron los colegas de Crisol Teatro y Alma Teatro:
Crisol Teatro. Del 22 de Marzo al 7 de Abril: EFECTO SCHEHEREZADE. Del 29 de Agosto al 8 de Septiembre: LOBO NEGRO. Del 5 al 15 de Diciembre: DESEO Basada en “Un Tranvía Llamado Deseo de Tennessee Williams”.

Alma Teatro. Terapia Patética para Tres Marzo en coproducción con Teatro Pulsión. También talleres y procesos creativos, que han sido facilitados en Casa Aranjuez.

También compartimos estos links para estar al tanto del teatro en Costa Rica 2019:

miércoles, 20 de febrero de 2019

Mi mamá también es una raicita que anda por aquí y por allá


Mi primer encuentro con Raíz Teatro fue hace unos 8 años cuando inicié la carrera de Artes Dramáticas en la Universidad de Costa Rica. Siempre le agradeceré a la directora Katherine Peytrequín y a Cristina Barboza, la visión que tuvieron en una etapa temprana de mi carrera; para impulsarme a descubrir que del teatro, no solo me gustaba la actuación. En primera instancia, fue por la actuación que decidí estudiar teatro, sin embargo está muy vinculado al vestuario. Mi enloquecimiento (enamoramiento) por todo lo relacionado con la vestimenta y los objetos, siempre había estado ahí, pero no de una manera consciente.
Durante aquellos años, en la Universidad de Costa Rica, cuando una era becada debía cumplir con una cantidad de horas de trabajo para la universidad. Y como "LaPey", quien no solo se dedica a la actuación o dirección de obras; sino que es una mujer que ha sabido desarrollar muchas de sus capacidades y habilidades, trabajaba como encargada de la Biblioteca y la Bodega de vestuario (de la Escuela de Artes Dramáticas). Así que yo llegue "normal" con la simple idea de cumplir con mis horas beca y Katherine me descubrió pegando botones, embetunando zapatos, ordenando ropa y muy entusiasmada ayudando a los estudiantes a escoger su vestuario.
De modo que un día se acercó y me preguntó si quería ayudarle con la construcción de un vestuario para uno de los proyectos de Raíz Teatro. Mi primera reacción fue: ¡Pero mi mamá es la costurera, no yo! Y ella me respondió: Bueno, ella puede ayudarle y lo hacen juntas. Y yo: Pero, ¿Cómo?, ¿Eso se puede? Era una novedad para mí. Una vez que inicié con aquella labor, tomé consciencia que desde que yo existo, mi madre me había estado formando en el quehacer: escogiendo telas, hechuras para su clientela o desajustando la máquina en el momento menos oportuno. Siempre anduve "Dando mi opinión cuando nadie me estaba preguntando", frase de doña Ana Quesada, mi madre. Y es que, yo pequeña, era como un "yuyo"; es decir, siempre al lado de ella cuando llegaban las clientas opinando de todo, como el porqué la tela de ese vestido tenía que ser estampada y no lisa; por ejemplo. Mientras que mi hermana nunca se acercó, siempre estaba por allá en otra cosa.
Para ese mismo tiempo, Cristina Barboza me invitó a crear una propuesta concreta de vestuario, con base a unas ideas que ella tenía para una puesta en escena de su taller de dirección. Esta puesta en escena luego, ganó el concurso "Jóvenes Directoras" del Teatro Universitario. Cristina, me dijo que podía ir a los ensayos, ver lo que estaban haciendo los actores e investigar. Luego, nos podíamos reunir para discutir un poco lo que se me había ocurrido (para que yo me sintiera en confianza) y que me iba a estar enviando algunas imágenes inspiradoras.
Después de estas experiencias tan gratificantes con estas mujeres yo quedé con ganas de más. Quería conocer sobre historia, la vestimenta que se usaba en una época y otra, teoría del color, diseñadores de vestuario de películas; todo. Así que empecé a buscar espacios de experimentación y hasta terminé en mi segunda carrera: Historia del Arte. Con Raíz Teatro aprendí que uno puede ser imparable, que puede estar investigando siempre, capacitándose, escuchando la opinión de otros. Con Raíz Teatro aprendí que hay mucho por hacer y no podemos ni tenemos porqué hacerlo solos.
Además, estoy segura que para mi mamá también ha sido muy valioso este camino, porque como costurera solo se había visualizado complaciendo a "un cliente de la vida cotidiana" (como dice ella); y no siendo parte de la construcción de un universo imposible dentro del teatro. Dice mami, doña Ana Quesada: "no me enseñaron un patrón para eso". Así que tuvo que ponerse a "inventar patrones" (otra frase de la señora mencionada; tuvo que ponerse a desarmar lo aprendido y a reinventarse. Se puso a relacionar sus conocimientos de trabajo social con la costura. Se puso a promover pequeños espacios en los que se dedica a enseñar otro tipo de manualidades que conoce, con los niños del PANI. Se enfrentó a compartir su metodología de patronaje con estudiantes universitarios interesados (a pesar de que sentía vergüenza y pánico, al estar frente y en medio ellos). Definitivamente doña Ana, mi mamá también es una raicita que anda por aquí y por allá.
Hanna Gómez
Ha laborado con Raíz Teatro como actriz y vestuarista.
Bachillerato en Artes Dramáticas de la Universidad de Costa Rica. Estudiante de Historia del Arte y Canto. Ama de casa y Madre.



miércoles, 13 de febrero de 2019

Cuando conocí a Raíz Teatro


Yo llevaba varios años estudiando en la UNED. Esta era mi primera experiencia como universitaria; así que decidí integrarme al grupo de teatro de esta universidad. El 2011, trajo consigo cambios importantes. Eran los primeros días de febrero. Teníamos nueva directora. Ese primer día escuché con atención (cosa que siempre me es difícil, porque me desconcentro muy fácil), allí estaba ella, mujer fuerte, segura, feliz, estudiosa y profesional (nunca había conocido a una mujer tan estudiada).
Ya había escuchado sobre la importancia de la primera impresión y puedo asegurar que aquella fue una excelente primera impresión. Ella contó que era actriz, que había estudiado administración, que trabajaba en la biblioteca de Artes Dramáticas de la Universidad de Costa Rica y que tenía un grupo de teatro (esto fue lo que más me atrajo). Katherine, tenía un grupo que se llamaba Raíz. Desde el 2008 lo había fundado.
Aquel fue mi primer encuentro con ella y por ende con Raíz. Yo quedé impresionada por los logros, que mi nueva directora nos relataba; y también porque me resonó el nombre de la agrupación. Para mí la palabra Raíz, encierra varias sensaciones importantes. Cuando viví en el campo tuve la experiencia de ver gusanos jobotos y como estos eran capaces de afectar los sembradíos al comerse la raíz de las plantas.
También había escuchado sobre las raíces del bambú. Estas tardan en desarrollarse varios años, sin que se asome ni una sola evidencia de su presencia. Pero una vez que la planta emerge lo hace rápido y tan fuerte que puede resistir hasta incendios o sequías. Yo misma he visto lo rápido que crece una planta que tiene buena raíz.
El nombre que Katherine escogió es perfecto para esta compañía teatral. Pues justamente esta es la labor que tiene Raíz Teatro. Es sin duda, teatro que genera reflexión, que muestra gran humanismo en sus producciones, pero que, sobre todo de una forma genuina, acerca a la sociedad a un caleidoscopio de realidades vividas y compartidas buscando la transformación social que requerimos con urgencia.
Que ninguna plaga, ni ninguna sequía logre nunca debilitar a Raíz Teatro, pues sus raíces son fuertes y su presencia es imponente y se hace sentir.
Adriana Solís
Docente y Actriz



miércoles, 6 de febrero de 2019

La vida de los actores y actrices


Para nuestro espectáculo Viajemos en Comedia (2013-2014), escribimos un unipersonal para contar un poco sobre la vida de nosotros los intérpretes del teatro. Hoy quiero compartirlo (un poco retocado) para reflexionar, reír, dialogar… sobre nuestras realidades. Aquí el unipersonal (interpretado por una actriz):

La vida de los actores y actrices; intérpretes; a diferencia de lo que pueden pensar muchos es muy sacrificada. Por ejemplo, ¿Cuántos de nosotros hemos sido “soyla” en los espectáculos?. Quizá ingresamos a la universidad, a la Escuela de Teatro, soñando con interpretar los mejores personajes de la dramaturgia universal; sin embargo, muchas veces (sino es que siempre) interpretamos el hermoso personaje pero también nos toca andar moviendo cajas y escenografía durante el espectáculo. Nos toca barrer, pintar, coser (y cocer); de todo.
Si los padres de alguna de nuestras intérpretes están entre el público quizá estén diciendo: “¡Ay gordo! y yo que quería que estudiara medicina”. Pero no señora, su hija se hizo actriz. Vean la dualidad a la que estamos expuestos los actores. Ahora ustedes no saben si la actriz es realmente la tramoyista o si la tramoyista está haciendo de actriz. El público queda tan confundido que no sabe si aplaudir o recomendarlas a mudanzas mundiales. O las dos cosas.
Casi todos los intérpretes tenemos dos trabajos. Yo por ejemplo soy farmacéutica y payasa para fiestas de niños. La Doctora Pastillita. Y me iba muy bien… hasta que un día me levante muy atormentada y llegue a la farmacia vestida de payasa. A los clientes no les pareció gracioso. Pero, ¿Qué iba a hacer? No podía devolverme a casa...
Las Giras. Cuando las personas ven a algún ejecutivo de gira dicen: “Vea, la compañía le da viáticos” pero cuando es un grupo de teatro el que está de gira dicen: “Vi-a-ticos en compañía”. Los intérpretes nos pasamos la vida trabajando y pasando trabajo en la vida. Y todo al mismo tiempo. Lo bueno es que te van entrenando desde la Escuela de Teatro. Hubo una época en que la Escuela de Dramáticas y la Facultad de Artes quedaban como a unos 600 metros de distancia. Cuando teníamos que ir de un lugar a otro al menos unas tres veces calculen la caminada… son kilómetros de “volada de pata”. Ya en el tercer viaje uno sentía que le gritaban: “Póngale romero, ya casi llega a Tres Ríos”. Y ojalá una cargando sólo una carterita o un bultico Jeansport chiquitillo con un cuaderno y un lápiz… jajajaja ¡No! en ese bulto además del cuaderno y el lápiz van: dos mudadas de ropa, el vestuario del personaje o los personajes, escenografía, utilería, zapatos, libros, el almuerzo, cosas de aseo… los intérpretes llevamos un casillero en la espalda. ¡Ah! y en una mano un buen café, porque si no, ¿quien aguanta? En la otra mano el texto que nos vamos aprendiendo mientras nos desplazamos.
Yo no me quiero acordar cuando a un director se le ocurrió que mi personaje saliera de un estañón. ¡Los viajes que yo di con aquel estañón en la espalda! Y en una mano el café, en la otra el texto, el bulto con todas las cosas y estañón en la espalda… Y ¿Los días de lluvias? Se vuelve todo un arte cargar todo aquello y además un paraguas o sombrilla. Cuando mas ofuscada va una repleta de chunches... de repente aparece alguien de la nada y pretende que agarrés un volante. Una lo mira procurando conservar la cordura y le dice “¿Con cuál mano mae?” En ese momento lo único que una puede hacer es gritar: ¡Sangre, sangre!
Les voy a contar algo que de seguro les resulta más familiar…
Fiesta, música, la gente de un lado a otro con su trago, saludándose. Por allá, un grupito y alguien levanta la mano y te dice: ¿Qué me dice mae? Lléguele, venga. Juepucha mae, ¡Cuánto tiempo! Esta mae fue compa mía en el cole”. Una saluda al grupo y sigue la “conversación”: Mae y ¿Usted que hizo?” Yo. Estudié teatro en la U. Otro: “No mae, en serio, esta mae siempre está en un puro chingue”. Yo: Estudié teatro. Otro: Ah! (Tienen que ver esa cara, es como si le hubiera dicho: Tengo sólo una teta. Ah!!!) Luego salta otro jetas que quiere congraciarse y dice: Cuando yo era chiquitillo hice teatro, mae; y en el cole salía en todas la obras. Yo actué en esa del mae que salva al pueblo. Mae se lo juro, yo siempre quise estudiar teatro”. ¿De verdad? Después otro por allá, bien sarcástico (el hijo de alguna madre descarriada) dice: ¿Pero mae no se mueren de hambre?” Bueno hasta ahora yo no he ido al funeral de algún colega que haya muerto por inanición. Insiste: Mae y ¿De que viven? De los chivos… ¿y quién los ordeña?” Esta es la parte en la que yo respiro… debo aplicar todas las técnicas de respiración conocidas en menos de 5 segundos para mantenerme ecuánime. Al final, la gente no tiene una pinche idea de cómo funciona la vida del teatro. Pero una aprende, ahora cada vez que me preguntan “qué estudié”, digo que estoy en el ultimo cuatri de administración, luego me voy al baño y ciao.
Lo peor es cuando la fiesta es familiar y no falta una tía que te diga: “Diay pero ¿usted no estudió teatros? ¿Por qué no hace algo?” Una solo la mira y regresa al baño.
Los problemas para los actores comienzan en la casa, cuando le decís a tus padres que querés ser Julieta. Ahí empieza a armarse el desorden. Porque ellos quieren hacerte médico a palos, pero maldito Morphy. Una se mantiene firme porque los árboles mueren de pie aunque ellos sean como los ciegos. Y es ahí donde comienza el viaje de una largo día hacia la noche. Te sentís cornudo y apaleado, y terminás durmiendo en la casa de Bernarda Alba, que es como una casa de muñecas donde no corre una gota de aire frío y no tenés idea qué meter dentro de la olla. Consiente sobre el daño que hace el tabaco, te sentás a fumar. Esperando que pase un tranvía llamado deseo que te lleve a despejar al jardín de los cerezos o a un lugar más divertido donde viven las alegres comadres de Windsor y donde no te sintás como Prometeo, encadenado; y podás disfrutar con cualquiera de las tres hermanas o con el Tío Vania, dependiendo de los gustos de cada quien, porque hay algunos que le gustan los hombres en escabeche o alguna fierecilla domada o una medea material o alguna ramera respetuosa.
Nada de eso importa ahora, porque esta noche se improvisa la comedia y así que pasen 5 años lograré ganarme el respeto del público y seguiré mi sueño de ser intérprete, aunque tenga que enfrentar la guerra como consecuencia.
Unipersonal de nuestro montaje “Viajemos en Comedia” de Raíz Teatro (2012)



miércoles, 30 de enero de 2019

Lecciones aprendidas con el maestro Dubatti


El pasado 3, 4 y 5 de octubre 2018, tuve la oportunidad de participar del seminario El actor y el espectador frente a nuevas teatralidades, con el teatrólogo argentino Jorge Dubatti, en el marco del XI Encuentro Nacional de Teatro en Costa Rica. Hace dos años, Dubatti estuvo en el país como expositor en un evento similar, pero yo no tuve la oportunidad de asistir, así que en esta ocasión estaba realmente entusiasmada por escucharle.
Debo reconocer que no conocía su propuesta sobre nuevas teatralidades y territorialidad, por lo que tuve que poner mucha atención y tomar cientos de apuntes. Sin embargo, quisiera aprovechar este espacio no para referirme a su propuesta tal cual – porque de esa pueden aprender revisando su investigación - si no para compartirles mi experiencia y reflexión a partir de su exposición.
Lo primero que me hizo clic fue una de las preguntas que lanzó: ¿A qué llamamos teatro? Digo, hay mucha teoría al respecto, pero la pregunta va más allá. La verdad es que yo hace rato no me cuestionaba eso y en lugar de darles mi respuesta, les invito mas bien a que se hagan la pregunta ustedes y encuentren la propia.
Segunda reflexión y aunque muy conocida poco practicada: la importancia del artista investigador. Estudiar las teorías ya existentes, debatirlas, generar crisis alrededor de éstas y tener la capacidad de crear nuevas. Como artistas muchas veces nos sobra confianza en lo práctico pero cuanta falta nos hace en lo teórico.
El valor de la emancipación como artistas y espectadores. Y esto, ¿qué es lo que significa? Si buscamos en el Diccionario de la Real Academia Española, una de las posibles definiciones de emancipar es: “Liberarse de cualquier clase de subordinación o dependencia”; pero, ¿de qué exactamente es que debemos liberarnos?; como artistas y espectadores ¿a qué estamos subordinados? Probablemente si intentáramos responder estas preguntas para la totalidad de artistas no acabaríamos nunca, porque cada quien podría tener una respuesta diferente, lo cual es totalmente válido y además de gran significancia.
Para mí, como artista escénica y espectadora a la vez, tiene que ver con ajustarse a las nuevas dinámicas; de lo viejo tomar lo que me sirve y seguir evolucionando; se trata de tener apertura; de mirar con ojos diversos; de escuchar atenta, de establecer vínculos que me permitan una relación convivial con mi entorno y de construir un mundo que no está presente a través de la imaginación.
Estas son mis lecciones aprendidas del maestro Dubatti. ¡Así que les invito a cuestionarse, a investigar y a ser poeisis!

Johanna Madrigal Araya
Artista escénica, productora teatral y gestora cultural.



miércoles, 23 de enero de 2019

Por un teatro que nutra, como la savia, por la Raíz


No todas las personas entienden los motivos que nos llevan a ser artistas; quizá ni yo los comprendo. A mí me basta seguir el corazón inquietante por serlo; estar por un momento en los zapatos de otro; despertarle una emoción, cualquiera que sea, al que observa; pero sobre todo la sensibilidad que el mismo quehacer me genera ante la vida.
Precisamente son esas experiencias, algunas veces tan cercanas que las sentimos en los huesos, otras mucho más lejanas que solo resuenan por el eco de la voz que las vivió, las que nos hacen pensar y reflexionar sobre lo que hacemos.
Es en el escenario que entregamos el alma, el cuerpo y energía. Es ahí en donde compartimos con los compañeros y el público nuestros miedos, el goce, las emociones más amargas y nuestras sanaciones. Es por ello que necesitamos cada vez más de un teatro que nutra nuestro ser, que nos desnude y revuelque las sensaciones, los pensamientos y nos devele como seres humanos; necesitamos un teatro que cumpla su función de entretener, pero que cuestione a la humanidad, al sistema y nos eduque.
Es cuando hablamos de nuestras inquietudes individuales y colectivas que damos el primer paso para trabajar y mejorar lo que hacemos, lo que somos, y en ese sentido el teatro se convierte en una herramienta trasformadora de la vida.
Por eso reconozco la labor que Raíz Teatro ha trazado a lo largo de estos 10 años. Sus proyectos no son más que una necesidad de los artistas que alzan la voz a la vida de una manera firme, sólida y comprometida, con el propósito de que cada espectáculo se convierta en esa savia que nos alimenta y construye como personas, como comunidad.
A su fundadora, LaPey, que emprendió un proyecto, ya hoy consolidado, y que se construyó con esfuerzo, creyendo en la labor digna del actor/actriz mis felicitaciones por hacer que esta agrupación exista a pesar de las dificultades a los que nos enfrentamos a diario desde la autogestión.
Por ahora que el camino continúe, que la Raíz siga abriéndose paso en este transitar porque todavía hay mucho que aprender y compartir. Que cada proyecto fortalezca el arte, el teatro y la vida, solo así sabremos que algo estamos haciendo bien.
Miguel Acuña
Comunicador/Actor





miércoles, 16 de enero de 2019

Una voz para el espectador…


Mi experiencia con Raíz Teatro inicia en el lugar del espectador, en el pequeño sitio de una butaca, justo a un lado de la acción, con los y las intérpretes haciendo entrega de un espectáculo honesto, lleno de detalles bien cuidados, que hacen pasar al público un rato maravilloso.
Desde mi punto de vista, cada una de las puestas en escena que he visto de la compañía, está comprometida con el público, con hacerlo viajar, participar de los acontecimientos; no es entregar “una obra”, sino compartir una experiencia. Es hacer del hecho teatral un sitio de verdadero intercambio entre la historia que se va a contar y la historia que cada espectador o espectadora trae consigo.
Este público, normalmente acostumbrado a las funciones con una distancia prudente entre el espacio de representación y la butaca, de repente se da cuenta que siempre está en primera fila, que no importa cuánto haga por alejarse, siempre va a estar en primera fila; notándose en una disposición particular, similar a la de una gran reunión familiar, donde todos, con el mismo nivel de relevancia, forman parte de una historia común.
Cada vez que me pienso como espectadora de Raíz Teatro, no puedo evitar sentirme parte de lo que pasa, agradecida con las interpretaciones, con la dirección, con el equipo técnico, por hacer entrega de un espectáculo que me habla a mí como espectadora, que piensa de manera consciente para quién hace teatro.
La intimidad que generan las puestas en escena de Raíz, a través de su pequeño formato de sala, en donde premia la cercanía del público a los y las intérpretes, no sólo máxima el nivel de detalle y sinceridad con que se entrega el espectáculo, sino que involucra al espectador en lo que está pasando. Diluye la oportunidad de ocultarse tras el velo de las luces que un formato de sala más grande, lo tendrían alejado de la mirada de los actores, sin embargo, aquí, donde todos y todas se ven, ocurre una historia todavía más importante, la nuestra.
Agradezco entonces, la incomodidad de ser aparentemente observada y disfruto de los pequeños estadios de risa que tienen todas las puestas en escena de Raíz Teatro, que con un humor sutil e inteligente, entregan una historia, que más que alejar al espectador de sí mismo, lo enfrenta con una realidad de situaciones, que aunque sencillas, se encuentran plasmadas de detalles soberbios que delatan, a medida que avanza, un entramado muchísimo más grueso. Entonces descubro, a partir de aquí, que la risa es la primera voz con la que participo del espectáculo, y me siento feliz de entregarme al juego escénico en la misma sincronía en que van ocurriendo los acontecimientos.
Este lugar, al otro lado de la escena, el del “banquillo”, es movido con responsabilidad y profesionalismo, por los y las “raicitas” que empapadas de un alto sentido de ética, despiertan a quienes estamos en la butaca y entregan una función, que lejos de anestesiar, de-construye nuestra mirada de espectadores pasivos y nos da una voz en los acontecimientos.
En mi opinión, ser “expectante” de una obra de Raíz Teatro, como bien lo han demostrado estos merecidos diez años de experiencia, es ponerse a disposición de la sorpresa y la incertidumbre, es hacer a un lado el programa de mano y notar lo que ocurre, con la plena seguridad de que todo lo que va a pasar, está pensado para que usted, espectador, “expectante”, sea parte de un momento agradable.
Melissa Vargas Villalobos
Actriz













El rumbo de producir (Raíz Laboratorio 4)

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