miércoles, 3 de julio de 2019

¿Por qué pagamos por un boleto de entrada para ir al teatro?






Soy directora y actriz de teatro; también soy gestora y productora cultural (y docente y bibliotecaria). Entre mis múltiples funciones también he realizado la de boletera, como muchos de mis colegas que también han pasado por ahí.

Sí, sentados en una mesita con un cajita y unos cuantos colones en “menudo”,
esperando que llegue alguien feliz porque va a ver una función de teatro.

Esa es la linda sensación inicial, y que deseamos tener siempre. Sin embargo, muchas veces desaparece esa esperanza y esa alegría. Sobretodo cuando días antes nos dicen frases como: “¡Ay, ¿Por qué tan caro?”, “Es que me parece muy caro el precio de la entrada”, “¿Cuándo me invita a ver teatro?”

Entonces, recuerdo como veo otros lugares repletos de gente,
pagando entradas al doble o al tripe o más;
de lo que cuesta una entrada al teatro.
Igual, seguimos ahí sentados en nuestra boletería improvisada
esperando que llegue alguien.

Que, ¿Por qué pagamos un boleto de entrada para ir al teatro?

Vamos por partes; con lo más general y básico.

A) Dejando claro de primera entrada que me estoy basando en grupos/compañías de teatro (mal llamadas independientes, para mi) que gestionan toda su labor. Es decir, grupos/compañías que no dependen de una institución pública o privada para solventar sus gastos de producción y pagos de honorarios. Como Raíz Teatro, una compañía interdependiente, que resuelve/gestiona sus recursos para poder realizar su trabajo.

B) La Producción. Es un proceso que puede durar meses (la preproducción, la producción y el cierre). En Raíz Teatro generalmente tarda entre 6-8 meses hasta el día del estreno, más un mes de funciones (y un año de giras).

Por ejemplo, en la preproducción se realizan actividades de gestión como: el lugar de ensayo, los horarios de ensayo, contratación de equipo artístico y general de la activad, coordinar y dirigir ensayos de al menos 2 a 4 días a la semana de entre 3 y 4 horas por día.

Luego, la etapa de producción conlleva (entre otras muchas actividades que quizá se me escapen) la gestión para lograr construir/adquirir: la escenografía, la utilería, el vestuario, las luces y el sonido; así como gestionar los posibles espacios para estrenar y tener temporadas de al menos 6 funciones.

Aquí, hago una pausa porque cada una de las actividades que mencioné anteriormente, requieren de un profesional en el área para lograr los objetivos. Estos profesionales son:

  1. Profesional en Dirección
  2. Profesional en Actuación
  3. Profesional en Producción
  4. Profesional en Gestión Cultural
  5. Profesional en Escenografía y Utilería
  6. Profesional en Vestuario
  7. Profesional en Luces y Sonido

Digamos que, cuando han pasado varios meses donde hemos ido construyendo nuestro proyecto (presentación de teatro); se deben ir gestionando las actividades y tareas para lograr estrenar, es decir, poner en escena frente al público; nuestro resultado artístico. Entonces entramos en un etapa de “Se viene el estreno”

C) El estreno. Para esta etapa, el equipo de trabajo en general, ya está realizando un engranaje de todos los detalles mencionados en el punto 2 más otros detalles como: la promoción y difusión del espectáculo (en medios de comunicación y organizaciones), la gestión de público, toda la parte de imagen: diseño gráfico, videos promocionales, gestionar el día y hora en que se grabará la función; y por supuesto: el mercadeo de las funciones (la venta de entradas en preventa). Estas, entre otras muchas actividades que quizá se me escapen.

Aquí, hago otra pausa porque cada una de las actividades que acabo de mencionar, requieren de un profesional en el área para lograr los objetivos. Estos profesionales son:

  1. Profesional en Community Manager
  2. Profesional en Diseño Gráfico
  3. Profesional en Producción Audiovisual
  4. Profesional en Gestión Cultural
  5. Profesional en Gestión de Públicos
  6. Profesional en Comunicación
  7. Profesional en Mercadeo

La semana antes del estreno, particularmente en Raíz Teatro, presentamos nuestro espectáculo a los miembros de Raíz y amigos cercanos; para someter nuestro trabajo a un ojo crítico que nos fiscalice y nos de el visto bueno para salir a escena frente al público.

D) La temporada. Ya pasados por las ansias/emoción/alegría del estreno. Nos enfrentamos a “La Temporada”, es decir, a los días que logramos colocar nuestro espectáculo en algún lugar para que acuda el público general a verlo. En esta etapa, el equipo artístico sobretodo, sigue con su ardua labor de intentar vender las entradas para que vayan a vernos.
Porque sí, además de actuar/dirigir/sertécnico/boletero/asistente; debemos ser vendedores de los boletos para lograr que vayan las personas a ver nuestro trabajo; pero sobretodo lograr el dinero para poder pagar(nos) nuestro trabajo.

Porque sí, así es como logramos los trabajadores del teatro interdependiente, pagar a todos los profesionales que he mencionado (mencioné solo 14, de fijo me faltan más, como el dramaturgo a quien hay que pagarle sus derechos de autor) para una sola producción.

E) Cierre. Luego de pasar por las etapas anteriores, viene la etapa del Cierre. Una etapa que por ser la última no deja de ser importante. Aquí, en Raíz Teatro, debo (porque como Directora General soy la encargada): cerrar caja, pagarle a todo el equipo (más de 14 profesionales), pagar el espacio que alquilamos, pagar la publicidad. También debo(mos) lavar el vestuario, reparar la escenografía/utilería/vestuario que se haya dañado, devolver escenografía/utilería/vestuario que nos hayan prestado, recibir facturas, dar facturas, enviar agradecimientos a quienes nos colaboraron de alguna forma; entre otras muchas actividades que quizá se me escapen.

Aquí, hago la última pausa porque cada una de las actividades que acabo de mencionar, requieren de un profesional en el área para lograr los objetivos. Estos profesionales son:

  1. Profesional en Contabilidad
  2. Profesional en Administración

Y así, de manera muy general y básica, hago un recorrido por la cantidad de profesionales involucrados en un solo proyecto escénico de Raíz Teatro (y que estoy casi segura deberían ser los mismos para mis colegas de otras agrupaciones). Más de 16 profesionales que se les debe pagar por su trabajo.

Y entonces la gente se pregunta: ¿Por qué pagamos por un boleto de entrada para ir al teatro?

Les dejo datos y números rápidos:

Nosotros los profesionales de las artes escénicas (actores y directores) ni siquiera salimos como profesión en el Servicio Civil o en la lista de “Salarios Base” del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) de Costa Rica. Todos en Raíz Teatro, tenemos mínimo el Bachillerato en Artes Dramáticas y existimos muchos con Licenciatura y Maestría. ¿Cómo calculamos nuestro salario? Bueno, usemos el salario base que dice el MTSS para un Bachiller: ¢553,000 por mes.

Algunos de los otros profesionales mencionados en esta nota sí cuentan con un salario base defendido por una ley (o colegio profesional), que bueno, varía considerablemente de profesional a profesional, pero digamos que ronde parecido al bachillerato antes mencionado.

Si el equipo total que trabajó para el proyecto fuimos, digamos, 18 personas; el dinero que necesitaríamos sólo para pagar salarios de los profesionales sería alrededor de ¢9,950,000

Digamos, que para una producción de pequeño formato, como las que hace Raíz Teatro, se van alrededor de ¢5,000,000. Pago de profesionales más producción, suman alrededor de ¢14,950,000

Cada día, hay menos espacios (teatros) para presentarse; así que hay que buscar otras opciones. Y como hay pocas, cada quien cobra lo que le da la gana por el alquiler. Pero digamos que para una producción de Raíz Teatro se paga por 6 noches de función alrededor de ¢700,000

Un gran/loco y muy muy general cálculo general de ¢15,650,000 por producción.

Casi 16 millones
Casi 16 millones de colones
16 millones

Si tenemos suerte y encontramos un espacio (“teatro”) que al menos le quepan 40 butacas (sillas) y que cada persona pague entre 5000-7000 colones por entrada y que SE LLENE CADA NOCHE (es decir, que vendamos todas las entradas); haciendo el cálculo con un promedio de ¢6000 por entrada, por noche; tenemos una “ganancia” de ¢240000. Por las 6 noches, una ganancia de ¢1,440,000; para pagar el trabajo de casi 18 profesionales que trabajaron por alrededor de 6-9 meses.


¡Ah!, Y ahora debemos cobrar el 13% del IVA

M. Ed. Katherine LaPey Peytrequín Gómez
Directora General y Artística Raíz Teatro


miércoles, 26 de junio de 2019

¿Por qué estudié teatro?


La verdad, voy a ser sincera, cuando era pequeña quería ser actriz. Nunca había asistido al teatro pero yo quería llegar a estar en un escenario. Fue en ese momento que decidí entrar en algunos cursos libres de teatro durante las vacaciones escolares para saber si realmente me gustaba. Finalmente, cuando hice la gira universitaria que realizó mi colegio (en décimo año) para ver la oferta académica y me vi en el stand de Artes Dramáticas de la Universidad de Costa Rica. Me llevé el programa de estudio a la casa, el cual aún conservo. Cuando llegó la época de entrar a la Universidad, fui a averiguar de la prueba específica para entrar a la carrera de teatro y bueno… ¡me aceptaron!


Ese fue el inicio. ¿Cuál fue la razón? Hasta ese momento no lo tenía clara. De hecho, algunos detalles nunca los pude tener claros; sobretodo porque no tenía ni 20 años. La razón era sólo un sentir y no algo que pudiera verbalizar.

Me sucedió en algunas ocasiones que, cuando decía que estudiaba - o había estudiado – teatro; me preguntaban: “¿Eso se estudia?”, “¿No sabía que es una carrera?” Pues sí, es una carrera universitaria: 4 años para Bachillerato y 5 años para Licenciatura (como todas las carreras en la Universidad de Costa Rica).

La formación como profesional del teatro permite trabajar en: actuación, dirección, maquillaje, lo técnico en cuanto: luces, sonido, audiovisual; escenografía, vestuario, gestión y producción cultural, locución, dramaturgia (y escritura de guiones), docente en cursos como: Uso y manejo de la voz, Expresión Corporal, Teatro para: niños, jóvenes, adultos mayores; Promotor de la Salud a través del teatro; entre otros. Ser profesional del teatro requiere de: entrega, tiempo, estudio, entrenamiento, investigación, lectura, observación, disciplina y múltiples tareas más para lograr un resultado escénico.

Algunos años después de graduarme; tuve la oportunidad de trabajar con la compañía (a la cual pertenezco actualmente): Raiz Teatro. Es aquí donde logré tener más experiencia como actriz. Además con tener vivencias personales que me llevaron a encontrar razones que me hacen feliz y me llenan.

Hoy puedo decir que el teatro es un arte, un transformador social que llega tanto a quien lo hace como al que lo observa. En el, se reúnen distintas formas de expresión artística: música, vestuario, baile, artistas que interpretan, que dirigen, que escriben. El teatro es una amplia riqueza estética en una sola representación. Para mí hacer teatro es reparador, es terapéutico, es un reto, es algo que me completa, me permite entregar, recibir y sentir.



miércoles, 19 de junio de 2019

Sanar A Calzón Quita’o




-¿Nos quedamos estudiando hoy para el examen de Patología Humana?
-Hoy no puedo. Iré a ver teatro. Nos vemos mañana.

No todo lo que necesitamos aprender está en los libros. Y la salud no está limitada al EBAIS, al Hospital o a la cabeza del médico o la médica. La salud es responsabilidad de todos y la conocemos y mejoramos al conversar, compartir experiencias y preguntar. Así que ya sabe, como dice Cristina Barboza: “¡Pregunte!”.
Una tarde, una estudiante de medicina y una actriz-directora de teatro, se sentaron a tomar café y conversar. Desde el inicio, sentí cómo mis pensamientos estaban en gran sintonía con los de LaPey. Coincidimos en que la salud depende enormemente de las emociones y que el teatro es un medio maravilloso para expresar, de una manera muy emotiva, inquietudes y datos de suma importancia para el bienestar personal y colectivo. En medio de una fascinante convergencia de ideas sobre arte, sociología, política, biología, fisiología humana, anatomía, farmacología, psicología… LaPey me invitó a ver un ensayo de “A Calzón Quita’o Vol. 2.”

¡Por supuesto! ¡Ahí estaré!

El esperado día, salí en carrera del Hospital San Juan de Dios -donde llevo algunos cursos- para llegar sin prisas al lugar donde sería el “ensayo con público” (debo admitir que me sentía privilegiada por ver tan de cerca un trabajo de semejante calidad).

Llegó la hora de iniciar: pase adelante, siéntese, observe y disfrute. Tome notas.
Depresión y ansiedad, VIH y sexualidad, pornografía y expresión de la masculinidad. ¿Suena familiar? Muchísimo.

Cada día me pregunto qué hacer para que las personas entiendan que debemos hablar sobre las tortuosidades de nuestros cuerpos y nuestras mentes. ¿Cómo lograrlo si, como profesionales en Medicina, hablamos desde el pedestal del “doctorado”, como si fuésemos ajenos a la realidad de la población con sus distintas clases socioeconómicas y conflictos? Raíz Teatro, con su proyecto “A Calzón Quita’o”, tiene la respuesta. Abordan con una sensibilidad entrañable –y gran veracidad- temas que constituyen, precisamente, la matriz de muchas de las consultas médicas de los diferentes grupos sociales y etarios. En cada unipersonal vi reflejados a muchos de los pacientes que he conocido, vi reflejada a mi familia, a mis compañeros y compañeras… me vi a mí misma con mi “paquetito de antidepresivos en la mesita de noche”. (Johanna Madrigal)
Después de ver “A Calzón Quita'o Vol. 2”, siento la necesidad de contarle a todos sobre Raíz Teatro. Como futura profesional en salud, recomiendo vehementemente que estos mensajes lleguen a la mayor cantidad de personas posible. En especial a adolescentes y preadolescentes, que comienzan a adentrarse más intensamente en los misteriosos caminos del autoconocimiento. Recibir la información de estos unipersonales nos ayuda a entendernos como seres con cuerpo, mente y emociones, y a concebir la salud como entidad integral de estos aspectos. De esta forma, vivir cada etapa de la vida con más confianza y calidad.
Agradezco infinitamente al teatro -que al amalgamar tantas manifestaciones artísticas, nos permite llegar tan lejos expresando información puntual y fundamental-, y a todas las personas que investigan y se preparan arduamente para llevar al escenario un trabajo de calidad.
Si desean colaborar de manera valiosa, por favor, compartan esta información.

¡Muchas gracias Raíz Teatro y a todos quienes les apoyan!

Adela Chacón. Estudiante de Medicina

miércoles, 12 de junio de 2019

Síndrome Post-Estreno





Nunca he escuchado el término “Síndrome post-estreno”, ergo, no sé si ya ha sido mencionado o visibilizado como tal; pero sí creo firmemente que existe.

Parto de uno de los significados de síndrome que da el Diccionario de la Lengua Española: Conjunto de síntomas característicos de una enfermedad o un estado determinado; y es así, como puedo asegurar que luego de tener un estreno teatral - cuando “todo se acabó” -, se tienen síntomas.

A ver, particularmente, nuestros procesos de Raíz Teatro duran entre 6-8 meses (de dos a cuatro días a la semana, tres a cinco horas diarias) antes de estrenar. Como “estreno” se entenderá a los fines de semana que estuvimos por primera vez en funciones (que van de 2-4 fines de semana) frente a un público desconocido.

Así, que con esta información, hablaré desde mi y desde mi Raíz sobre el síndrome post-estreno. Eso sí, muy rápido y por encima, porque existen muchos más síntomas y detalles que no menciono en esta nota.

A ver, luego de estar “juntos” como equipo de trabajo en Raíz Teatro, durante casi 9 meses compartiendo: opiniones, impulsos, enfermedades, sueños, molestias, alegrías, dudas, éxtasis, tristezas, sudor, lágrimas, sueño/cansancio, contracturas, pérdidas y nostalgias, risas y amor; entre otras muchas situaciones más; es evidente que se crean conexiones/vínculos importantes entre los seres humanos que somos. Además, llegar a ensayar luego de estar en nuestros otros trabajos en horario diurno (porque en Raíz todos tenemos al menos dos profesiones) para seguir trabajando en horario nocturno y además, el traslado de y hacia nuestro nuestro lugar de ensayo/casas (que todo tico sabe lo que esto significa: entre una y dos horas “de viaje”); es una tarea titánica que no cualquier ser humano soporta.

Cuando se hace teatro, se hace humanidad. Somos seres humanos trabajando como cualquier otro ser humano que trabaja, con la gran diferencia que además de trabajar con nuestro cuerpo y mente; también trabajamos con nuestras emociones y demonios.

Así que luego de pasar por una montaña rusa de emociones intensas durante 9 meses de ensayos y preparación; nos ponemos frente a las luces y a los espectadores para seguir despellejándonos el alma y mostrar nuestro trabajo en cada función.

Y luego que se acaban las funciones...vacío, silencio, quietud, “tiempo libre”…

Los días luego de un estreno son un vacío inmenso donde mi cuerpo y mi mente se sienten perdidos. Un vacío que me genera ansiedad porque aún no he bajado la adrenalina de despellejarme el alma frente a los demás.

Y es que, esta adrenalina no baja de golpe. Una como intérprete (y como directora) debe despellejar su alma frente a ojos diversos, ojos fijos, ojos incrédulos, ojos críticos, ojos y almas como los míos. Y esa adrenalina no se acaba con en el aplauso. En mi mente de intérprete (y directora) sigo pensando: Lo habré hecho bien? ¿Es esto lo que quería hacer? ¿Estoy dando lo mejor de mi? ¿A lo mejor y no me estoy dando a entender?, entre otras millones de incógnitas.

Síntoma de vacío. Síntoma de silencio. Silencio interno y externo. Luego de estrenar ya no estoy escuchando la voz de mi directora, de mis compañeros de escena, de los diseñadores, de la dramaturga, de mis entrenadores; hay silencio. Silencio puro. Hay silencio en mi alrededor, pero también silencio adentro. Mi silencio. Mi silencio que me hace meditar y reflexionar, que me ayuda a tomar decisiones. Un silencio activo.

Síntoma de vacío. Síntoma de silencio. Síntoma de quietud que se parece a los otros dos pero que tiene que ver particularmente con mi cuerpo. Un cuerpo que en ensayos y funciones debe estar entrenado para estar aquí y ahora para comunicar algo. No es sencillo ese estado. Un cuerpo alerta, atento, creativo, activo y proactivo. Y luego del estreno, quietud. Quizá esta quietud solo dure unos días o meses; pero es un síntoma bien raro porque nuestro cuerpo y nuestra mente estuvieron casi 10 meses en movilidad pura.

Síntoma de vacío. Síntoma de silencio. Síntoma de quietud. Síntoma de “tiempo libre”. El tiempo libre es un privilegio que muchos no sabemos valorar. Para algunos de hecho, es signo de vagabundería y “falta de trabajo”. El tiempo libre es justo y necesario; para seguir, para recargar baterías, para tomar decisiones. Este síntoma del tiempo libre es el que más me inquieta porque de repente me veo en mi casa: tranquila, descansada y ¡con tiempo! Tiempo que durante el proceso de ensayos, no tenía. Tiempo que no tenía para: tomar café con mi mamá, salir a caminar con mi papá, ir al banco, ir a comprarme algo, leer, pintarme las uñas, visitar a mis amigos, para descansar; tiempo para lo esencial. Es tan importante el tiempo, también para lo esencial.

Y quizá no es que sea demasiado el tiempo libre que me queda luego de un estreno. Pero sí el suficiente para hacer una pausa y decir: “llévela suave Pey, hay cosas que se deben disfrutar con tiempo”. Amo lo que hago, le dedico mi tiempo al 100% pero también debo recordarme que necesito tiempo para mi, para la mujer.

El vacío, el silencio, la quietud y el tiempo libre son algunos de estos síntomas de lo que he llamado Síndrome post-estreno; habrán más, ustedes me dirán...

miércoles, 5 de junio de 2019

Aun aquí.


Creo que hay muchas maneras de llegar al teatro. Algunos lo hacen al tener experiencias cercanas con el medio cuando eran pequeños, algunos otros pudieron estar en escuelas o colegios que ofrecieran “teatro” como una asignatura o actividad extracurricular, incluso nunca falta el grupo de teatro de la comunidad, que puede ser el de la iglesia (y que le pudo haber brindado a alguien sus primeras experiencias con las tablas).
No voy a mentir, estar en el escenario es una actividad intensa y estimulante, como enamorarse o hacer algún deporte extremo (ambas considerablemente peligrosas como el teatro). Por lo que no me resulta raro engancharse, enamorase, querer dedicarle más horas, más vida. Pero la magia para mi no radica en llegar, sino en quedarse.
El amor por el teatro puede ser mucho, pero como cualquier matrimonio relativamente funcional, el amor es solo uno de los factores que mantiene la paz en el hogar. Dedicación, reinvención, honestidad, pleitos, frustración, acaloradas reconciliaciones; todas estas son los múltiples momentos que implica un convivio prolongado con esta profesión.
Yo diría que llevo diez años de casado, pero mentiría de manera descarada. El proceso universitario y de formación se parece más a un noviazgo que a cualquier otra cosa; porque se es joven, lleno de ilusiones, planes a futuro, viajes por todo el mundo acompañado uno del otro. Un idealismo puro, como el de cualquier pareja que juega con la idea del matrimonio. Pero luego te gradúas, o sea, te casas.
Fuera de los clichés de la vida matrimonial, la experiencia académica es una etapa poblada de otras aristas que se llegan a diferenciar mucho de la realidad de un ambiente laboral, donde tus ciclos no son un conjunto ordenado de semestres, sino un sube y baja de: proyectos, trabajos a medios tiempos, vacas flacas y gordas. El afuera es una verdadera prueba de amor, sabiendo que este no desaparece, pero es incapaz de sustentar cualquier tipo de idealismo que uno pudo haber generado en la cabeza.
Quizá la realidad sea menos “romántica” pero definitivamente es más exigente y satisfactoria. El día a día es un reto, así como aprender cosas nuevas sobre este maravilloso oficio (también se aprende cosas nuevas de uno mismo). El teatro está en muchas cosas, no es un objeto intocable y místico que responde solo a lo que pasa en las tablas, sino que nos invita y exige a replantearnos nuestro quehacer. Quizá ahí está un poco la clave. Esto igual se sostiene con constantes peleas, frustraciones, momentos de separación y reconciliaciones. Es todo un tema.
No sé cuántos años más durará este matrimonio. He visto a muchos que se divorcian y logran llevar una amistad feliz, otros tantos manejan una relación abierta y les va de maravilla. Yo aquí voy, aun enamorado, un poco más cansado, pero con ganas de seguir un rato más.
Estefan Esquivel
Dramaturgo y Actor


miércoles, 29 de mayo de 2019

Y así ha seguido la vida...


Solía ser una niña tímida, mi madre dice que eso se dio por la muerte prematura de mi padre... que yo estaba triste.


Sin embargo, dentro del mundo de esa niña de 8 años, solitaria y callada, existía una pequeña actriz que amaba disfrazarse, sentarse frente al tele a ver películas, jugar con sus muñecas e inventarse historias. La Cristina de 1998 decía que quería ser como las muchachas de las películas, salir en la tele, ser actriz. Justo a mis 9 años, mi madre encontró un lugar que a lo mejor funcionaría para "eliminarme la máscara de la timidez".

Inicié mi camino teatral en el Teatro Giratablas donde además de hacer amigos, conocí mi cuerpo y habilidades; también aprendí a vivir y amar el teatro con una pasión desenfrenada. No creo que hubiera un lugar donde yo me sintiera más cómoda conmigo misma que el teatro, al menos durante mi infancia y adolescencia.

Siempre he sido decidida y obsesiva, en el buen sentido. Es decir, que si quiero algo, hago lo que sea para conseguirlo; aunque eso implique mucho trabajo y poco sueño.

A los trece años ingresé al conservatorio de Castella. Insistí tanto a mi familia en esto: yo sabía que mi vida tenía que tener arte o no iba a ser vida. Pasé un año en clases de música, ballet y artes plásticas; con tal de estar en un colegio artístico. Al ingresar, viajaba de Tres Ríos a Heredia de lunes a viernes. Era la última en bajarme de la buseta, dormía todo el camino y llegaba a hacer tareas y a ensayar. Sabía que no todos mis compañeros seguirían en teatro, que nos mantendríamos quienes tuviéramos más "hambre" de crear y fue por eso que a mis 15 años le dije a mi mamá que quería continuar profesionalmente con mis estudios teatrales.

Sé que mi madre se arrepintió un poco por haberme dado pelota desde un inicio con esto de la actuación, pero bueno, me apoyó y aún lo hace... Aunque ahora me reclama por hacer tantas cosas a la vez, pero en el fondo ella sabe que eso es inevitable, soy como ella, de mil cosas a la vez.

Y así ha seguido mi vida... Siempre atravesada por el teatro.

Terminar mis estudios universitarios en teatro fue solo el primer paso para darme cuenta de lo mucho que el teatro hace por mí y seguirá haciendo. Mi vida adulta es muy distinta a como imaginaba de niña, no salgo en películas, ni en caras producciones teatrales, no firmo autógrafos, ni gano premios importantes, no. Mi vida adulta está siendo mucho mejor de lo que yo esperaba, está llena de teatro en cada clase que doy, en cada seña en LESCO que hago, en cada charla que disfruto y en cada espectáculo que comparto.

Hago teatro porque no tengo opción, porque es parte de mí y porque, aunque tenga un trabajo estable "no teatral", el teatro me persigue como el mayor amor desenfrenado, un amor para toda la vida.

Cristina Barboza
Actriz, directora, educadora especial



miércoles, 22 de mayo de 2019

PARTE 3. Como una raíz: creyendo, creando, creciendo…


PARTE 3
Como una raíz: creyendo, creando, creciendo…
Por Katherine LaPey Peytrequín Gómez
Directora General y Artística Raíz Teatro
*Artículo para la revista Encuentro. Año 7, N. 7, Diciembre 2018. San José, Costa Rica

(Continuación) ¿Qué nos ha servido de abono? Cuatro elementos clave:

  1. Objetivos, metas, valores concretos
Un emprendimiento requiere de ideas concretas, concisas, realizables y medibles. Para que esto pase, no importa si usted inicia con una idea pequeña; ya luego el tiempo - y la experiencia - dirá si 1) realmente esa idea era tan pequeña como usted lo creía o 2) esa idea pequeña crecerá.
¿Qué sería bueno tener claro para que las ideas sean concretas, concisas, realizables y medibles? Pues los objetivos, metas y valores de su emprendimiento. Raíz Teatro nace como una idea pero siempre tuve una noción de cuáles serían sus objetivos y valores. Estos objetivos y valores, como la vida, no están escritos en piedra y varían según la realidad que vayamos viviendo.
En Raíz Teatro, trabajamos enfocados en:

Valores/Principios
Fraternidad, Agradecimiento, Pasión, Confianza, Honestidad, Responsabilidad, Profesionalismo, Calidad y Respeto.

Objetivos
  • Ser una Compañía Teatral de profesionales que promueva la creación de espectáculos escénicos, la educación no formal y la gestión (y producción) cultural; relacionados con las artes escénicas (teatro).
  • Construir, constantemente, una Compañía Teatral, sólida en su conocimiento y práctica teatral a través de la capacitación constante a nivel grupal e individual.
  • Ser una Compañía Teatral basada en el carisma franciscano.
  • Promover nuestros trabajos profesionales a nivel nacional e internacional.
  • Impulsar lo autóctono.
  • Crear espectáculos teatrales que promuevan la reflexión sociocultural y que además, sean espectáculos adaptables a espacios no convencionales para fomentar su movilidad dentro y fuera de Costa Rica.
  • Crear productos profesionales que generen público para el teatro.
  • Promover la capacitación constante en temas relacionados con las artes escénicas y la gestión (producción) cultural.

Me encanta la investigación, así que esto de temas, objetivos, metas, es decir, lo metódico; siempre me ha apasionado. Además, con el paso del tiempo, y con todo nuestros proyectos realizados; los cuáles involucran diferentes grados de investigación; me he dado cuenta que como Compañía Teatral creamos Investigación Artística.

  1. Trabajo en equipo
Las raíces son una de las partes más importantes de las plantas y hay que tener mucho cuidado ya que si se estropean o pudren se estropeará todo. Así que, el trabajo en equipo es esencial. Respetar y valorar el trabajo que hace cada uno en Raíz Teatro siempre debe ser una actividad primordial.
Promuevo además, actividades que nos hagan compartir entre nosotros (fraternizar) fuera de lo laboral y así; conocernos mejor. Estas actividades van desde celebrar aniversarios, cumpleaños hasta ir juntos a ver espectáculos teatrales, de danza, cine y arte en general.

  1. Evaluación constante
Esta, para mí, es de las más importantes etapas del emprendimiento: la evaluación. Constante y sonante. Sin evaluación no hay evolución. En Raíz Teatro se evalúan todas las actividades y todos los procesos (al inicio, durante y al final). Y por supuesto, todo se documenta en Raíz Teatro, llevar un archivo tanto digital como en físico de nuestro quehacer es parte de nuestras actividades para ser una empresa cultural exitosa.

10 años de Raíz Teatro
Celebrar la vida siempre es esencial. Celebrar la vida es un acto de humildad y valentía. Humildad al reconocer nuestra pequeñez en medio de este hermoso universo, valentía al levantar la frente y tomar la decisión de continuar dando el mejor esfuerzo. Es así, con humildad y valentía, que hemos estado celebrando nuestro 10° Aniversario de Raíz Teatro. Ha sido un camino lleno de retos y alegrías, un camino que hemos caminado juntos, en equipo. Y seguiremos celebrando 10 años de trabajo honesto y proactivo; promoviendo nuestros tres ejes: Teatro, Educación No Formal y Gestión Cultural.
10 años de un trabajo constante donde hemos mantenido nuestro quehacer teatral activo con al menos una obra de teatro por año. Presentándonos dentro y fuera de Costa Rica.
10 años también donde nos hemos especializado en ser una Compañía Teatral que además hace Educación No Formal a través de talleres, capacitaciones y asesorías.
Gracias a todas las personas que nos han dado su abrazo, sonrisa y apoyo a través de todos estos años. Gracias por creer en Raíz Teatro. Gracias por crear junto a Raíz Teatro porque sin cada uno de nuestros miembros, público, colegas; no seríamos lo que somos. Gracias por crecer con Raíz Teatro, porque sí, ayudamos a crecer como sociedad costarricense compartiendo/viviendo: teatro, educación y gestión cultural.

Katherine LaPey Peytrequín Gómez, mujer de teatro desde hace un poco más de 20 años. Directora General y Artística de Raíz Teatro donde combina todos sus estudios para generar arte y cultura. Con más de 25 puestas como directora y actriz teatral. Máster en Docencia,Licenciada en Artes Dramáticas, en Administración Educativa y Diplomado en Administración Pública todas de la Universidad de Costa Rica. Además, Bachiller en Bibliotecología y Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación de la Universidad Estatal a Distancia de Costa Rica.



El rumbo de producir (Raíz Laboratorio 4)

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