miércoles, 17 de abril de 2019

Lo franciscano en Raíz Teatro


Soy franciscana. Por opción y convicción. A los pocos años de salir del colegio conocí a San Francisco de Asís y me cautivó su carisma, su forma de ser, su esencia. Lo conocí a través de los Frailes Menores Conventuales.

Hace 20 años tuve la maravillosa oportunidad de vivir varios días en la tierra del Poverello – como le llamaban a Francisco -; Asís, Italia. Recuerdo perfectamente la sensación que tuve cuando leí: “Ciudad gemela de Belén”, a la entrada de aquel pueblo. Y recuerdo aún más mi sensación de éxtasis cuando bajé las gradas de la Basílica Inferior de San Francisco y llegué a su tumba. Ahí, estaban sus restos. Los restos del santo alegre, del santo pobre, del santo amigo de los pequeños, del santo irreverente, del santo controversial, el santo de la fraternidad. Hablando de fraternidad, algo que también me estremeció el corazón fue que alrededor de su tumba, estaban las tumbas de sus mejores amigos, de sus hermanos frailes más cercanos.

San Francisco de Asís es un santo loco, sencillo, alegre y artista. Cada vez que estudiaba más y más su vida, sus escritos; me daba cuenta de la alegría del Evangelio y de la importancia/fortaleza de la fraternidad. Francisco no pretendía ni llegar a ser santo, ni formar una comunidad, ni que lo recordaran por siempre jamás; pero en medio de sus actos se fue ganando todo esto.

Muchas veces, es (mal) referenciado como “el santo que le habla a los animales”. A pesar de que nunca habló con los animales sí tenía especial amor por todas las criaturas; especialmente las más pequeñas. Todas las criaturas eran imagen y reflejo del Buen Dios, quizá por eso se acercaba tanto a los animales, a la naturaleza y a las personas más desprotegidas de su época.

Poeta, cantante, actor, escultor y quizá hasta pintor. Francisco siempre pretendía demostrar el amor y la alegría del Evangelio en todo lo que hacía. Creaba y recitaba textos hermosos, textos de alabanza, de agradecimiento, de repudio, de crítica social. Cantaba por las calles, solo (por eso el apodo “el loco de Asís”), le encantaba cantar (aunque lo hiciera mal). Actor innato, él hacía mucho más de lo que decía. No era un predicador, pero sí un actor. Le encantaba representar las emociones y situaciones del momento, por ejemplo:
  • Despojo ante su padre. Ante el Obispo y su padre, Pedro Bernardone, se desnuda cuando decide dejar la casa de su padre. Se desnuda frente a ellos y frente a todo el pueblo y dijo: de ahora en adelante solamente llamaré Padre al que está en el cielo. Gran actitud, no solo de rebeldía sino de valentía: decidió dejar sus comodidades para entregarse a lo esencial.
  • La Navidad en Greccio. Para celebrar la Nuchebuena recrea el nacimiento de Jesús. Sí, hace toda la producción: escenografía, actores, luces, texto. De hecho, aquí nació la tradición de hacer pesebres.
  • Los ladrones y el violín. Para alejar a unos ladrones que se acercaban a él, agarró dos ramas secas e hizo el ademán de tocarlas cual violín y cantaba. Los ladrones, ni se le acercaron.
¿Cómo no ser franciscana?
Si por opción y convicción amo e intento vivir ese carisma día a día. Ergo, se refleja en todo lo que hago.
¿Cómo no ser franciscana?
Si en Raíz Teatro vivo la fraternidad. Si en Raíz Teatro también vivo el Evangelio. Un Evangelio vivo que nos invita a pensar en los demás, que nos invita a ser solidarios, críticos de nuestra sociedad, alegres, artistas, personas agradecidas.

Dentro de los valores de nuestra compañía Raíz Teatro está La Fraternidad. Porque sí, como directora general, me doy a la tarea de que todos reconozcamos lo importante de sentir el valor y la necesidad de contar con el otro/a para nuestro quehacer. Además de generar un ambiente fraterno para creer, crear y crecer como profesionales y como hermanos.

Sí, el franciscanismo se vive en Raíz Teatro. No pretendo adoctrinar; pero la experiencia me ha demostrado que con mi fe, mis acciones y mis amigos franciscanos; quienes se han vinculado a Raíz Teatro por primera vez, terminan conociendo a San Francisco y sobretodo, a una iglesia humana, alegre y de acción.


Además, el lugar donde ensayamos, el cual es nuestra casa desde hace 10 años; es franciscano. Es una de las casas de los Frailes Menores Conventuales.

¡Quiero una Compañía Raíz Teatro alegre, fraterna, solidaria, agradecida, apasionada, honesta, responsable y que respete a todos los seres vivos, como lo hizo San Francisco de Asís, como vivió el Evangelio en su día a día!


Katherine LaPey Peytrequín Gómez
Directora general y artística Raíz Teatro



miércoles, 10 de abril de 2019

Raíz, por favor, no pares de crear arte


Era el año 2003, cuando conocí a Katherine Peytrequín. Mi profesor de confirma no podía atender la lección de aquel día, por lo que le solicitó a otra persona que lo cubriera. Esa persona fue Kath.
Después de 16 años aún recuerdo esa clase, y quizás la razón es porque el método utilizado por Kath para enseñarnos fue muy distinto a los convencionales. Ella utilizó el arte. Sí, mediante una representación artística trabajamos en un tema muy interesante: ¿Dios existe?
El tiempo pasó, una hermosa amistad surgió, y desde entonces comencé a ser testigo de un gran proyecto que utiliza el arte para enseñar, comunicar, emprender, soñar, concientizar y mucho más. Ese proyecto nace el 12 de febrero de 2008, y se llama Raíz Teatro.
La Compañía Raíz Teatro está integrada por diferentes profesionales que se convierten en una amalgama de exquisita creación artística. Lo anterior lo afirmo como espectadora del trabajo de Raíz. Durante estos 10 años (ya pronto 11), he podido disfrutar de las obras de esta compañía teatral. Y pues para ser seguidora de las mismas durante tanto tiempo, es porque realmente admiro la calidad del trabajo realizado.
Mediante las obras de Raíz Teatro vivo emociones intensas, aprendo temas de interés social, disfruto del buen arte y… la paso MUY bien. Si usted no ha visto las obras de Raíz, le aseguro que además de disfrutar, podrá aprender de temas que casi no se hablan en nuestra sociedad, pero cuya sensibilización es necesaria. Su última creación, A Calzón Quita' o, es en definitiva un ejemplo de ello.
Agradezco a cada raicita por la promoción de espectáculos escénicos llenos de sentido, y a la vez les hago una petición: Raíz, por favor, no pares de crear arte.
Silvia Leal, espectadora de las obras de Raíz Teatro.



jueves, 4 de abril de 2019

Raíz Teatro: una explosión de novedad


Raíz Teatro: una explosión de novedad
María Laura Fernández

Si tengo que describir en una palabra lo que Raíz Teatro significa en mi vida, definitivamente escojo esta: NOVEDAD. El mundo del teatro nunca ha sido el contexto en el que me desenvuelvo diariamente. Soy teóloga y fui profesora por muchos años; ahora vendo seguros y estoy empezando un diplomado de imagenología médica. Nada que ver con teatro, ¿verdad? Pues resulta que, gracias a Raíz, el mundo del teatro es como un oasis donde puedo escaparme de vez en cuando a disfrutar una refrescante explosión de novedad.
Uno de los recuerdos cómicos que guardo con mucho cariño fue algo que pasó hace cuatro años: yo estaba viviendo una transición difícil (porque acababa de regresar después de haber vivido un tiempo en otro país) y fui al teatro con la intención de ver el estreno de “La Prudencia”. Pero sucedió que la persona encargada de las luces y el sonido no iba a poder llegar, entonces ¿adivinen quién terminó colaborando con eso? Sí… Yo… Alguien que nunca en su vida se había subido a la cabina de un teatro y que jamás había tocado una consola. No tienen idea de la sudada que me pegué mientras me explicaban cómo funcionaban los botones (unos minutos antes de la función). Hasta había que hacer que las luces parpadearan en algunos momentos para simular un juego de pólvora; fue de locos, pero lo disfruté demasiado. De hecho, hasta la fecha, una de las tareas en las que más me gusta involucrarme con Raíz es justamente todo lo relacionado con luces y sonido. Es indescriptible la adrenalina que se siente al saber que se acerca el momento en que uno debe “tirar” una de las pistas. Y me da risa, porque estoy casi segura de que, si varios días antes de ese estreno me hubieran propuesto ayudar con algo así, probablemente hubiera dicho que no (porque no tenía ni idea de cómo realizar ese trabajo). Por dicha las cosas surgieron así de improviso y pude experimentar algo nuevo en mi vida. Novedad
Otro aspecto totalmente nuevo para los que venimos de un mundo ajeno al teatro es el vocabulario. En todos los ámbitos donde uno se desenvuelva siempre van a existir términos y conceptos que son propios de ese contexto y que quizás resulten extraños para los que no están tan familiarizados con ese mundo específico. Una vez llegué a un ensayo y me recibieron con la indicación: “hoy no vamos a hacer pasada, sólo vamos a ver pies”. Para los actores eso es perfectamente entendible, pero en ese momento yo no sabía ni qué imaginarme. Por un instante, me dio risa imaginarme a todos los presentes quitándose los zapatos y las medias para que les revisaran los pies, pero estaba segura de que se trataba de algo diferente. Como ya muchos de ustedes saben, la indicación significaba que no iban a practicar todos los textos de la obra, sino que solamente repasarían las partes que iban justo antes de alguna pista de sonido o un cambio de luces. Experimenté esa misma confusión la primera vez que escuché otras expresiones como “hay que poner las gelatinas de las luces” (que son una especie de láminas que se colocan en los reflectores para lograr diferentes colores) o “vamos a hacer mierda”, que se refiere al mini-ritual que realizan todos los involucrados justo antes de una función; básicamente, se toman de las manos, se brindan apoyo mutuo y dicen varias veces la palabra “mierda” (como parte de la antigua tradición de que no conviene desearse “buena suerte” en el teatro; entonces, en su lugar, se utiliza esa expresión). Incluso es común escuchar que la gente del gremio se brinda buenos deseos diciendo “mucha mierda”, expresión que al parecer se deriva de las épocas en que la gente de los pueblos iba en caballo no sólo al teatro sino también a otras actividades como mercados y ferias (y obviamente, si la actividad era muy exitosa y concurrida, los animales dejaban mucho estiércol a su paso). En fin, el punto es que en el teatro también aprendo muchos conceptos y expresiones. Otra novedad
Finalmente, algo que también disfruto mucho es constatar la innumerable cantidad de reacciones nuevas y diferentes que una misma obra puede causar en diferentes audiencias. De mi experiencia como profesora, sé muy bien que cada aglomerado de personas tiene un estilo diferente; una misma actividad puede salir maravillosa en una clase y luego resultar caótica con un grupo diferente. En el teatro sucede exactamente lo mismo: he visto cómo una misma obra se presenta ante diferentes audiencias que a veces permanecen inmutables, a veces ríen a más no poder, a veces hacen comentarios en voz alta y a veces lloran a moco tendido. Es más, esas variaciones con frecuencia se dan en una misma audiencia a lo largo de los diferentes momentos de una función. Es una montaña rusa de emociones y cada quien percibe las cosas de manera diferente. Recuerdo una vez que me pidieron que tomara una pequeña grabadora y que buscara a varios espectadores para pedirles sus impresiones acerca de la obra que acababan de ver. Por cierto, dicho sea de paso, eso también fue algo totalmente nuevo para mí: aunque estoy acostumbrada a trabajar con gente, no me imaginaba a mí misma abordando a personas totalmente desconocidas para tratar de sacarles conversación (y que además aceptaran que grabara lo que decían); pero eso también lo disfruté montones. El punto es que, aunque yo ya hubiera visto la obra muchas veces, cuando escuchaba los diferentes comentarios, el panorama de mis perspectivas se ampliaba al notar ciertas facetas que yo nunca había considerado o que tal vez había interpretado de una manera diferente. Así, considero que incluso una misma obra sigue siendo siempre fuente de novedad, porque dependiendo de lo que uno esté viviendo se enfocará más en ciertos aspectos y los diálogos le ayudarán a reflexionar tanto acerca de sí mismo como de su relación con otros y con el entorno. Siempre hay una oportunidad para notar algo nuevo y ser crítico con la realidad. Siempre novedad.
Por todo lo anterior, felicito a Raíz Teatro por el amor y la pasión con que realizan cada uno de sus proyectos. Les reitero mi inmenso agradecimiento por tomarme en cuenta y por enriquecer constantemente mi vida con esa refrescante explosión de novedad. Además, aprovecho para invitar a quien lee estas líneas a acercarse a Raíz y apoyar todas sus iniciativas. Es imposible encontrarse con Raíz y seguir siendo la misma persona de antes; uno siempre sale renovado.



miércoles, 27 de marzo de 2019

Mi experiencia en Raíz Teatro



Iba de copiloto en una gira con Raíz Teatro a la zona sur de Costa Rica, específicamente al Territorio Indígena de Térraba. Leo la dirección dada por el anfitrión: “cuando vean un mar de piñas, doblen a la izquierda”, ¡¿Qué diablos era un mar de piñas para él?! Sobretodo porque toda la zona sur se había vuelto un mar de piñas para nosotros. En esta misma gira, nos tocó presentarnos en un espacio vacío, sucio, cayéndose, con un bombillo de luz para todo el espacio. Mientras presentábamos la obra unos niños corrían en el escenario detrás de un gato. Nos hospedaron en una casa con una familia en donde no había agua y todos queríamos ir al baño, incluyendo una de nosotras que andaba con la menstruación.
La siguiente gira, en el Pacífico Central de Costa Rica, fue todo lo contrario. Nos hospedaron en una casa cinco estrellas con piscina incluida. La función fue en el teatro COPASA, Quepos. Este espacio contaba con escenario, sonido y luces increíbles (nos sentíamos como artistas de Hollywood).
Hace 6 años empecé a trabajar con Raíz Teatro. 6 años. Cuando miro atrás todo el camino recorrido en la compañía, sólo puedo AGRADECER por tantas experiencias vividas, por mi crecimiento en el teatro desde diferentes lugares. Empecé como actriz sustituyendo a un actor en el espectáculo Viajemos en Comedia, con el cual giramos por varias partes de Costa Rica. Fueron muchas emociones juntas: retomar la actuación (estaba rezagada por mi trabajo como farmacéutica), hacer giras (de hecho nunca había tenido esa experiencia y fue, es y seguirá siendo para mí una de las mejores formas de hacer teatro y conocer diferentes realidades de nuestro país u otro país), estar en diferentes escenarios, camerinos, compartir con el grupo de teatro la experiencia juntos, el viaje en sí, la dormida y la comida, la diversión y muchas cosas más. Con Viajemos en comedia, experimenté el stand up comedy (en boga por aquel tiempo). Todo un reto, pues hacer comedia no es nada fácil.
En el 2014, entré como asistente de producción y sonido en una obra que es de mis favoritas: Triunfo. Es de mis favoritas por el mensaje que transmite, por la dirección, tan maravillosa, de Katherine Peytrequín; por la actuación de La Pey y Perssis. Con ésta obra también he experimentado momentos únicos y experiencias nuevas que el teatro me ha regalado. Hemos hecho giras a decenas de lugares: en casas de familia, en teatros, en festivales como el Festival Nacional de las Artes en Golfito (el cual lo disfruté mucho porque llevé a mi mamá conmigo y la hice viajar en una avioneta por primera vez). Las giras, para mi sorpresa, nos llevaron a dos festivales fuera del país: uno en Guatemala y otro en Miami.
Cuando fuimos a Guatemala, aún no tenía a mi hija, así que no tuve mayor problema en decir que sí iba. Allá pude ver obras centroamericanas muy buenas y nos presentamos con toda la expectativa de como iban a recibir nuestro espectáculo. Resultó que el público se sintió muy identificado con Triunfo. También nos presentamos en una iglesia, la Iglesia de San Francisco de los Frailes Menores Conventuales en el centro de Guatemala. Puedo decir que el público de esa función, ha sido de los mejores públicos que hemos tenido.
De hecho, nos hospedamos en esa iglesia. Una iglesia antigua, colonial. Nos recibió el fraile Marcos, quien nos contó un poco de la realidad nacional de aquel país; y por eso, se sintió muy identificado con la obra. Recuerdo que esa noche salimos y el fraile nos invitó a comer en un lugar súper bonito. Yo decía para mí misma: “Nunca pensé que un sacerdote me invitara a salir a comer, ni quedarme a dormir en una iglesia, ni hacer teatro dentro de la iglesia”.
Para la gira de Miami, ya tenía a mi bebé (no tenía ni un año de nacida); así que viajar con ella fue toda una aventura. Recuerdo que gateaba por todo el escenario antes de la presentación. Emma, así se llama mi hija, antes de viajar con nosotras a Miami, estuvo escondida en mi pancita durante el proceso de montaje de la obra: La Prudencia (2015).
En La Prudencia, que trabajé como actriz y estaba embarazada. No dije nada hasta que terminó el proceso, de ensayos. No quería decir que no al teatro por estar embarazada. Durante una función en el Teatro Giratablas, sentía a Emma muy viva dentro de mí; fue una función con una energía diferente ya que sentía que el personaje ese día en específico fuimos ella y yo.
Mi siguiente proceso con Raíz Teatro fue A Calzón Quita´o. En este espectáculo, donde además de interpretar, construí (junto a la directora) la dramaturgia de un unipersonal llamado: Tango y Sangre. Este unipersonal trata sobre el aborto espontáneo; un momento de mi vida oscuro y triste, el cual quise compartir con el público pues es algo de lo que se debe hablar y no se hace.
A Calzón Quita´o fue todo un reto para todas las intérpretes/dramaturgas. Construimos diferentes unipersonales partiendo del storytelling, muy personales. Alguna vez una profesora de teatro nos dijo: “el peor personaje para representar es uno mismo”; pues usualmente una no quiere exponerse, pero sí lo logramos, lo hicimos y está siendo un éxito (tanto el formato de las presentaciones como las historias).
Son tantas anécdotas. Lo más importante es que hago teatro junto con mi otro trabajo (pesado) y la maternidad (la cual me hace dudar muchas veces de seguir pues demanda mucho tiempo). Gracias Raíz Teatro, y espero seguir muchos años más.
Katherine Castro
Actriz. Farmacéutica. Madre

miércoles, 20 de marzo de 2019

¿Por qué hago teatro?



Hola, soy Katherine LaPey Peytrequín Gómez; directora general y artística de Raíz Teatro. Ya casi cumplo 41 años y soy adicta al estudio. Me encanta estudiar, quizá por eso tengo varias carreras universitarias en mi haber. También me encanta disfrutar cuando hago lo que apasiona.

Soy parte del gran porcentaje de personas que tuvieron que pasar por varias carreras universitarias (Ingeniería Mecánica, Enseñanza del Inglés, Administración Pública) para llegar a conocer la que realmente me apasionaba: Teatro. Una mañana soleada, estaba sentada en el “pretil” de la UCR y apareció una amiga de mi colegio (menor que yo) y me dijo: “Mae Pey, usted sería buenísima en teatro. Debería ir a hacer la prueba de aptitud, en este momento están en inscripción”.
Yo, para ser honesta, no tenía idea que existiera la carrera universitaria en Teatro (Artes Dramáticas, se llama en la Universidad de Costa Rica) pero Susan me dijo aquello, me levanté y me fui a la escuela de Artes Dramáticas a inscribirme. Hice la prueba, la pasé.

No fue fácil. Mi mamá “me echó” (porque fue solo un decir) de la casa, me reclamó por años: “¿Para qué le pagamos un colegio privado? ¡Tan inteligente usted y en eso! ¡Se va a morir de hambre!”. Estuve asustada por un par de años por aquellas palabras de mi madre, que eran las mismiticas palabras de toda la sociedad.

Un gran amigo mío (fraile franciscano), también mi guía espiritual en aquel entonces; me dijo tajante: “Kath, esa es tu carrera, ¿A qué le tenés miedo? Esa es tu carrera, No le hagás caso a lo que digan los demás. Andá al cine con tu mamá a ver Billy Eliot, les va hacer bien a las dos”. Fuimos al cine. La película me hizo muy bien, a mami no: salió odiándola.

Estudiaba dos carreras a la vez, bueno toda mi carrera de Teatro la llevé junto con otra carrera. Primero con Ingeniería, luego con Inglés y por último con Administración. Terminé mi bachillerato en Artes Dramáticas primero. Saqué la Licenciatura y para rematar la felicidad: me quedé trabajando en la Escuela de Teatro de mi Alma Mater.

Ya luego de sacar la Licenciatura en Artes Dramáticas saqué otros títulos (Docencia, Administración Educativa y Bibliotecología); todos mis trabajos están relacionados con el teatro. Y esto, se lo agradezco a la vida cada día. Agradezco hacer teatro en la vida y que la vida me deje hacer teatro.

¿Por qué hago teatro?

Porque el teatro es arte y cultura. Por suerte, cada día se va dejando la nefasta idea que Arte/Cultura es sólo Bellas Artes (pintura, escultura) y Música; y vamos entendiendo, como sociedad, el significado que da la UNESCO de cultura:...la cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias y que la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo.” (Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales; México, 1982. Puede ampliarse en www.unesco.org)

Porque el teatro forma e informa. Gracias al arte nuestra sociedad mundial tiene una herramienta para procesos de enseñanza-aprendizaje más inclusivos, senti-pensantes y dinámicos. Gracias al arte, nuestra sociedad mundial tiene a través del teatro, un medio para reflexionar sobre temas sociales, políticos, económicos, del ser humano; entre otros.

Porque el teatro transforma. El arte es revolución. Quienes hacemos teatro revolucionamos cada ensayo, cada función; el espectador también. Una función de teatro nunca es igual a la anterior. Es arte vivo que toca fibras sensibles y neuronas. A través del teatro hay catarsis (efecto purificador que causa cualquier obra de arte en el espectador. Expulsión espontánea o provocada de sustancias nocivas al organismo), a través del teatro hay terapia. Un espectador nunca debería salir de una función de teatro siendo la misma persona que entró.

Porque el teatro hace Fraternidad. De hecho, las Artes Escénicas (Teatro); de todas las artes, es la más viva porque dependemos de los seres humanos para nuestro quehacer. Tanto para realizar nuestro trabajo (ensayos, producciones) como para compartir el resultado (puesta en escena, función de teatro); en ambos casos se requiere de la comunidad, de la fraternidad. Por eso en Raíz Teatro, somos una compañía interdependiente de teatro; y uno de nuestro valores esenciales es la Fraternidad. La fraternidad es la unión y buena correspondencia entre un grupo de personas. Nos encanta compartir nuestro trabajo.

Porque el teatro es investigación. El teatro logra cada día que descubra cosas nuevas. Para hacer teatro, se debe investigar mucho. Me encanta investigar, documentar y compartir toda esa investigación. Para hacer teatro es esencial saber de todo un poco.

Porque el teatro me hizo acercarme a mi. El teatro me hace conocerme mejor. Me hace explorarme siempre, me hace retarme y amarme cada día. El teatro siempre me pone frente a un espejo y me dice: Usted es capaz Pey, es capaz y sí puede.

Katherine LaPey Peytrequín Gómez
Directora General y Artística de Raíz Teatro



miércoles, 13 de marzo de 2019

La Obra Raíz


Desde que tengo memoria me gustan los colores, soy feliz con pinturas de todo tipo: crayolas, tizas, marcadores, lápices de color. Amo utilizarlos así fuera para pintar el dibujo para niños que me daban en pizza hut, hasta los libros para pintar que venden en la calle; yo soy una de esas.
La vena artística siempre ha estado ahí, en mayor o menor grado. Esa vena me llevó a estudiar Arquitectura, carrera que soñé estudiar desde que tenía 12 años. Ya en la carrera, me di cuenta el poco espacio que muchas escuelas y colegios tienen para el desarrollo de la creatividad, de las artes, de la expresión corporal.
Incluso muchos padres delegan este tipo de aprendizaje o crecimiento a las instituciones porque cuando se es adulto, generalmente se olvida que jugar es divertido, que crear cosas genera placer, satisfacción personal y seguridad en sí mismos. El teatro, entre todas las expresiones artísticas, pone todo esto en su práctica. Para hacer teatro, al igual que en arquitectura, se necesita saber un poco de todo (tal vez por eso ambas son un poco incomprendidas y no tan estimadas).
EL valor de hacer teatro se da en situaciones como: crear algo desde cero o tomar algo existente y llevarlo a su máxima expresión; la oportunidad de adaptarse al tiempo y espacio presente, de tomar en cuenta la realidad que se vive, de jugar en el proceso, de divertirse haciendo el trabajo. El teatro deja poder expresar a otros: sentimientos, movimientos, escenarios, darle vida a un texto; permitiendo que nos perdamos en el tiempo, que nos insertemos en esa realidad que se expone, de poder ser parte de algo más grande por un momento. Ese es el valor del teatro y podría decirse que no tiene precio. Es uno de esos momentos que en ocasiones queremos preservar en una foto pero sabemos que la foto no le hace suficiente justicia.
Curiosamente mi escuela de Arquitectura se encontraba a la par de la escuela de Artes Dramáticas en la Universidad de Costa Rica. Sin embargo, conocí a Kath (LaPey) en otro ámbito; y desde entonces ella poco a poco me hizo ser partícipe de esta gran obra, obra que cuando la conocí aún no era Raíz Teatro, al menos no a nivel público. Kath, poco a poco fue sacando esa Raíz al aire para ser mostrada y compartida con el público. El esfuerzo, el sabor y sobretodo el corazón - que Katherine dedica y entrega día a día a esta compañía -; ha permitido que Raíz Teatro ya tenga 11 años de darle al mundo experiencias únicas.
Es una compañía que involucra profesionales de diversas índoles, que tal vez muchos se preguntarán: ¿Qué puede hacer una educadora especial, una arquitecta, una administradora de empresas, una farmacéutica juntas? Diversidad. Diversidad de seres humanos, diferentes, con experiencias y formas de ver la vida distintas. Seres sociales e individuos que tenemos la oportunidad tan enriquecedora de unir nuestras visiones, opiniones y vivencias por medio del creer, crear, crecer de Raíz Teatro.
Me impresiona como esta obra Raíz genera conciencia, llega a cualquier parte del país, improvisa y hace magia con elementos esenciales y básicos en sus escenografías que les permiten incluso llegar hasta la puerta de tu casa, la sala de tu casa, una escuela, un centro cultural, la calle porque no, una empresa. Raíz Teatro se adapta a la situación y espacio con tal de compartir su trabajo, porque eso sí, sino fuera por el público, sino hubiera con quien compartir esta gran obra, nada sería lo mismo, y el teatro no sería teatro. Dejarse llevar por los intérpretes de Raíz Teatro, dejarse tentar y disfrutar el viaje; es mi recomendación.
Marianela Pacheco
Arquitectura/Propietaria de Ceres Catering Service



miércoles, 6 de marzo de 2019

EL TEATRO TAMBIÉN HACE FAMILIA



El teatro hizo crecer una idea que como una semilla echó raíz. Día a día, con mucho amor, agüita y sol; esa raíz se ha aferrado al suelo y crecido como un robusto árbol. 
Nuestra Raíz está conformada por un grupo hermoso de personas comprometidas con el respeto, el trabajo, la disciplina, la superación y el profesionalismo en lo que hacemos: teatro; por ejemplo. El compartir y crear con esta familia llamada Raíz me ha llevado a conocer gente de varios rincones, me ha llevado a afrontar realidades y ha enfrentar tareas que me han hecho crecer. Pero sobretodo me ha enseñado la lección del coraje, de seguir adelante y mostrarse valiente con la dura tarea de darle cuerpo y valor a un sueño.
Llevar a cabo un proyecto y sostener un emprendimiento, cualquiera que sea, no es fácil. Las trabas son muchas, los “peros” se hacen presentes; y por supuesto los miedos y dudas florecen apoderándose de cualquier idea. Con Raíz he podido ver -y vivir- como la idea de grupo, de comunidad, de fraternidad, hacen que cualquier cosa sea posible. ¿Existen miedos? ¡Claro! ¿Existen frustraciones? ¡Por supuesto! ¿Y… fracasos? No hay duda que han pasado. Sin embargo, en cada proyecto del cual he sido parte como actriz; el trabajo en equipo, la colaboración conjunta y la confianza han sido baluartes que han fortalecido esa raíz que cada vez tiene más fuerza.
            Yo agradezco a Raíz Teatro por la oportunidad de hacer teatro desde el corazón, con la experiencia de compartir -como una familia- los aciertos, desaciertos, miedos y éxitos de cada uno. Y creo que en nombre de todos digo que: cada segundo de nuestros espectáculos los regalamos con el más sincero gusto y amor. Gracias Raíz Teatro por Creer, Crear y Crecer.

Karen Mora
Actriz, Locutora y Madre

El rumbo de producir (Raíz Laboratorio 4)

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