miércoles, 8 de mayo de 2019

PARTE 1. Como una raíz: creyendo, creando, creciendo…


PARTE 1
Como una raíz: creyendo, creando, creciendo…
Por Katherine LaPey Peytrequín Gómez
Directora General y Artística Raíz Teatro
*Artículo para la revista Encuentro. Año 7, N. 7, Diciembre 2018. San José, Costa Rica

¡Qué mejor ejemplo de emprendedurismo que una raíz! Sí, este órgano de la planta - generalmente introducido en la tierra, que crece opuesto a la luz y en sentido positivo a la gravedad terrestre - se ancla con firmeza en el suelo para darle soporte y nutrición. Pues algo así es lo que representa Raíz Teatro, desde su nombre hasta su quehacer dentro y fuera de Costa Rica.
¿Por qué Raíz? Porque creemos y creamos desde lo autóctono. Porque la raíz sostiene, alimenta y crece; eso queremos constantemente para nosotros y para quienes comparten nuestro quehacer. Las raíces nunca son iguales, como nosotros; sin embargo sostienen un todo. Somos una Compañía con profesionales en diferentes áreas, trabajando para que nuestros resultados reflejen nuestros valores, misión y visión.

Desde el 2008.
Somos y estamos desde el año 2008, manteniéndonos en constante formación; para así, lograr la creación de espectáculos teatrales; el desarrollo de la educación no formal y la gestión (y producción) cultural. Esto nos impulsa a consolidar nuestro trabajo profesional dentro y fuera de Costa Rica, siendo una Compañía Teatral que se caracteriza por su calidad artística, responsabilidad y sensibilización social.
Raíz Teatro surge de una necesidad mía (Katherine LaPey Peytrequín Gómez, fundadora de Raíz Teatro) por establecer un espacio para la creación artística y la formación constante. Creo firmemente en mi profesión (Teatro), como creo firmemente en la necesidad de estar en constante formación para no estancarse, para evolucionar. Así que deseaba contar con un espacio que me permitiera ejercer mis profesiones, crear teatro y compartir todo esto con muchas personas.
Recién graduada de mi bachillerato (2004) en la Escuela de Artes Dramáticas de la Universidad de Costa Rica, inicié este proyecto. En un principio se lo comenté a unas colegas para buscar alianzas y fortalecer la idea (las raicitias, como le llamo a las alianzas estratégicas). Así, estuvimos entre dos o tres años, reuniéndonos constantemente únicamente para capacitarnos a nivel físico como intelectual; es decir, nuestros entrenamientos incluían tanto el entrenamiento físico como la capacitación en temas teóricos relacionados a nuestros quehaceres.
Quizá por mi formación en casa y la inicial (escuela y colegio); siempre he sido muy formal en los procesos y procedimientos; así que el siguiente paso (lógico, para mi) era darle forma legal a este sueño. Me reuní con quien hasta hoy es mí abogado y abogado de Raíz, para constituirla como una Asociación Cultural. Luego, el siguiente paso: inscribirnos en Hacienda y sacar las facturas.
Así nació Raíz Teatro.

¿Quiénes somos hoy?
Como buenas raíces vamos y venimos, de aquí para allá. Algunas se alejan por completo, otras por un ratico y otras permanecemos: constantes, fuertes y profundas; a estas últimas las llamo: Equipo de Trabajo de Raíz Teatro. Se dice que al crecer en el suelo, las raíces de determinados árboles se encuentran con las de otros árboles, de la misma especie o no. También se dice que ocasiones las raíces se modifican, adaptándose a funciones específicas; así es como intentamos que sea nuestro trabajo: una labor en equipo hecha entre personas de diferentes profesiones y oficios.
A hoy, agosto 2018, Raíz Teatro está integrado por un equipo estable de 20 personas que pertenecen a diferentes profesiones como: artistas (diferentes áreas), ciencias sociales, derecho, contaduría, teología y ciencias económicas (administración). Además de este equipo, contamos con al menos 10 personas (amigos de Raíz) que colaboran esporádicamente con nosotros.





miércoles, 1 de mayo de 2019

El “robo” de ideas: una de las preocupaciones más comunes entre los emprendedores


José Miguel Alfaro
seed by EY Central America
y abogado de Raíz Teatro


En el ecosistema emprendedor la competencia es un arma de doble filo. Por un lado es un aspecto esencial para el crecimiento de una empresa, y por el otro, representa una amenaza al éxito.
Durante el proceso de desarrollo de una empresa, los fundadores se van a enfrentar a la necesidad ineludible de revelar cierta información de su negocio a efectos de lograr establecer relaciones con inversionistas, proveedores, potenciales clientes, colaboradores, entre otros.
Este hecho genera una gran preocupación ya que siempre existe el temor que alguien les “robe” la idea, la ejecute antes que ellos y como consecuencia elimine la ventaja competitiva que pretende tener el emprendedor con respecto a su competencia. Contrario a lo que se cree no es común que la gente tenga interés en “robarse” la idea de otra persona y transformarla en un negocio multimillonario. El valor real de un emprendimiento no radica en la idea de negocio sino en la ejecución de esa idea de negocio.
Un emprendedor comparte su idea con mucha gente a lo largo de su desarrollo. Esta práctica permite venderles la idea a potenciales clientes, recibir retroalimentación para aumentar su satisfacción y facilitar el acceso a capital por parte de inversionistas, asegurando una mejor recepción al momento del lanzamiento al mercado.
Es crucial poder desarrollar un olfato para identificar el tipo de persona a la que se le está compartiendo su idea. No todas las personas a las que se le habla de la idea de negocio necesitan el mismo grado de detalle. Es importante siempre describir ampliamente el problema que se pretende solucionar o la necesidad que su idea o producto pretende satisfacer. Pero no todas las personas deben conocer su “ingrediente especial” que da una ventaja competitiva a su negocio.
En este sentido existen tres reglas esenciales para los emprendedores:
  1. Evite revelar más detalles de los necesarios.
Si está presentando la idea a clientes potenciales, dé únicamente los detalles necesarios para que el cliente entienda como su producto o servicio viene a suplirle una necesidad hasta entonces insatisfecha. No es necesario compartir cada detalle sobre su funcionamiento. Si está hablando con potenciales inversionistas, comparta un poco más de detalle. Ellos van a necesitar más información antes de decidir asumir un riesgo financiero invirtiendo en el emprendimiento. Sin embargo, para esto preste atención a la segunda regla.
  1. Haga una “debida diligencia” antes de revelar a inversionistas información sensitiva sobre su idea y protéjase con un Acuerdo de Confidencialidad y No Divulgación.
Hoy es fácil investigar sobre la reputación que tiene un inversionista entre sus socios previos y corroborar que esa persona tenga una buena ética en los negocios antes de decidir involucrarlo en su negocio. Además, después de cierto punto en las tratativas iniciales, un acuerdo de confidencialidad y no divulgación nunca cae mal. Aunque sabemos de los problemas de ejecución de estos contratos, lo cierto es que son importantes -y hasta estándar- cuando ya las conversaciones se tornan serias y el tercero requiera acceso a ese “ingrediente especial”.
  1. Lance en el momento correcto y no haga publicidad antes de tiempo.
El momento de lanzamiento es de los puntos más críticos de todo emprendimiento. Ningún producto o servicio es perfecto antes de salir a mercado. Una vez que el desarrollo principal esté listo, láncelo. No haga publicidad antes de tiempo, pero lance rápidamente. Luego del lanzamiento va tener la mejor retroalimentación del mundo, la de los usuarios o clientes.
En conclusión, es importante compartir su idea con la mayor cantidad de gente posible. Esta práctica le abrirá muchas puertas y le aportará datos sumamente importantes para el desarrollo de su emprendimiento. Sea cauteloso a la hora de desarrollar su emprendimiento pero siempre teniendo en mente lo siguiente: una buena idea por si misma no vale nada; lo que importa es su buena ejecución


miércoles, 24 de abril de 2019

CUANDO EL ARTE CALLA, CALLA LA VIDA…




En tiempos de altas velocidades y de violencias promocionadas escuchar es un sentido que se ha olvidado poner en ejercicio. La comunicación a través de discursos se diluye en el desierto de la indiferencia. Cuando parece nadie querer escuchar, pasa un artista y nos devuelve la esperanza. Va por el mundo comunicando novedad, utilizando palabras cuando es necesario. Dejando salir desde dentro lo que es, la potencialidad que desborda su existencia y estimulando a la vida que le rodea a recuperar las facultadas creadoras y trasformadoras atrofiadas por la rutina y el desuso.

Ir por el mundo y comunicar buenas noticias es una tarea muy retadora, muchos sordos en la vereda del camino, y cuando nadie parece escuchar, viene un momento de lucidez “Eureka” y el sabio les habla con arte. Se expresa e invita a los demás a expresarse, a manifestar lo que le pasa, lo que le pasa al otro y nos pasa a muchos como sociedad.

Desde las desesperanzadas calles de Comayagüela, Honduras, la luz se abre paso a través del arte como la música y el teatro. Jóvenes de la Iglesia acompañados por la espiritualidad franciscana, la fuerza de aquel hombre pequeño por fuera pero grande desde adentro, que inspira a ser testigos del Evangelio manifestando lo que son y esperan. Los espacios de expresión artística muestran un camino desde los instantes de claridad y certezas que invitan a construir un mundo nuevo. Es por ello que ante el fracaso de los esfuerzos institucionales en favor de la justicia y la equidad social se hace más urgente ser más creativo. Como el Santo de Asís, ante un mundo aturdido que adormece, San Francisco les habla con arte; expresa su riqueza interior a través de poemas, escenificaciones, canciones y pinturas. Expresiones que humanizan lo deshumanizado, y comunican en un entorno hostil donde lo irracional se impone y la palabra es silenciada.

Gracias Raíz Teatro por ser parte de los que plantean un estilo de vida diferente no solo desde la perspectiva del espectáculo, más que eso, desde la óptica del estímulo de la creatividad. Llamar a la imaginación que iluminen otros procesos tan complejos en la sociedad como la espiritualidad, la democracia y la paz.


Fray Jorge Edgardo Barillas Rodríguez OFMConv.

Vicario de la Parroquial San Maximiliano Kolbe.

Colonia San Francisco, Comayagüela, Honduras.

miércoles, 17 de abril de 2019

Lo franciscano en Raíz Teatro


Soy franciscana. Por opción y convicción. A los pocos años de salir del colegio conocí a San Francisco de Asís y me cautivó su carisma, su forma de ser, su esencia. Lo conocí a través de los Frailes Menores Conventuales.

Hace 20 años tuve la maravillosa oportunidad de vivir varios días en la tierra del Poverello – como le llamaban a Francisco -; Asís, Italia. Recuerdo perfectamente la sensación que tuve cuando leí: “Ciudad gemela de Belén”, a la entrada de aquel pueblo. Y recuerdo aún más mi sensación de éxtasis cuando bajé las gradas de la Basílica Inferior de San Francisco y llegué a su tumba. Ahí, estaban sus restos. Los restos del santo alegre, del santo pobre, del santo amigo de los pequeños, del santo irreverente, del santo controversial, el santo de la fraternidad. Hablando de fraternidad, algo que también me estremeció el corazón fue que alrededor de su tumba, estaban las tumbas de sus mejores amigos, de sus hermanos frailes más cercanos.

San Francisco de Asís es un santo loco, sencillo, alegre y artista. Cada vez que estudiaba más y más su vida, sus escritos; me daba cuenta de la alegría del Evangelio y de la importancia/fortaleza de la fraternidad. Francisco no pretendía ni llegar a ser santo, ni formar una comunidad, ni que lo recordaran por siempre jamás; pero en medio de sus actos se fue ganando todo esto.

Muchas veces, es (mal) referenciado como “el santo que le habla a los animales”. A pesar de que nunca habló con los animales sí tenía especial amor por todas las criaturas; especialmente las más pequeñas. Todas las criaturas eran imagen y reflejo del Buen Dios, quizá por eso se acercaba tanto a los animales, a la naturaleza y a las personas más desprotegidas de su época.

Poeta, cantante, actor, escultor y quizá hasta pintor. Francisco siempre pretendía demostrar el amor y la alegría del Evangelio en todo lo que hacía. Creaba y recitaba textos hermosos, textos de alabanza, de agradecimiento, de repudio, de crítica social. Cantaba por las calles, solo (por eso el apodo “el loco de Asís”), le encantaba cantar (aunque lo hiciera mal). Actor innato, él hacía mucho más de lo que decía. No era un predicador, pero sí un actor. Le encantaba representar las emociones y situaciones del momento, por ejemplo:
  • Despojo ante su padre. Ante el Obispo y su padre, Pedro Bernardone, se desnuda cuando decide dejar la casa de su padre. Se desnuda frente a ellos y frente a todo el pueblo y dijo: de ahora en adelante solamente llamaré Padre al que está en el cielo. Gran actitud, no solo de rebeldía sino de valentía: decidió dejar sus comodidades para entregarse a lo esencial.
  • La Navidad en Greccio. Para celebrar la Nuchebuena recrea el nacimiento de Jesús. Sí, hace toda la producción: escenografía, actores, luces, texto. De hecho, aquí nació la tradición de hacer pesebres.
  • Los ladrones y el violín. Para alejar a unos ladrones que se acercaban a él, agarró dos ramas secas e hizo el ademán de tocarlas cual violín y cantaba. Los ladrones, ni se le acercaron.
¿Cómo no ser franciscana?
Si por opción y convicción amo e intento vivir ese carisma día a día. Ergo, se refleja en todo lo que hago.
¿Cómo no ser franciscana?
Si en Raíz Teatro vivo la fraternidad. Si en Raíz Teatro también vivo el Evangelio. Un Evangelio vivo que nos invita a pensar en los demás, que nos invita a ser solidarios, críticos de nuestra sociedad, alegres, artistas, personas agradecidas.

Dentro de los valores de nuestra compañía Raíz Teatro está La Fraternidad. Porque sí, como directora general, me doy a la tarea de que todos reconozcamos lo importante de sentir el valor y la necesidad de contar con el otro/a para nuestro quehacer. Además de generar un ambiente fraterno para creer, crear y crecer como profesionales y como hermanos.

Sí, el franciscanismo se vive en Raíz Teatro. No pretendo adoctrinar; pero la experiencia me ha demostrado que con mi fe, mis acciones y mis amigos franciscanos; quienes se han vinculado a Raíz Teatro por primera vez, terminan conociendo a San Francisco y sobretodo, a una iglesia humana, alegre y de acción.


Además, el lugar donde ensayamos, el cual es nuestra casa desde hace 10 años; es franciscano. Es una de las casas de los Frailes Menores Conventuales.

¡Quiero una Compañía Raíz Teatro alegre, fraterna, solidaria, agradecida, apasionada, honesta, responsable y que respete a todos los seres vivos, como lo hizo San Francisco de Asís, como vivió el Evangelio en su día a día!


Katherine LaPey Peytrequín Gómez
Directora general y artística Raíz Teatro



miércoles, 10 de abril de 2019

Raíz, por favor, no pares de crear arte


Era el año 2003, cuando conocí a Katherine Peytrequín. Mi profesor de confirma no podía atender la lección de aquel día, por lo que le solicitó a otra persona que lo cubriera. Esa persona fue Kath.
Después de 16 años aún recuerdo esa clase, y quizás la razón es porque el método utilizado por Kath para enseñarnos fue muy distinto a los convencionales. Ella utilizó el arte. Sí, mediante una representación artística trabajamos en un tema muy interesante: ¿Dios existe?
El tiempo pasó, una hermosa amistad surgió, y desde entonces comencé a ser testigo de un gran proyecto que utiliza el arte para enseñar, comunicar, emprender, soñar, concientizar y mucho más. Ese proyecto nace el 12 de febrero de 2008, y se llama Raíz Teatro.
La Compañía Raíz Teatro está integrada por diferentes profesionales que se convierten en una amalgama de exquisita creación artística. Lo anterior lo afirmo como espectadora del trabajo de Raíz. Durante estos 10 años (ya pronto 11), he podido disfrutar de las obras de esta compañía teatral. Y pues para ser seguidora de las mismas durante tanto tiempo, es porque realmente admiro la calidad del trabajo realizado.
Mediante las obras de Raíz Teatro vivo emociones intensas, aprendo temas de interés social, disfruto del buen arte y… la paso MUY bien. Si usted no ha visto las obras de Raíz, le aseguro que además de disfrutar, podrá aprender de temas que casi no se hablan en nuestra sociedad, pero cuya sensibilización es necesaria. Su última creación, A Calzón Quita' o, es en definitiva un ejemplo de ello.
Agradezco a cada raicita por la promoción de espectáculos escénicos llenos de sentido, y a la vez les hago una petición: Raíz, por favor, no pares de crear arte.
Silvia Leal, espectadora de las obras de Raíz Teatro.



jueves, 4 de abril de 2019

Raíz Teatro: una explosión de novedad


Raíz Teatro: una explosión de novedad
María Laura Fernández

Si tengo que describir en una palabra lo que Raíz Teatro significa en mi vida, definitivamente escojo esta: NOVEDAD. El mundo del teatro nunca ha sido el contexto en el que me desenvuelvo diariamente. Soy teóloga y fui profesora por muchos años; ahora vendo seguros y estoy empezando un diplomado de imagenología médica. Nada que ver con teatro, ¿verdad? Pues resulta que, gracias a Raíz, el mundo del teatro es como un oasis donde puedo escaparme de vez en cuando a disfrutar una refrescante explosión de novedad.
Uno de los recuerdos cómicos que guardo con mucho cariño fue algo que pasó hace cuatro años: yo estaba viviendo una transición difícil (porque acababa de regresar después de haber vivido un tiempo en otro país) y fui al teatro con la intención de ver el estreno de “La Prudencia”. Pero sucedió que la persona encargada de las luces y el sonido no iba a poder llegar, entonces ¿adivinen quién terminó colaborando con eso? Sí… Yo… Alguien que nunca en su vida se había subido a la cabina de un teatro y que jamás había tocado una consola. No tienen idea de la sudada que me pegué mientras me explicaban cómo funcionaban los botones (unos minutos antes de la función). Hasta había que hacer que las luces parpadearan en algunos momentos para simular un juego de pólvora; fue de locos, pero lo disfruté demasiado. De hecho, hasta la fecha, una de las tareas en las que más me gusta involucrarme con Raíz es justamente todo lo relacionado con luces y sonido. Es indescriptible la adrenalina que se siente al saber que se acerca el momento en que uno debe “tirar” una de las pistas. Y me da risa, porque estoy casi segura de que, si varios días antes de ese estreno me hubieran propuesto ayudar con algo así, probablemente hubiera dicho que no (porque no tenía ni idea de cómo realizar ese trabajo). Por dicha las cosas surgieron así de improviso y pude experimentar algo nuevo en mi vida. Novedad…
Otro aspecto totalmente nuevo para los que venimos de un mundo ajeno al teatro es el vocabulario. En todos los ámbitos donde uno se desenvuelva siempre van a existir términos y conceptos que son propios de ese contexto y que quizás resulten extraños para los que no están tan familiarizados con ese mundo específico. Una vez llegué a un ensayo y me recibieron con la indicación: “hoy no vamos a hacer pasada, sólo vamos a ver pies”. Para los actores eso es perfectamente entendible, pero en ese momento yo no sabía ni qué imaginarme. Por un instante, me dio risa imaginarme a todos los presentes quitándose los zapatos y las medias para que les revisaran los pies, pero estaba segura de que se trataba de algo diferente. Como ya muchos de ustedes saben, la indicación significaba que no iban a practicar todos los textos de la obra, sino que solamente repasarían las partes que iban justo antes de alguna pista de sonido o un cambio de luces. Experimenté esa misma confusión la primera vez que escuché otras expresiones como “hay que poner las gelatinas de las luces” (que son una especie de láminas que se colocan en los reflectores para lograr diferentes colores) o “vamos a hacer mierda”, que se refiere al mini-ritual que realizan todos los involucrados justo antes de una función; básicamente, se toman de las manos, se brindan apoyo mutuo y dicen varias veces la palabra “mierda” (como parte de la antigua tradición de que no conviene desearse “buena suerte” en el teatro; entonces, en su lugar, se utiliza esa expresión). Incluso es común escuchar que la gente del gremio se brinda buenos deseos diciendo “mucha mierda”, expresión que al parecer se deriva de las épocas en que la gente de los pueblos iba en caballo no sólo al teatro sino también a otras actividades como mercados y ferias (y obviamente, si la actividad era muy exitosa y concurrida, los animales dejaban mucho estiércol a su paso). En fin, el punto es que en el teatro también aprendo muchos conceptos y expresiones. Otra novedad…
Finalmente, algo que también disfruto mucho es constatar la innumerable cantidad de reacciones nuevas y diferentes que una misma obra puede causar en diferentes audiencias. De mi experiencia como profesora, sé muy bien que cada aglomerado de personas tiene un estilo diferente; una misma actividad puede salir maravillosa en una clase y luego resultar caótica con un grupo diferente. En el teatro sucede exactamente lo mismo: he visto cómo una misma obra se presenta ante diferentes audiencias que a veces permanecen inmutables, a veces ríen a más no poder, a veces hacen comentarios en voz alta y a veces lloran a moco tendido. Es más, esas variaciones con frecuencia se dan en una misma audiencia a lo largo de los diferentes momentos de una función. Es una montaña rusa de emociones y cada quien percibe las cosas de manera diferente. Recuerdo una vez que me pidieron que tomara una pequeña grabadora y que buscara a varios espectadores para pedirles sus impresiones acerca de la obra que acababan de ver. Por cierto, dicho sea de paso, eso también fue algo totalmente nuevo para mí: aunque estoy acostumbrada a trabajar con gente, no me imaginaba a mí misma abordando a personas totalmente desconocidas para tratar de sacarles conversación (y que además aceptaran que grabara lo que decían); pero eso también lo disfruté montones. El punto es que, aunque yo ya hubiera visto la obra muchas veces, cuando escuchaba los diferentes comentarios, el panorama de mis perspectivas se ampliaba al notar ciertas facetas que yo nunca había considerado o que tal vez había interpretado de una manera diferente. Así, considero que incluso una misma obra sigue siendo siempre fuente de novedad, porque dependiendo de lo que uno esté viviendo se enfocará más en ciertos aspectos y los diálogos le ayudarán a reflexionar tanto acerca de sí mismo como de su relación con otros y con el entorno. Siempre hay una oportunidad para notar algo nuevo y ser crítico con la realidad. Siempre novedad.
Por todo lo anterior, felicito a Raíz Teatro por el amor y la pasión con que realizan cada uno de sus proyectos. Les reitero mi inmenso agradecimiento por tomarme en cuenta y por enriquecer constantemente mi vida con esa refrescante explosión de novedad. Además, aprovecho para invitar a quien lee estas líneas a acercarse a Raíz y apoyar todas sus iniciativas. Es imposible encontrarse con Raíz y seguir siendo la misma persona de antes; uno siempre sale renovado.



miércoles, 27 de marzo de 2019

Mi experiencia en Raíz Teatro



Iba de copiloto en una gira con Raíz Teatro a la zona sur de Costa Rica, específicamente al Territorio Indígena de Térraba. Leo la dirección dada por el anfitrión: “cuando vean un mar de piñas, doblen a la izquierda”, ¡¿Qué diablos era un mar de piñas para él?! Sobretodo porque toda la zona sur se había vuelto un mar de piñas para nosotros. En esta misma gira, nos tocó presentarnos en un espacio vacío, sucio, cayéndose, con un bombillo de luz para todo el espacio. Mientras presentábamos la obra unos niños corrían en el escenario detrás de un gato. Nos hospedaron en una casa con una familia en donde no había agua y todos queríamos ir al baño, incluyendo una de nosotras que andaba con la menstruación.
La siguiente gira, en el Pacífico Central de Costa Rica, fue todo lo contrario. Nos hospedaron en una casa cinco estrellas con piscina incluida. La función fue en el teatro COPASA, Quepos. Este espacio contaba con escenario, sonido y luces increíbles (nos sentíamos como artistas de Hollywood).
Hace 6 años empecé a trabajar con Raíz Teatro. 6 años. Cuando miro atrás todo el camino recorrido en la compañía, sólo puedo AGRADECER por tantas experiencias vividas, por mi crecimiento en el teatro desde diferentes lugares. Empecé como actriz sustituyendo a un actor en el espectáculo Viajemos en Comedia, con el cual giramos por varias partes de Costa Rica. Fueron muchas emociones juntas: retomar la actuación (estaba rezagada por mi trabajo como farmacéutica), hacer giras (de hecho nunca había tenido esa experiencia y fue, es y seguirá siendo para mí una de las mejores formas de hacer teatro y conocer diferentes realidades de nuestro país u otro país), estar en diferentes escenarios, camerinos, compartir con el grupo de teatro la experiencia juntos, el viaje en sí, la dormida y la comida, la diversión y muchas cosas más. Con Viajemos en comedia, experimenté el stand up comedy (en boga por aquel tiempo). Todo un reto, pues hacer comedia no es nada fácil.
En el 2014, entré como asistente de producción y sonido en una obra que es de mis favoritas: Triunfo. Es de mis favoritas por el mensaje que transmite, por la dirección, tan maravillosa, de Katherine Peytrequín; por la actuación de La Pey y Perssis. Con ésta obra también he experimentado momentos únicos y experiencias nuevas que el teatro me ha regalado. Hemos hecho giras a decenas de lugares: en casas de familia, en teatros, en festivales como el Festival Nacional de las Artes en Golfito (el cual lo disfruté mucho porque llevé a mi mamá conmigo y la hice viajar en una avioneta por primera vez). Las giras, para mi sorpresa, nos llevaron a dos festivales fuera del país: uno en Guatemala y otro en Miami.
Cuando fuimos a Guatemala, aún no tenía a mi hija, así que no tuve mayor problema en decir que sí iba. Allá pude ver obras centroamericanas muy buenas y nos presentamos con toda la expectativa de como iban a recibir nuestro espectáculo. Resultó que el público se sintió muy identificado con Triunfo. También nos presentamos en una iglesia, la Iglesia de San Francisco de los Frailes Menores Conventuales en el centro de Guatemala. Puedo decir que el público de esa función, ha sido de los mejores públicos que hemos tenido.
De hecho, nos hospedamos en esa iglesia. Una iglesia antigua, colonial. Nos recibió el fraile Marcos, quien nos contó un poco de la realidad nacional de aquel país; y por eso, se sintió muy identificado con la obra. Recuerdo que esa noche salimos y el fraile nos invitó a comer en un lugar súper bonito. Yo decía para mí misma: “Nunca pensé que un sacerdote me invitara a salir a comer, ni quedarme a dormir en una iglesia, ni hacer teatro dentro de la iglesia”.
Para la gira de Miami, ya tenía a mi bebé (no tenía ni un año de nacida); así que viajar con ella fue toda una aventura. Recuerdo que gateaba por todo el escenario antes de la presentación. Emma, así se llama mi hija, antes de viajar con nosotras a Miami, estuvo escondida en mi pancita durante el proceso de montaje de la obra: La Prudencia (2015).
En La Prudencia, que trabajé como actriz y estaba embarazada. No dije nada hasta que terminó el proceso, de ensayos. No quería decir que no al teatro por estar embarazada. Durante una función en el Teatro Giratablas, sentía a Emma muy viva dentro de mí; fue una función con una energía diferente ya que sentía que el personaje ese día en específico fuimos ella y yo.
Mi siguiente proceso con Raíz Teatro fue A Calzón Quita´o. En este espectáculo, donde además de interpretar, construí (junto a la directora) la dramaturgia de un unipersonal llamado: Tango y Sangre. Este unipersonal trata sobre el aborto espontáneo; un momento de mi vida oscuro y triste, el cual quise compartir con el público pues es algo de lo que se debe hablar y no se hace.
A Calzón Quita´o fue todo un reto para todas las intérpretes/dramaturgas. Construimos diferentes unipersonales partiendo del storytelling, muy personales. Alguna vez una profesora de teatro nos dijo: “el peor personaje para representar es uno mismo”; pues usualmente una no quiere exponerse, pero sí lo logramos, lo hicimos y está siendo un éxito (tanto el formato de las presentaciones como las historias).
Son tantas anécdotas. Lo más importante es que hago teatro junto con mi otro trabajo (pesado) y la maternidad (la cual me hace dudar muchas veces de seguir pues demanda mucho tiempo). Gracias Raíz Teatro, y espero seguir muchos años más.
Katherine Castro
Actriz. Farmacéutica. Madre

El rumbo de producir (Raíz Laboratorio 4)

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